Malas noticias para el Gobierno. Los planes para minimizar las pérdidas ocasionadas por las ayudas públicas otorgadas a la banca durante la crisis se tambalean.

La buena acogida que brindó el mercado a la noticia de la integración entre Bankia y BMN se ha evaporado en apenas semanas. Los títulos del banco que preside José Ignacio Goirigolzarri se han desinflado más de un 12% en las últimas ocho semanas hasta situarse al cierre de la sesión de este martes en los 4 euros, justo por debajo de los niveles en que se encontraba cuando se anunció el pasado 27 de junio el acuerdo de integración de las dos entidades participadas por el Estado.

La operación de fusión de Bankia y BMN, que se espera que reciba el visto bueno de los accionistas a lo largo del mes de septiembre, ha sido concebida por el Gobierno, que controla en torno al 67% de ambas entidades, como un plan para maximizar el valor de sus respectivos negocios. De este modo, confía en poder recuperar una mayor parte del dinero destinado al saneamiento del sector financiero en los años más convulsos de la crisis, del que se estima que alrededor de un 80% es irrecuperable.

El movimiento ha recibido un respaldo casi unánime por parte de las principales firmas de análisis, que resaltan la complementariedad de ambos bancos y el sentido estratégico de una operación que genera economías de escala, diversificación geográfica y elevadas sinergias. Y la respuesta de los inversores pareció refrendar esa visión: en sólo ocho días su valor bursátil se elevó en más de 1.600 millones de euros, casi el doble de lo que abonará para hacerse con el control de BMN.

La buena acogida inicial a la fusión ha reactivado los planes de privatización de Bankia

Tal respuesta ha hecho abrigar al equipo del ministro de Economía, Luis de Guindos, la esperanza de que en los próximos meses podría reiniciarse el proceso de privatización de Bankia, paralizado desde principios de 2014, cuando se vendió un 7,5% de la entidad nacionalizada.

Guindos ha calificado recientemente la privatización del banco como «un objetivo fundamental» y ha abierto la puerta a la venta de un nuevo paquete de acciones de la entidad «que habrá que determinar, pero no será muy diferente del que ya se vendió hace unos años». De hecho, la semana pasada se conoció que el Estado ha contratado al banco japonés Nomura para que le asesore en esta empresa.

Pero el mercado viene soplando en las últimas semanas en contra de estos planes. Con el revés acumulado desde inicios de julio, la capitalización de Bankia se ha reducido a unos 11.531 millones de euros, frente a los 13.231 que alcanzaba el pasado 6 de julio. Esto significa que los títulos controlados por el Estado tienen a día de hoy un valor de mercado aproximado de 7.725 millones de euros, tras depreciarse 1.139 millones en ocho semanas.

Los títulos de Bankia en poder del Estado se han depreciado en 1.139 millones en 8 semanas

La evolución bursátil de Bankia se ha visto afectada recientemente por el clima de desconfianza que se ha abierto paso en los parqués. Las incertidumbres sobre el futuro de la política monetaria, en un entorno de baja inflación persistente; las dudas sobre la viabilidad de los planes de estímulo fiscal del presidente de EEUU, Donald Trump; o el temor a un conflicto geopolítico, ante la creciente confrontación entre EEUU y Corea del Norte son algunos de los factores que han llevado a los inversores a replantearse sus inversiones, reduciendo su exposición a las bolsas y, en especial, a sectores muy sensibles al ciclo económico, como el bancario. El índice de la banca europea ha restado más de un 7% en sólo tres semanas.

Además, los últimos resultados de Bankia, presentados el pasado 27 de julio, tampoco lograron colmar las expectativas del mercado, al decepcionar por el lado del margen de interés. Los expertos resaltan que Bankia es una entidad especialmente sensible al entorno de bajos tipos de interés y las crecientes dudas que se han generado en las últimas semanas sobre la capacidad del BCE para iniciar el proceso de normalización monetaria en los próximos trimestres juegan de forma notable en su contra.