Los argumentos se mantienen incólumes desde hace varios trimestres: la solidez del crecimiento mundial, el persistente apoyo de los bancos centrales, el buen tono de los resultados empresariales, la escasez de alternativas…

Los mismos ingredientes que permitieron a la bolsa española sellar un brillante inicio de curso se mantienen vigentes al inicio del último tercio del año e, incluso, podría decirse que se han fortalecido en los últimos meses. «Si nos atenemos únicamente a los fundamentales, los mercados deberían cerrar el año de forma positiva», considera Juan José Fernández-Figares, director de Análisis de Link Securities.

Aunque lo cierto es que los meses estivales arrojan un saldo poco alentador. Si el Ibex llegó a principios de mayo con ganancias que rondaban el 20%, a cierre de agosto ese saldo había menguado a poco más del 10%.

Existen argumentos para confiar en que el Ibex cierre el año por encima de los 11.000 puntos

Para algunos expertos se trata de una mera consolidación antes de emprender una nueva escalada que le conduzca de nuevo por encima de la cota de los 11.000 puntos. «Veo más probable que el Ibex acabe el año por encima de los 11.000 puntos que por debajo», comenta Alberto Castillo, director de Análisis de Capital Bolsa. Y en la misma línea, Ignacio Cantos, director de Inversiones en Atl Capital defiende que: «Hay sustento para que el Ibex se sitúe a finales de año de nuevo en torno a sus máximos anuales -11.135 puntos- o, incluso, por encima».

Con sus registros actuales, y siempre que sume algo más del 3,6%, el índice bursátil español tendría encarrilado su mejor ejercicio desde 2013. Pero si se cumplen los buenos pronósticos de los analistas, la bolsa española estaría en disposición de sellar su mejor registro desde 2009, para lo que tendría que superar la barrera de los 11.355 puntos (en torno a un 10% por encima de sus niveles actuales).

Pero para luchar por esta hazaña, el índice tendrá que salir victorioso de una serie de pruebas que se le presentarán en el último cuarto del año.

El rumbo del BCE

El próximo 7  de septiembre el Banco Central Europeo (BCE) celebra una reunión en la que, hace apenas unos meses, estaba previsto que empezara a perfilarse la hoja de ruta para el inicio de la retirada de los estímulos monetarios. Pero la reciente remontada del euro ha complicado mucho el escenario de la política monetaria en la eurozona y firmas como Nomura auguran ahora que el anuncio de la reducción de las compras de deuda no se producirá hasta la reunión del próximo 26 de octubre.

En cualquier caso, «será muy importante el mensaje que dé el presidente del BCE, Mario Draghi, la próxima semana sobre el futuro de la política monetaria», considera Cantos. A priori, a la bolsa española le interesa que el banquero italiano sea capaz de mantener vivo el escenario de una progresiva reducción de los estímulos. Este entorno favorece a la banca, ya que propicia un repunte de los tipos de interés que apoya los márgenes financieros. Y como recalca Xavier Cebrián, gestor de patrimonios de GVC Gaesco Beka, el Ibex es un índice muy dependiente del sector bancario.

Pero también resulta clave que Draghi logre esto sin impulsar una fuerte subida del euro, ya que, más allá de obstaculizar el objetivo del BCE de impulsar la inflación, penaliza el negocio exterior de las compañías europeas y, en el caso del Ibex, cerca de 200.000 millones de euros de ingresos provienen de fuera de la eurozona.

Los ritmos de Yellen

En un mercado globalizado como éste, los inversores europeos no pueden, ni mucho menos, desentenderse de los avatares de la política monetaria internacional y, fundamentalmente, de la de Estados Unidos. El 20 de septiembre está prevista la próxima reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos y, en ella, está previsto que se inicie el proceso de reducción del balance que ya anticipó su presidenta, Janet Yellen, a inicios del verano.

En opinión de Alberto Castillo, esta medida, si se lleva adelante con un mensaje claro y cauto no debería implicar un cambio notorio en el rumbo de las bolsas.

Más importante puede ser el encuentro del 13 de diciembre. Son muchos los expertos que pronostican que para entonces, el banco central estadounidense llevará a cabo una nueva subida de tipos, la tercera del año. Sin embargo, la debilidad reciente de la inflación en el país ha enfriado las expectativas del mercado que parece haberlo descartado, lo que explica en cierto modo la fortaleza reciente del euro. Si los inversores vuelven a ver factible esa subida de tipos, tal vez, el dólar vuelva a ganar posiciones, lo que facilitaría las políticas del BCE y ayudaría a las bolsas europeas.

Las políticas de Trump y el techo de la deuda

2017 se inició bajo el influjo de las expectativas generadas por el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus promesas de estímulos fiscales. Pero Trump ha encontrado pocos apoyos en el Congreso y hasta la fecha apenas ha ofrecido pequeñas píldoras de su programa.

«Una de las claves seguirá siendo la gestión de la Administración Trump, existiendo cada vez más dudas sobre si será capaz de sacar adelante sus propuestas electorales. En este sentido, cualquier noticia al respecto está llamada a provocar importantes movimientos en las bolsas de todo el mundo», apunta Victoria Torre, responsable de desarrollo de contenidos, productos y servicios en Self Bank.

En este sentido, Xavier Cebrián considera que «si no consigue llevar a cabo unas medidas que han sido en parte contempladas puede producirse una corrección, al menos en el corto plazo». Con Wall Street en zona de máximos históricos, el riesgo de una fuerte caída que acabe arrastrando a Europa parece evidente.

