Airbnb sigue dando pasos adelante en Barcelona. La Ciudad Condal, que es una de las plazas que más desafíos está presentando para el gigante de la economía colaborativa, será la primera en España que tenga habilitada la nueva oferta de la compañía: Trips.

Estas «experiencias», según la ha definido la empresa de Brian Chesky, consisten en ofrecer actividades relacionadas con la localidad a la que viaja el usuario y que están organizadas por personas que residen en ellas. Pueden participar más de un viajero, por lo que también es una vía de relacionarse al llegar a un país aún por descubrir.

«Es una manera de vivir la ciudad de otra manera», explica Airbnb en un comunicado hecho público este martes. «Trips ofrece la posibilidad de sumergirse en las comunidades locales, ayudando a diversificar el turismo y alejarlo del centro».

La funcionalidad es también una vía para que los residentes en la ciudad ganen algo de dinero, pues Airbnb les ofrece una visibilidad y una masa de clientes que de otra manera les costaría mucho conseguir.

Barcelona debutará con 20 experiencias diferentes, que pasan por conocer la cultura LGTB de la ciudad a tomar una cerveza artesana en una pequeña fábrica en la zona de Clot. En cualquier caso, las previsiones de la compañía pasan por un aumento de esta cifra hasta el entorno de las 60 actividades diferentes.

«El lanzamiento de Trips en Barcelona es emocionante para la ciudad. La calidad y diversidad no decepcionará, porque Barcelona es mucho más que las típicas rutas por el centro», ha explicado Gloria Molins, que dirige el lanzamiento de la herramienta en la ciudad. «Estamos encantados de ofrecer estas experiencias a todos los  viajeros», ha dicho.

Trips se presentó el pasado mes de noviembre en un evento por todo lo alto en Los Angeles. Es una iniciativa que comenzó en 12 ciudades de todo el mundo, a las que se sumarán otras 39 a lo largo del año en curso. Barcelona será la primera ciudad de esa fase de expansión en la que está inmersa Airbnb.

Conflicto con Colau

La insistencia de Airbnb con Barcelona parece a prueba de bombas. La plataforma de alojamiento colaborativo tiene entre ceja y ceja conquistar la mayor plaza turística de España y no va a parar hasta conseguirlo, por mucho que sus diferencias con el Ejecutivo local de Ada Colau sean más que notables.

La alcaldesa ya multó a Airbnb con 600.000 euros el pasado mes de noviembre, tras una investigación en la que en apenas cuatro meses la ciudad cerró 700 viviendas que se alquilaban a turistas sin disponer de la licencia obligatoria de Cataluña. Además, abrió expedientes tanto a Airbnb como a Homeaway.

La compañía de San Francisco ha intentado en varias ocasiones limar asperezas con las autoridades, aunque de momento no lo ha conseguido. A principios de este mes de febrero emitió un comunicado anunciando que los anfitriones del distrito de Ciutat Vella no podrán ofrecer más de una vivienda, obligando a quien tenga más de un alojamiento en la plataforma a registrarse como operador profesional.

Así, Airbnb tomaba una postura que calificaban como «proactiva», según reconocía en una conferencia ante la prensa el responsable para España y Portugal, Arnaldo Muñoz.

La propuesta, en cualquier caso, no gustó demasiado a las autoridades barcelonesas. El concejal de Empresa y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Agustí Colom, calificó la medida como «una tomadura de pelo» y advirtió de que «no cesaremos hasta que consigamos que no haya ningún piso turístico ilegal en la ciudad. El único acuerdo posible con Airbnb es que cumpla la normativa».

El conflicto entre una de las grandes compañías de la economía colaborativa y el ayuntamiento dirigido por Ada Colau no va a acabar pronto. Las negociaciones entre ambas partes no han traído avances en sus relaciones, por lo que ambos parecen condenados a convivir con una tensión palpable.