A la larga el precio regulado de la electricidad siempre es más barato. A largo plazo, siempre”. Lo dijo el ministro de Energía, Álvaro Nadal, en el Congreso de los Diputados el pasado enero, en un momento en que el mercado mayorista eléctrico marcaba máximos y se disparaba día tras día. Y con él, el recibo de los 11 millones de clientes españoles que tienen contratada la tarifa regulada.

Desde entonces, el propio ministro ha cargado contra las eléctricas por aprovecharse del río revuelto para impulsar aún más la estrategia desarrollada durante los últimos años para trasvasar clientes desde la tarifa regulada a las ofertas del mercado libre que comercializan las compañías. Y que, a la postre, salen más caras. Y que, a la postre, son más rentables para las compañías. “La tarifa regulada te puede venir mal este mes, pero no te viene mal en la inmensa mayoría de los meses”.

El año pasado otros 666.000 clientes dejaron la tarifa de luz regulada. En lo que va de 2017 podrían ser ya otros 250.000 más

«¿Por qué será que las eléctricas nunca llaman para pasar a los consumidores a la tarifa regulada?», dijo Nadal a los diputados de la Comisión de Energía del Congreso. El ministro ha llegado a comentar en público los intentos de una eléctrica de convencer a su propia madre de que abandonara el precio regulado y contratara una tarifa del mercado libre. “Las eléctricas llaman para que la gente se cambie al mercado libre. Y nadie llama para perjudicar sus propios intereses”, apuntó en sede parlamentaria.

La cotización de ese mercado mayorista, conocido también como pool y que está sometido a vaivenes periódicos, sirve para determinar cerca del 40% del recibo de la luz de los 11 millones de hogares que tienen contratada la tarifa regulada (PVPC o precio voluntario del pequeño consumidor). Así que si se disparan los precios del mercado mayorista, como sucedió en enero, también sube la factura final que abonan esos clientes.

Es por eso que puntualmente el precio regulado puede ser mayor que el precio del mercado libre, que ofrecen las eléctricas a los consumidores para que la tarifa sea más estable y más previsible para el cliente. Pero sólo puntualmente.

Según constata la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) periódicamente, las tarifas del mercado libre son más caras que el PVPC. Todas lo son, salvo excepciones muy puntuales, apenas esporádicas. Aún así, en los últimos tres años millones de clientes han dado el salto al mercado libre voluntariamente. Y lo siguen haciendo a pesar de los avisos del Gobierno y del propio regulador del sector de que acabarán pagando más por el mismo servicio.

La sangría de la tarifa regulada continúa

Hace una década, más del 90% de todos los clientes eléctricos se acogían a la tarifa regulada. Era la opción preferida por casi todos. Pero en los últimos años la fuga de consumidores del precio regulado se ha disparado. Según los últimos datos oficiales de la CNMC, al cierre del año pasado sólo 11,8 millones de pequeños consumidores (con una potencia inferior a 10 kilovatios) se mantenían fieles a la tarifa regulada, frente a los algo más de 14 millones que ya habían dado el salto al mercado libre.

Sólo en el último año, 666.000 clientes abandonaron la tarifa regulada y la inmensa mayoría lo hicieron para aceptar las ofertas del precio libre diseñadas por las compañías eléctricas (la cifra de consumidores del mercado libre creció en casi 890.000 usuarios durante 2016).

Eso en un año. Pero es que desde abril de 2014, cuando el Gobierno puso en marcha el nuevo sistema tarifario de luz, casi 2,7 millones de usuarios han dejado el mercado regulado y se han decidido por las tarifas libre atraídas por las promesas de las eléctricas de descuentos (que en la práctica no son tales) y de estabilidad en el importe de las facturas.

El ministro insiste en que el mercado libre es más caro: «¿Por qué será que las eléctricas no llaman para cambiar clientes a la tarifa regulada?»

En lo que va de año, la tendencia ha continuado. Aún no hay cifras oficiales –que publicará próximamente la CNMC-, pero desde el sector eléctrico se confirma que la sangría del mercado regulado, con las eléctricas aprovechando el río revuelto del subidón del mercado mayorista de enero y con los clientes desoyendo las advertencias cada vez más directas de Álvaro Nadal y su equipo.

Entre enero abril de este año, en torno a unos 250.000 clientes habrían dejado la tarifa regulada y habrían optado por los precios libres promovidos por las compañías, según fuentes del sector que anticipan a El Independiente unas cifras de momento sólo oficiosas. Otro cuarto de millón de usuarios que habrían dado el salto, y que dejarían la cifra total de consumidores regulados por debajo de los 11,6 millones.

El control total de las grandes eléctricas

En España operan más de 200 comercializadoras eléctricas. Pero sólo los cinco grandes grupos (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP y Viesgo) ofrecen simultáneamente, aunque con distintas filiales, la tarifa regulada y las del mercado libre.

Son por ello los cinco operadores de referencia -obligados por ley a mantener el PVPC- los más interesados en convencer a sus propios clientes de que den el salto a sus tarifas libres. Y lo consiguen: hasta un 76,5% de los usuarios que cambian de tarifa y se pasan al mercado libre lo hacen contratando el nuevo servicio con una filial del mismo grupo del que ya eran cliente. Pagar más por lo mismo, y hacerlo pagándoselo a la misma compañía.

Las cinco grandes eléctricas controlan todo el mercado regulado y casi el 90% del mercado libre

Según el último informe de la CNMC sobre cambio de comercializador en el sector energético, Endesa ha perdido 1,44 millones de clientes de su filial de servicio regulado desde mediados de de 2014 y su comercializadora del mercado libre ha ganado desde entonces 1,15 millones de usuarios.

Un trasvase que se repite en la base de clientes de sus rivales. Iberdrola ha dejado de prestar servicio regulado a 802.000 clientes en dos años y medio, y ha ganado casi 600.000 consumidores para su filial del mercado libre. Y Gas Natural Fenosa pierde 257.000 clientes en un mercado y gana casi 423.000 en el otro.

El control de las cinco grandes eléctricas de la comercialización de luz en España es apabullante. Concentran en la práctica la totalidad de los clientes de la tarifa regulada. Pero también el 89,9% de los usuarios del mercado libre, mientras que otros dos centenares de compañías se reparten el 10% restante de la tarta eléctrica.