Europa vive un buen momento económico. Los últimos datos así lo atestiguan y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, lo ha celebrado sin ambages en sus últimas comparecencias.

De hecho, la institución se ha permitido, por primera vez en seis años, señalar que los riesgos en la eurozona están equilibrados. «Los riesgos para las perspectivas de actividad económica se consideraron ampliamente equilibrados, en línea  con la evaluación realizada en la anterior reunión de política monetaria», confirman las actas de la última reunión del banco central, celebrada el pasado 20 de julio.

Según el panorama que el economista jefe de la institución, Peter Praet, plasmó ante el resto de miembros del Consejo de Gobierno, la economía de la región podría disfrutar de sorpresas positivas provenientes «del fuerte impulso cíclico, especialmente a corto plazo, y de la reducción de los riesgos políticos en varios países de la zona euro. Además, se observó que el impulso de las reformas estructurales estaba creciendo en algunos países».

Sin embargo, este alentador panorama no está exento de riesgo. Y entre ellos, los miembros del BCE pusieron especial énfasis en la incertidumbre económica que afecta a Estados Unidos. «Los riesgos a la baja se relacionan principalmente con las incertidumbres y vulnerabilidades permanentes en el exterior», señalan las actas de la reunión, en las que se resalta que «se expresaron algunas preocupaciones porque estos riesgos a la baja habían aumentado, en particular en relación con la incertidumbre de las políticas en los Estados Unidos y los crecientes riesgos de balance en algunas economías de mercados emergentes».

Esta no es la primera vez que el BCE hace mención a la preocupación por la situación política en Estados Unidos, aunque sí parece evidente que la inquietud ha ido en aumento en los últimos meses. Las actas hacen mención a la pérdida de tracción de la demanda externa proveniente de la mayor economía del mundo, así como de Reino Unido.

Recalcan, además, que, «si bien el riesgo de una desaceleración sustancial de la actividad mundial y del crecimiento del comercio, que se había identificado hace algún tiempo, había retrocedido, los riesgos a la baja seguían presentes en varias economía, relacionados, entre otras cosas, con las incertidumbres sobre las opciones de política macroeconómica en Estados Unidos y en torno a las negociaciones con el Reino Unido sobre su retirada de la Unión Europea».

Esta creciente preocupación sobre los efectos de la situación política del gigante norteamericano pueden deberse a su reflejo en los tipos de cambio del euro. La moneda europea ha llegado a revalorizarse un 13% en el año frente al dólar, alcanzando sus niveles más elevados desde enero de 2015.

Los miembros del BCE temen que la subida del euro se extralimite en el futuro

Esta situación es vista con recelos por los miembros del BCE. La debilidad del euro ha sido un factor clave en la recuperación económica de la región, al multiplicar su competitividad exterior y desde el banco central se teme que la reversión de esta situación acabe por ahogar esta mejoría.

«En cuanto a los tipos de cambio, si bien se observó que la apreciación del euro hasta la fecha podría verse en parte como reflejo de los cambios en los fundamentales relativos de la zona del euro frente al resto del mundo, se expresaron preocupaciones sobre el riesgo de que se extralimite en el futuro», añaden las actas.

Mantener los estímulos

Todo esto parece haber tenido un efecto en el seno del banco central, amortiguando las voces que reclaman que la institución se encamine hacia la retirada de los estímulos, lo que explicaría la confusión que creo Draghi en su comparecencia del pasado 20 de julio, cuando a pesar del optimismo sobre la economía se mostró esquivo sobre todo lo concerniente a una normalización de la política monetaria que podría tener entre sus consecuencias una apreciación adicional del euro.

«Se subrayó que las condiciones de financiación todavía favorables no podían darse por sentadas y se basaban en gran medida en un grado elevado de laxitud de la política monetarias. Estas condiciones de financiación favorables brindaban un apoyo significativo a la recuperación de la economía de la zona euro y siguieron siendo vistas como necesarias para que la inflación aumentara hacia el objetivo de inflación del Consejo de Gobierno», corroboran las actas.

Se sugirió la necesidad de ir adaptando los mensajes sobre las medidas a futuro

Las únicas apreciaciones sobre el ajuste de las políticas monetarias se refirieron a la necesidad de ir adaptando progresivamente los mensajes del BCE sobre las medidas a futuro. «Se sugirió que se prestara cierta consideración a un ajuste progresivo de la redacción de la guía a futuro, ya que posponer un ajuste durante demasiado tiempo podría dar lugar a una desalineación entre la comunicación del Consejo de Gobierno y su evaluación del estado de la economía, que podría desencadenar una volatilidad más pronunciada en los mercados financieros cuando la comunicación tenga que cambiar», convinieron los miembros del banco central.

En cualquier caso, «generalmente se consideró primordial en esta etapa evitar el envío de señales que pudieran ser propensas a una sobreinterpretación y que puedan ser prematuras».

Estos mensajes se dejaban notar en el mercado. Poco después de conocerse las actas, el euro registraba un descenso superior al 0,6% frente al dólar, el mayor en dos semanas, y se situaba por debajo de los 1,17 dólares por primera vez desde finales de julio.