Albania, Egipto, Marruecos y Ucrania son puntos clave de tránsito en el envío de productos falsificados que se introducen en la Unión Europea (UE), según un informe de la Oficina de la Propiedad Intelectual comunitaria (EUIPO). Este documento, al que ha tenido acceso Efe y en el que ha colaborado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), realiza una cartografía de las rutas internacionales del comercio mundial de productos pirateados; y de forma genérica señala que los contrabandistas utilizan Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y Singapur como principales centros del comercio mundial.

Según la EUIPO, con sede en Alicante, por esos países se importan cargamentos de contenedores llenos de productos falsificados que luego se envían por correo postal o servicio de mensajería a todo el mundo. El informe concluye que varios lugares de Oriente Medio, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Yemen son puntos clave de tránsito en el envío de productos falsificados a África, mientras los que se introducen en la UE llegan a través de Albania, Egipto, Marruecos y Ucrania, y Panamá es punto importante cuando el destino es Estados Unidos.

Transporte por mar

Aproximadamente tres cuartas partes de los productos falsificados se transportan por mar, al tiempo que el servicio de mensajería y el correo ordinario se están generalizando como modos de envío de productos falsificados de menor tamaño, según la EUIPO, ya que, por ejemplo en 2013, el 43% de todos estos correspondió a envíos de menos de diez artículos.

En nueve de los diez sectores económicos clave analizados, la mayoría de los productos falsificados proceden de China, aunque varias economías asiáticas, como la India, Tailandia, Turquía, Malasia, Pakistán y Vietnam, también son importantes productores en muchos sectores, aunque con un papel mucho menos significativo. Además, Turquía parece ser un importante fabricante de productos falsificados en ciertos sectores -como los artículos de cuero, los productos alimenticios y los cosméticos- que luego se envían a la UE.

Los diez sectores analizados en el informe representan más de la mitad del total estimado del comercio de falsificaciones en todo el mundo y se corresponden con más de 208.000 millones de euros en 2013. Estos son los productos alimenticios, farmacéuticos, perfumes y cosméticos, artículos de cuero y bolsos, prendas de vestir y tejidos, calzado, joyería, equipos electrónicos y eléctricos, ópticos, fotográficos y médicos, así como juguetes, juegos y material deportivo.

Rutas internacionales

El director ejecutivo de la EUIPO, el portugués António Campinos, ha declarado que «este análisis muestra el alcance y la extensión de las rutas internacionales del comercio mundial de productos falsificados y pirateados». «Los estudios anteriores mostraron que se puede falsificar prácticamente cualquier producto o marca y este informe pone de manifiesto las formas en las que los productos falsificados se pueden transportar de un rincón a otro del planeta».

Por su parte, el director de Gobernanza Pública de la OCDE, Rolf Alter, ha indicado que «lamentablemente la globalización, además de generar inmensos beneficios a escala mundial, también se asocia con oportunidades que facilitan que las redes criminales obtengan beneficios con el comercio ilícito de productos falsificados a expensas de consumidores, empresas y gobiernos».

Para Alter, «la única respuesta consiste en establecer una estrecha colaboración entre las autoridades aduaneras nacionales, las fuerzas de seguridad, las organizaciones internacionales, las empresas y los consumidores».

Los productos falsificados se distribuyen, cada vez más, a través de mercados en línea ya que suelen distribuirse directamente a los clientes en paquetes pequeños, a través de servicios postales y de transporte urgente, y cabe destacar el papel protagonista que están adquiriendo las tecnologías.

La EUIPO es una agencia descentralizada de la UE con sede en Alicante que se encarga de gestionar las marcas comunitarias y los dibujos y modelos para dar protección de la propiedad intelectual (PI) en los 28 Estados miembros de la UE.