La Estación de tren de Murcia del Carmen iba a ser un mero apeadero con carácter provisional cuando se bajó allí por primera vez Isabel II en 1862: casi 155 años después, este edificio rectangular y ecléctico cuya fachada tiene grabada las iniciales de la mítica Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.) no solo sigue en pie sino que va a recibir el AVE en algún momento de 2018, siempre que se cumplan los nunca fiables planes del Ministerio de Fomento.

Y al igual que aquel proyecto de apeadero de mediados del XIX, todo lo que tiene que ver con el tren todavía es provisional en Murcia: la alta velocidad llegará temporalmente en superficie, instalándose para ello unas pantallas transitorias a centímetros de las casas, junto a la vía; de manera circunstancial se cortarán trenes convencionales, como los Cercanías y la Media Distancia; y los peligrosos pasos a nivel seguirán siendo provisionales hasta que se haga -si se hace- el soterramiento, dejando a cerca de 100.000 vecinos de siete barrios al sur de la ciudad eventualmente aislados, con barreras que suben y bajan cada diez minutos. Eso sí, la comunidad uniprovincial no tiene ni un kilómetro de vía convencional electrificada, la única junto con Extremadura.

Estación de Murcia del Carmen, a mediados de agosto. Iba a ser provisional y va a cumplir 155 años.

Estación de Murcia del Carmen, a mediados de agosto. Iba a ser provisional y va a cumplir 155 años.

En los últimos meses Adif ha cambiado alocadamente varias veces sus proyectos murcianos: la noticia más reciente es que Fomento finalmente soterrará un kilómetro, desde la estación hacia el este dirección Alicante. Pero esto no sucederá hasta 2020, según los planes más optimistas: entretanto, llegará a Murcia una sola vía de ancho internacional UIC que permitirá el paso de trenes convencionales con la técnica del tercer carril. Y que seguramente afectará negativamente al servicio de Cercanías que sale de Águilas y muere en Alicante, utilizado por millones de viajeros cada año. Así lo ha sabido este medio a partir de fuentes de Renfe.

Fomento ha cambiado sus planes con Murcia alocadamente en los últimos meses

“Tememos que una vez que llegue el AVE a Murcia, lo que iba a ser provisional se eternice y se les olvide soterrar”, dispara Joaquín Contreras, portavoz de la Plataforma Pro Soterramiento. “El objetivo es que algunos políticos se hagan una foto con el tren pato antes de 2019″, deplora este profesor jubilado. El Independiente ha hecho un recorrido en tren entre Murcia y Elche para ver los muchos desmanes (y algún acierto) que dejan las obras del AVE.

Descubra los puntos polémicos del AVE Murcia – Elche

 

Soterrar, reivindicación con tres décadas

A finales de los años ochenta nace la Plataforma Pro Soterramiento. La alta velocidad entonces ni existe ni se la espera. Casi 30 años después, cerca de 100.000 vecinos de los barrios de Nonduermas, Barriomar, Pío X, Santiago El Mayor, la Ermita del Rosario, Barrio El Progreso y Patiño (siete barrios) quedan al otro lado de las vías. Y aquí aparece el paso de Santiago El Mayor, el más conflictivo de España: arrollamientos, atropellos mortales. También es considerado muy arriesgado el de la Senda de los Garre.

En España las ciudades piden el AVE; en Murcia, el clamor es por el soterramiento

“Aquí los escolares cruzan para ir al Instituto, los ancianos para acudir al centro de salud, la gente para ir al supermercado. Estamos tan acostumbrados que hemos perdido el sentido de la peligrosidad. Y es entonces cuando la gente cruza y se producen víctimas”, denuncia Joaquín Contreras, portavoz de la plataforma. Una bicicleta blanca recuerda a un profesor de Educación Física arrollado en 2012 en la Senda de los Garre. En 2005 dos niños de 13 y 11 años perdieron la vida en este mismo paso a nivel. Ha habido muchas más víctimas.

Bicicleta blanca pintada en recuerdo de un profesor arrollado en 2012 al cruzar el paso a nivel.

