La nueva Globalia se queda sin uno de sus grandes fichajes. El gigante del turismo español emprendió el pasado septiembre una reorganización de su cúpula directiva que servía para diseñar la sucesión del presidente y fundador del grupo, Juan José Hidalgo, de 76 años. Javier Hidalgo, hijo del presidente, se convertía en consejero delegado de Globalia y asumía la gestión del día a día de la compañía. Y con él se llevaba a Pedro Serrahima, que había sido su mano derecha en la exitosa aventura de Pepephone y que hizo posible la millonaria venta del operador móvil virtual a MásMóvil.

Mi relación con Javier Hidalgo sigue siendo perfecta. Le quiero un montón y, si me llama para cualquier otro proyecto, me iré con él»

Menos de un año después, Serrahima ha presentado su dimisión y abandona la compañía turística, según confirma a El Independiente el propio ejecutivo. Serrahima asegura que se trata de una salida pactada con Javier Hidalgo, con el que mantiene intacta su amistad y al que le comunicó su marcha incluso antes del verano. Una marcha que se debe a que no comparten totalmente la visión sobre la estrategia del grupo y sobre qué cambios emprender en él.

«Mi relación con Javier Hidalgo sigue siendo perfecta. Le quiero un montón y, si me llama para cualquier otro proyecto, me iré con él. Pero no coincidimos completamente en los cambios que hay que hacer en la compañía», explica Serrahima a El Independiente. «No tiene sentido seguir cobrando tanto dinero y tener la sensación de que no estoy aportando todo lo que debo. Tenemos formas distintas de entender la estrategia, y no puedo defender un proyecto que no comparto del todo».

Serrahima llevó a Globalia parte del equipo de directivos con el que trabajaba en Pepephone. La salida del ejecutivo no implica a los otros directivos, que entre otras funciones están liderando la digitalización del grupo turístico y que continuarán con sus labores a partir de ahora.

Tenemos formas distintas de entender la estrategia, y no puedo defender un proyecto que no comparto del todo»

Globalia -que aglutina a empresas como Air Europa, Halcón Viajes, BeLive Hotels o Travelplán- se queda así sin el alto ejecutivo que contrató para modernizar una compañía acostumbrada al liderazgo personal de Hidalgo padre. El grupo ha sido siempre una compañía con una gestión profundamente personalista. Su fundador y presidente, Juan José Hidalgo, ha tenido bajo su control directo toda la estrategia corporativa, todos los grandes movimientos (y los pequeños) e incluso ha manejado a su modo los tempos de la estrategia de comunicación.

Con la reorganización del grupo del año pasado, Hidalgo impulsaba una sucesión que el empresario ha retrasado de manera reiterada, y que lo sigue haciendo. Hidalgo padre sigue ejerciendo su control sobre las decisiones estratégicas del grupo mientras que Hidalgo hijo se encarga de la gestión cotidiana.

No tiene sentido seguir cobrando tanto dinero y tener la sensación de que no estoy aportando todo lo que debo»

La familia Hidalgo tiene un control mayoritario del capital del grupo. Juan José Hidalgo cuenta con un 51,6% del capital de Globalia; su hermano Juan Antonio, un 9,1%; su esposa, Avelina Gutiérrez, un 5%; sus hijas, María José y Cristina, un 5,14% cada una. En total, la familia Hidalgo suma casi un 76% del accionariado del grupo. Banco Popular (ahora Santander) cuenta con un 9,9%; Unicaja, con un 7%; Abel Matutes controla el 5,14% que antes pertenecía al otro hijo del presidente, Javier; y el 2% restante está en manos de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Globalia sufrió unas pérdidas de 17,8 millones de euros el año pasado, con lo que empeora un 20,3% los números rojos del año anterior, según se recoge en su informe anual. En realidad, la compañía aflora ahora esas pérdidas de 2015 (14,8 millones de euros) tras reformular las cuentas para adaptarlas al nuevo plan contable. El grupo anunció un beneficio de 4,1 millones de euros para ese ejercicio en su anterior informe corporativo. Pero ahora ese beneficio se convierte en números rojos por la amortización retroactiva de algunas partidas.