La puja por Banco Popular ha entrado en una nueva fase. Desde este martes, la entidad que preside Emilio Saracho sabe quiénes son los candidatos dispuestos a explorar con interés las posibilidades de una integración. Y en la terna de favoritos se ha colado con fuerza Bankia.

El banco nacionalizado se ha mantenido en los últimos meses, plagados de rumores y especulaciones sobre el futuro de Popular, en un segundo plano, frente a competidores como Santander y BBVA, que han sonado de forma insistente como los que más opciones tenían de hacerse con el negocio de Popular.

Pero Bankia no parece dispuesta a dejar pasar la oportunidad de convertirse en el banco líder del mercado español, con un volumen de activos que rondaría los 380.000 millones de euros (sumando a Bankia los de Popular y los de BMN). Por eso, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri está analizando detenidamente la posibilidad de adquirir Popular.

Así lo confirmó este martes el ministro de Economía, Luis de Guindos. “Bankia es una entidad muy importante, muy saneada, tiene equipo de gestión. Y evidentemente mi información es que está analizando la situación de Banco Popular, igual que otros”, señaló Guindos, en un mensaje interpretado en el sector como el visto bueno del Gobierno -que controla alrededor del 66% de sus acciones- a que Bankia siga explorando sus opciones.

Bankia podría elevar su beneficio por acción hasta en un 65% con la compra de Popular

Y lo cierto es que en el mercado, la posibilidad de una integración entre Bankia y Popular es vista como algo nada descabellado. Precisamente, los analistas de otro de los bancos candidatos, Santander, se encuentran entre los que valoran con mejores ojos la hipotética operación.

“Una fusión Bankia-Popular tendría un sentido estratégico completo”, aseguran en una nota enviada a sus clientes en la mañana del miércoles. En ella, estiman que los beneficios por acción de Bankia podrían elevarse hasta un 65% si adquiere Popular a los precios actuales de mercado (la capitalización de Popular se sitúa a día de hoy al borde los 3.000 euros) o un 50% si pagara entre un euro o 1,15 euros por los títulos del banco que dirige Emilio Saracho, lo que implicaría pagar entre un 42% y 65% de prima respecto a la cotización actual. Esto elevaría la valoración de Popular a un máximo de 4.826 millones de euros, unas cifras que superan incluso los objetivos de la dirección del banco, que confían en captar cerca de 4.000 millones.

En función del precio de la operación, en Santander calculan que Bankia tendría que ampliar capital entre 2.500 y 4.300 millones de euros. Un esfuerzo que bien podría valer la pena, dado que, según defienden los analistas del banco que preside Ana Botín, “la institución fusionada tendría un argumento de inversión aún más atractivo, que haría más fácil la venta de la participación del gobierno”.

Entre las razones que justifican esta visión favorable de la unión de ambos bancos, en Santander resaltan la diversificación que supondría para el negocio de Bankia la adquisición de la división de pequeñas y medianas empresas (SME) de Popular, de la que carece la entidad nacionalizada.

El carácter público de Bankia podría generar problemas legales y políticos a la fusión

Además, subrayan que la operación supondría unir un negocio con préstamos de alto rendimiento, como el de Popular, con uno con un bajo coste de financiación, como el de Bankia, resultando en sinergias de ingresos inmediatas. Desde Santander también valoran favorablemente que “la dirección de Bankia tiene un historial probado en la reestructuración rápida y efectiva de costes” y que la compra de Popular permitiría un uso eficiente del exceso de capital que acumula el banco nacionalizado.

No es la primera vez que los analistas se manifiestan de forma favorable ante una posible adquisición de Popular por parte de Bankia. Ya el pasado enero, firmas como Citi o UBS pusieron de relieve las ventajas que podría obtener el banco controlado por el Estado de esta operación.

Con todo, la posibilidad de que Bankia aborde la compra de Popular también se enfrenta a importantes desafíos. Uno de los más evidentes es que el banco presidido por Goirigolzarri se encuentra en plena fase de análisis de su fusión con BMN, el otro banco en manos del Estado. “Una integración con Popular al mismo tiempo sería demasiado en su plato”, advierten en Alantra.

Pero si esto no fuera obstáculo suficiente, los expertos resaltan las dificultades derivadas de su condición de entidad estatal. Y no sólo porque Bankia tiene prohibido, por parte de Bruselas, participar en operaciones de fusión e integración -una reestricción quedar anulada a finales del próximo mes de junio- sino por las consideraciones políticas y legales que se derivarían de elevar el perfil de riesgo de una entidad que aún tiene pendiente de devolver al Estado cerca de 20.000 millones de euros.