Mariano Rajoy ha anunciado que solicitará a la Unión Europea la “supresión de visados” para viajar al Estado español y prohibir la entrada a los dirigentes del gobierno Maduro y vinculados al régimen, en un momento de extrema tensión política en Venezuela.

Con esta medida, el Gobierno pondrá el foco en los venezolanos cercanos al chavismo. Y las posibles represalias ante la deriva dictatorial de Nicolás Maduro no afectarán sólo a quienes tienen carné del movimiento y pretenden entrar en España. Las grandes fortunas que están realizando potentes inversiones en terreno español –fundamentalmente en el sector inmobiliario- también pueden verse afectadas por el endurecimiento de la política hacia Caracas.

La cercanía al régimen de Maduro puede convertirse en una barrera para hacer negocios en España

Los últimos datos disponibles del Ministerio de Economía apuntan que al cierre de 2015 el volumen de inversión total en actividades ligadas al sector inmobiliario y constructor, procedente de Venezuela, ascendía a 3.514 millones de euros. La cifra se disparó con respecto al año precedente, cuando el stock se situaba en 303 millones.

La cercanía al régimen de Maduro puede convertirse en una barrera para hacer negocios en España. No es difícil detectar qué empresarios tienen lazos con el Gobierno venezolano. Sobre todo, porque hay muy pocos inversores del país latinoamericano con dinero suficiente para financiar la compra de edificios e inmuebles de lujo (dos de las inversiones favoritas de los venezolanos que empezaron a operar en España aprovechando el ajuste de precios del ladrillo).

Los venezolanos tienen más de 3.500 millones invertidos en el sector inmobiliario y constructor en España

“En Venezuela, fundamentalmente hay dos tipos de fortunas con capacidad de invertir grandes sumas de dinero en el extranjero. Por un lado, quienes han huido del país por la inseguridad jurídica. Por otro, quienes se mueven en el entorno de Maduro”, afirma un directivo buen conocedor del mundo empresarial caraqueño. Las restricciones para sacar dinero del país limitan drásticamente las posibilidades de hacer negocios fuera. Pero, sobre todo, son las limitaciones para hacerse con dólares las que dificultan la iniciativa privada, dentro y fuera del país.

Corrupción, petróleo y dólares

“La corrupción gira en torno a dos elementos, el petróleo y el dólar”, reconoce otro ejecutivo que acaba de regresar de Caracas. En efecto, quienes están haciendo fortuna al calor del Palacio de Miraflores lo hacen, principalmente, por dos vías: los negocios con el consorcio estatal Petróleos de Venezuela (la gran fuente de divisas del Estado) o el acceso a la moneda estadounidense.

Uno de los grandes dramas de la economía venezolana es la grave devaluación del bolívar. En un país con un 700% de inflación, el valor de la divisa nacional lleva tiempo en caída libre. Por eso, a las familias y a las empresas les interesa atesorar dólares. El problema es que el acceso al billete verde está restringido. En el caso de los empresarios, el Gobierno sólo permite cambiar en el mercado oficial (otra cosa es el negro) si éstos justifican la petición con un proyecto sólido. Esa mecánica es la que favorece la corrupción, porque la mano de los funcionarios que conceden los dólares a veces se abre más o menos en función de sobornos, comisiones y contactos políticos.

La visa de oro para residir en España se concede por inversiones en vivienda superiores a los 500.000 euros

Un inversor que llega a otro país con muchos dólares en la cartera puede despertar sospechas. Otra cosa es que la inversión se acometa desde sociedades domiciliadas en paraísos fiscales, difíciles de rastrear.

La iniciativa propuesta por Rajoy, si se concreta, será de gran alcance, ya que en los últimos años las grandes fortunas venezolanas han acometido importantes inversiones en España para obtener la llamada golden visa (visado de oro), un poderoso reclamo para lograr el pasaporte español y, desde este mercado, acceder al resto del espacio Schengen. El Gobierno impulsó en 2013 una medida para estimular la inversión extranjera, que concede el permiso de residencia a quienes adquieran un inmuebles por valor mínimo de 500.000 euros. En 2016, los venezolanos destinaron cerca de 50 millones a la compra de viviendas y obtuvieron 54 permisos.

La visa de oro también está al alcance de los ciudadanos extracomunitarios que desembolsen, al menos, 2 millones de euros en deuda pública española, o un millón de euros en acciones, participaciones o depósitos.

Madrid toma el relevo de Miami

Hace una semanas, Bloomberg publicó un reportaje que situaba a España como destino de referencia para los venezolanos con posibilidad de inversión. «El número de venezolanos que llega a España aumentó más del 50% en 2015, según las estadísticas del INE», cita la agencia de noticias. Añade que EEUU era el primer destino de los exiliados venezolanos, pero desde la llegada de Donald Trump al poder en ese país, su retórica en contra de los extranjeros ha hecho que los inversores miren a España como una alternativa a Miami.

En el entorno del sector inmobiliario madrileño se bromea con que el que prestigioso barrio de Salamanca ha sido tomado por los millonarios venezolanos. Las últimas promociones de lujo que han salido a la venta -Velanzquez, 87; Príncipe de Vergara, 11; Lagasca, 19; Recoletos, 13 y Salustiano Ológaza, 12-  han atraído importantes volúmenes de dinero procedentes del otro lado del Atlántico.

Alejandro Betancourt, Pedro Trebbau y Francisco D’Agostino operan en España e hicieron fortuna con el régimen bolivariano

Aunque en general no es fácil conocer los nombres de quienes están detrás de estas transacciones, el venezolano Miguel Ángel Capriles, familiar del líder opositor Henrique Capriles, es conocido por haber adquirido en los últimos años una decena de inmuebles en el centro de Madrid (Barquillo, Juan Bravo o Fernando VI), que ha rehabilitado y convertido en alojamientos de lujo. Entre los edificios que pertenecen al clan Capriles destaca el situado en la calle Divino Pastor, 9, ocupado por los activistas del Patio Maravillas y desalojado en junio de 2015.

Otros nombres célebres en el mundo inmobiliario, con negocios en España, son Alejandro Betancourt López, su primo Pedro Trebbau López y su amigo Francisco D’Agostino Casado -concuñado de Luis Alfonso de Borbón-. Son dueños de siete empresas inmobiliarias, domiciliadas en Madrid. Tal como publicó El Mundo, forman parte del grupo bautizado como los bolichicos, jóvenes empresarios venezolanos que consiguió amasar una fortuna en el país bolivariano en apenas tres años -entre 2009 y 2011- y fueron denunciados en EEUU por presuntos delitos de asociación ilícita, corrupción en el extranjero y fraude en transferencias, aunque un tribunal de Nueva York desestimó las acusaciones.