Cuidado con asfixiar al Reino Unido en las negociaciones para ordenar su salida de la UE. La relación econométrica –no confundir con económica– de España con este país ha sido de dependencia durante los últimos 30 años. Esto quiere decir que cada perturbación en el crecimiento británico se viene trasladando en alrededor de un trimestre a España y además se mantiene durante un largo tiempo. Dicho de otro modo, a futuro, el destino del Reino Unido tras el Brexit será, en parte, el destino de España.

Así se refleja en un minucioso trabajo elaborado por los economistas del CES Cardenal Cisneros,  Rafael Flores de Frutos y Concepción Díaz García, para el Colegio de Economistas de Madrid, en el que se cifra incluso esa dependencia o, como se denomina en el argot económico, elasticidad.

España sufrirá el Brexit más que el conjunto de la UE-15

De acuerdo con el estudio, una primera relación tiene que ver con el PIB de la UE-15 y el Reino Unido, de tal suerte que, a largo plazo, por cada punto porcentual que caiga la tasa de crecimiento anual del Reino Unido, la de los 13 miembros disminuirá en 0,79 puntos. Pero en el caso español, el efecto se amplifica. Si el Reino Unido cae un punto porcentual, a España le cuesta un descenso del PIB de 1,33 puntos, alrededor de 14.000 millones de euros.

Sin embargo, un bache de España no tiene efectos significativos, ni en el corto ni en el largo plazo, sobre el PIB británico, como demuestra el hecho de que este no haya sufrido las recesiones económicas vividas en España durante la última década.

El efecto del Brexit sobre España

La previsión sitúa el momento de la escisión efectiva del Reino Unido respecto a la UE en un plazo de algo más de dos años. Hasta entonces (si el proceso no se prolonga) discurrirán las negociaciones entre la UE y el gobierno británico para preparar la salida y establecer las relaciones entre el país y los miembros que permanecen, especialmente en lo que se refiere al comercio y el tránsito de personas.

El Reino Unido quiere mantener unas relaciones comerciales fluidas, lo que acerca a la idea de un modelo como el noruego, que es miembro del Espacio Económico, pero no participa en la toma de decisiones.

Cómo se instrumenta este día después del Brexit tiene mucho que ver, de acuerdo con el análisis mostrado, con cómo podría evolucionar la economía española, que, de acuerdo con las previsiones oficiales, crecerá a un ritmo del 2,5% en los próximos años.

Una asfixia comercial del Reino Unido afectaría a su crecimiento y, dando por válido el estudio, al de España.

La razón, he aquí las entrañas de las relaciones de dependencia de España con el país anglosajón, es que el Reino Unido sigue siendo de los países que más invierten en España de la UE. Los datos disponibles de stock de inversiones productivas del Ministerio de Economía reflejan que el Reino Unido es el segundo país que más invierte en España, con alrededor del 12% de la cuota total.

Están en juego relaciones económicas fraguadas durante muchos años

“Estas relaciones no son nuevas, se han fraguado durante muchos años y seguramente continuarán. Son fruto de la historia, intereses comunes, cultura común, valores comunes y la vertebración que ha supuesto pertenecer a la UE”, señalan los autores. Y esto es lo que puede cambiar.

Lo mismo ocurre con las tradicionales relaciones comerciales entre ambos países. Un reciente estudio del Banco de España indica que no puede descartarse que la incertidumbre que ha rodeado hasta la fecha este proceso haya llevado a que «algunas potenciales nuevas relaciones comerciales entre empresas concretas no hayan llegado a materializarse».

De hecho, durante el primer año transcurrido desde el referéndum se ha producido una marcha más débil de los flujos comerciales entre ambos países que, según el Banco de España, no se pueden explicar al completo por el efecto de la depreciación de la libra esterlina. Al menos, la llegada de turistas británicos a España creció un 9,6% en el primer cuatrimestre de 2017 respecto al año anterior.

Al mismo tiempo, la relación entre el Reino Unido y la UE-15 ha de tenerse en cuenta porque si el Brexit impactase en la economía comunitaria también salpicaría a España. En este sentido, el estudio manifiesta que un shock negativo y permanente en la UE-13 supondría una caída del PIB español de 1,68 puntos porcentuales por cada punto porcentual que se dejase la UE-15.

Riesgo de recesión y más paro

Los economistas avisan además del impacto de una eventual caída del PIB español sobre el empleo a partir de una relación por la cual por cada punto porcentual que caiga la actividad, se frenará la creación de puestos de trabajo en 2,13 puntos.

Para terminar, una afirmación que llama a la cautela: “De todo ello puede deducirse que si el Reino Unido entra en recesión, España y el resto de la UE probablemente también lo harán”.

Pero también hay espacio para las oportunidades. En el caso de que las empresas afectadas decidieran trasladarse mayoritariamente a España podría generar hasta 53.000 nuevos empleos estables en España, según un informe de la consultora PwC sobre el impacto de la atracción de empresas tras la salida del Reino Unido de la UE.

El efecto crecimiento como contrapeso

El informe destaca que el efecto del Brexit en España provocaría, en el escenario más optimista, el incremento anual de la economía española hasta en 3.600 millones de euros, equivalentes al 0,32% del PIB actual.

Si el Reino Unido entra en recesión, España también lo hará

Este crecimiento del PIB estaría sustentado en un 40% en el impacto directo del Brexit en la economía española (la actividad de las empresas atraídas), en otro 40% en el indirecto (proveedores beneficiados de estas empresas) y en un 20% en el inducido (gastos de los empleados).

De este modo, la mayor actividad económica y los empleos generados previstos se traducirían en un aumento anual de la recaudación fiscal de 1.450 millones de euros, de los cuales 589 serían por cotizaciones sociales; 310 millones, del IRPF; 153 millones, del Impuesto Sociedades; 69 millones , del IVA; y 328 millones, en otros conceptos no especificados.

No obstante, España no está entre los países que más se beneficiarían del Brexit, ya que es la séptima opción de las compañías con actual sede en el Reino Unido, mientras que Alemania ocupa el primer puesto, seguida de Francia e Irlanda.