Ryanair se ha cansado de los problemas que generan en sus vuelos los viajeros borrachos. La aerolínea de bajo coste se queja de que los problemas con los viajeros beodos se concentran fundamentalmente en los vuelos procedentes de Reino Unido y exige a las autoridades británicas que tomen medidas para que impidan el consumo excesivo de alcohol en los aeropuertos.

Ryanair reclama que se prohíba la venta de alcohol en los bares y restaurantes de los aeropuertos británicos antes de las 10.00 horas y pide limitar a sólo dos el número de bebidas alcohólicas que pueda comprar los pasajeros si hay un vuelo retrasado. Para poder ejecutar esta última medida, la compañía propone que los pasajeros tengan que presentar su tarjeta de embarque para poder comprar bebidas alcohólicas en las terminales.

«Es completamente injusto que los aeropuertos puedan beneficiarse de la venta ilimitada de alcohol a los pasajeros y dejar a las compañías aéreas para hacer frente a las consecuencias de seguridad», se queja la compañía en un comunicado. “Esto se convierte en un problema cuando los vuelos están retrasados y los aeropuertos no imponen un límite en la venta de alcohol en los bares y restaurantes».

Y es que en los últimos cuatro años, según los datos de la propia Autoridad de Aviación Civil británica, los incidentes provocados por pasajeros beodos se han multiplicado por siete en Reino Unido. Sólo en el último año, 387 viajeros fueron detenidos en aeropuertos británicos por provocar problemas con el consumo de alcohol como causa, según la BBC.

Ryanair ya ha introducido algunas medidas en sus propios aviones en las rutas que había identificado como más problemáticas. La aerolínea ha prohibido a sus clientes consumir alcohol comprado en el aeropuerto en los vuelos que unen Manchester y Glasgow con Ibiza y Alicante.