El culebrón de Popular sigue arrojando datos que plantean crecientes dudas sobre si realmente Popular era un banco «inviable o próximo a la inviabilidad» y, por tanto, abocado al proceso de resolución por parte de Europa. El Banco de España, el ministro de Economía Luis de Guindos y otros organismos han asegurado que la entidad era solvente hasta el momento de la resolución y venta exprés a Santander, siendo una crisis aguda de liquidez lo que propició su colapso.

Sin embargo, pese a su reiterada solvencia, las inciertas necesidades de capital, que algunos cifraban en varios miles de millones de euros, fueron su talón de Aquiles, quizá, de forma más injustificada de lo que parecía. Y es que, según ha podido saber El Independiente de fuentes cercanas a los reguladores, una inspección en curso del BCE, que está a punto de concluir y que estaba prevista que se cerrase en junio, ha detectado una necesidad de capital de 1.600 millones.

La cifra podría haber sido asumible, dada la disposición que plantearon algunos grandes accionistas, como Antonio Del Valle o la familia Luksic, para respaldar el banco ante una hipotética ampliación de capital.

Pese a su reiterada solvencia, las inciertas necesidades de capital fueron su talón de Aquiles

Estos 1.600 millones que el BCE descubre como necesidad de fondos contrastan con las provisiones por 7.200 millones que Santander ha anunciado que hará para cubrir la exposición a activos tóxicos: 4.700 millones para activos inmobiliarios y 2.500 para créditos morosos inmobiliarios. Ana Botín ha explicado que elevará las coberturas de los activos tóxicos del 45% hasta el 69% de su valor, cuando la media del sector está en el 52%.

Tras estas operaciones, Santander prevé que el impacto en el ratio de solvencia CET1 sea neutral y mantiene su compromiso de aumentar este múltiplo por encima del 11% en 2018. Espera que la operación genere un retorno sobre la inversión del 13-14% en 2020 y un crecimiento del beneficio por acción en 2019. Santander augura que Popular gane el próximo año 570 millones; en 2018, 825 millones y en 2020, 950 millones de euros.

Dos revisiones paralelas

Al tiempo que los reguladores del sistema financiero analizaban la calidad de los activos tóxicos del banco, los entonces gestores de la entidad, con Emilio Saracho al frente, estaban sometiendo a la entidad a una revisión similar.

En el primer trimestre, las ventas de inmuebles ascendieron a 459 millones

Ignacio Sánchez-Asiaín, consejero delegado tras la salida de Pedro Larena, afirmó durante la presentación de resultados del primer semestre que se iban a analizar «uno a uno» los 40.000 activos del banco para realizar un diagnóstico de su situación antes de tomar una decisión sobre su futuro.

Popular registró unas pérdidas del negocio inmobiliario de 317 millones, mientras la actividad principal ganó 180 millones de euros, durante el primer trimestre del año. La entidad destacó que las recuperaciones de créditos morosos evolucionaron de forma muy favorable, alcanzando la cifra de 996 millones.

En el primer trimestre, las ventas de inmuebles ascendieron a 459 millones, con un incremento del 18,5% en las ventas minoristas. Asimismo, las ventas de crédito inmobiliario alcanzaron los 402 millones.