Si se produjera una corrección en Wall Street, el Ibex difícilmente podría esquivarla

«En el mercado hay temor a una posible corrección de Wall Street, que, como se ha demostrado históricamente, las bolsas europeas no van a poder obviar. Normalmente la bolsa estadounidense sufre una corrección de entre el 5 al 10% anual, y ya toca. Cualquier excusa puede ser aprovechada para que los inversores opten por recoger beneficios tras un año muy positivo para las bolsas estadounidenses», explica Fernández-Figares.

Esa excusa puede venir en las próximas semanas de las negociaciones para elevar el techo de deuda. Según las previsiones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), está previsto que hacia mediados de octubre el Tesoro estadounidense se encontrará sin suficiente dinero en efectivo e ingresos disponibles para pagar todas las facturas en tiempo y forma. Por eso se espera que desde mediados de septiembre se inicien las negociaciones para evitar una situación que conduciría al cierre de la Administración y pondría en riesgo la calificación de la deuda de la mayor economía del mundo como ya advirtió recientemente la agencia Fitch.

Las tensiones con Corea del Norte

Otro asunto que mantiene en vilo a los inversores desde hace semanas y que amenaza con seguir generando nervios a corto plazo es el relativo a las tensas relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte. Pese a algunos episodios de tensión esporádica, Castillo cree que «nadie está descontando un conflicto armado, se presupone que imperará la cordura».

Pero de desencadenarse las hostilidades, parece inevitable que los inversores opten por limitar su exposición a los activos considerados de mayor riesgo y, entre ellos, obviamente a las bolsas. «Las tensiones geopolíticas surgidas en las últimas semanas entre Corea y EEUU introducen un nuevo factor de incertidumbre y nerviosismo en las bolsas. Teniendo en cuenta además lo impredecible de las decisiones de Trump, sería difícil percibir el cariz que podría tomar el conflicto si se recrudecen las tensiones», comenta Victoria Torre.

Elecciones de Alemania

En un año cargado de eventos políticos, los mercados han logrado ir sorteando las amenazas casi indemnes. Las elecciones en Holanda y Francia han enfriado los temores a un auge del populismo en Europa que pusiera en riesgo el futuro del mercado común, aliviando los pesares de los inversores.

El próximo 24 de septiembre tendrán lugar las elecciones federales de Alemania, de las que saldrá el próximo canciller de la mayor potencia europea. Estos comicios eran vistos desde un principio como los que presentaban un menor riesgo, ya que los partidos populistas alemanes disfrutan hasta ahora de un apoyo muy modesto, y el curso de los acontecimientos parece reducir aún más la preocupación.

Los últimos sondeos apuntan a que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Ángela Merkel volverá a alzarse con la victoria con una holgada ventaja sobre el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz. Aunque la evolución de los sondeos pueda generar momentos de volatilidad en los mercados no se espera que estas elecciones puedan suponer una piedra en el camino de las bolsas salvo un resultado inesperado.

El referéndum de Cataluña

En clave nacional, la bolsa española vuelve a enfrentarse a un desafío ya probado en los últimos años: el movimiento secesionista de Cataluña, que tiene su hito clave en el referéndum independentista fijado para el próximo 1 de octubre.

Hasta la fecha, el asunto ha mantenido un rol secundario en los mercados financieros, pero los analistas no descartan que a medida que se acerque la fecha del desafío el nerviosismo empiece a afectar al mercado bursátil español. «En caso de que las tensiones se recrudezcan, podría verse un impacto negativo. El deterioro de la imagen de España podría a su vez traducirse en retirada de inversores extranjeros, tanto en renta variable como en deuda», explica Victoria Torre.

En cualquier caso, los expertos creen que -con excepción de los valores más expuestos a Cataluña- el desarrollo de los acontecimientos pueda desacoplar al Ibex de la tendencia general de los mercados. «Salvo que se diera un resultado contundente a favor de la independencia que pudiera azuzar el movimiento, no creo que la preocupación llegue a ser excesiva. A medida que se acerque la fecha puede haber algo de volatilidad, pero al fin y al cabo la mayor parte de las empresas del Ibex son multinacionales y esto no reviste excesiva importancia para sus negocios», comenta Xavier Cebrián.

Petróleo: ¿recuperación o crisis?

A lo largo de los últimos años, el petróleo ha disfrutado de un protagonismo inusitado en el rumbo de las bolsas. El hundimiento que experimentó el crudo entre mediados de 2014 e inicios de 2016 generó fuertes convulsiones en las bolsas mundiales y su remontada posterior fue un factor clave en el buen desempeño del mercado en el tramo final del año pasado.

Este ejercicio, sin embargo, el llamado oro negro, ha quedado relegado a un papel secundario. Los inversores parecen encontrarse reconfortados en un escenario en el que los precios del petróleo oscilan en un rango de entre 45 y 55 dólares, que pocos expertos esperan que se rompa de forma consistente.

El futuro de los recortes de oferta de la OPEP podría provocar fuertes movimientos del petróleo

No obstante, los mercados estarán atentos a la reunión que celebrará la OPEP, la principal organización de países productores de crudo, el próximo 30 de noviembre. En ella podrían anunciarse nuevas restricciones en la oferta, con la intención de hacer subir los precios, o el fin de los controles de producción, que permitiría a los países firmantes del acuerdo elevar su oferta.

Si algo de esto motivara cambios importantes en los precios del petróleo, las bolsas podrían verse afectadas. Alberto Castillo explica que, como consecuencias principales, una fuerte subida de los precios podría impulsar un alza de la inflación que, a la postre, obligara a los bancos centrales a acelerar la retirada de los estímulos, lo que no sería bueno para las bolsas.

En el caso de una caída fuerte que condujera al petróleo a niveles próximos a los 30 dólares podrían reavivarse las preocupaciones de 2015, por los problemas para los países productores y las empresas del sector.