Bicicleta blanca pintada en recuerdo de un profesor arrollado en 2012 al cruzar el paso a nivel.

¿Murcia exige la llegada del AVE? Más allá de la clase política, no parece que exista un clamor ciudadano -como en la vecina Almería- que demande la alta velocidad como algo indispensable. El clamor es por el soterramiento: las ambulancias de emergencias se ven en la tesitura de esperar si pasa el tren (ver vídeo). Y en las manifestaciones, cada vez más numerosas, los asistentes se cuentan por miles.

Las barreras suben y bajan cada 10 minutos y aíslan a 100.000 vecinos

Hubo un paso subterráneo en los ochenta, los años de la heroína. Los barrios se manifestaron y éste fue sustituido por el paso a nivel. “Era un túnel infumable, que daba miedo”, recuerda Domingo Centenero, docente de instituto que vive en Barriomar y trabaja en Lorca. “El gran problema nunca resuelto, además de los trenes normales, son las mercancías peligrosas que vienen del Puerto de Cartagena, porque Murcia es un cuello de botella”, dice Centenero.

Los vaivenes de Fomento

En 2006 se proyectó un soterramiento que nunca arrancaba. “Y de golpe y porrazo, en noviembre de 2014 nos enteramos por el Boletín Oficial del Estado que todo cambiaba y que apenas se iba a soterrar uno de los dos pasos a nivel más polémicos, dejando el proyecto inicial a la mitad”, evoca Antonio Hernández, uno de los vecinos afectados. Los vaivenes empezaron con Ana Pastor y continúan con Íñigo de la Serna: en mayo de 2015 se adjudicaron provisionalmente las obras a la constructora Aldesa, pero no se enterró ni un metro de vía.

El presidente de Adif acudió en avión a Murcia a solucionar los problemas y causó sorna

El 12 de mayo de 2017, víspera de la manifestación más multitudinaria por el soterramiento, el presidente de Adif, Juan Bravo, acudió a la capital murciana para defender de nuevo un soterramiento: Adif reculaba y volvía al proyecto original, dejando fuera la estación. La visita de Bravo, que perseguía desmovilizar a los manifestantes, causó sorna porque no viajó en tren sino en avión (más de cuatro horas separan Murcia de Madrid en Altaria). Y a mediados de julio pasado, el responsable de Adif en el Levante, Juan Tébar, se comprometió a soterrar incluso la estación de Murcia del Carmen ocho metros bajo tierra. “Es una victoria vecinal. Pero aún tenemos que ver el proyecto definitivo y la licitación de las obras”, advierte Joaquín Contreras. Todo saldrá por 300 millones y las autoridades locales y regionales apoquinarán la mitad.

Provisionalmente, cuando llegue el AVE en 2018 estará dos años sin soterrar, según los planes cambiantes de Fomento. Cada día la vía se corta unas 90 veces, entre Cercanías, Regionales, mercancías y trenes Altaria y Talgo. Con la inauguración de la alta velocidad, las barreras de los pasos a nivel subirán y bajarán más de 100 veces al día. La plataforma se opone a que el AVE llegue en superficie.

Pantallas enfrente de las casas

A María Martínez le plantaron un poste frente a su casa, el paso previo a instalar unas pantallas del AVE que provisionalmente llegará a Murcia del Carmen. Se lo tuvieron que quitar al ser ella una de los tres vecinos de la zona que han denunciado a Fomento -un proceso tortuoso- y al amenazar con amarrarse al poste en señal de protesta. “Desnuda si hace falta”. La misma desgracia ha caído sobre el dueño de las Bodegas Paco, en la Calle de la Orilla de la Vía: las pantallas están a centímetros de su muro. Y al propietario de Autobuses Mar Menor, cuyos vehículos aparcados rozan los postes de la alta velocidad.

Antonio Hernández (izquierda), vecino que revocó una expropiación de Fomento, junto al hijo de María Martínez, a la que plantaron postes del AVE a centímetros de su muro.

Antonio Hernández (izquierda), vecino que revocó una expropiación de Fomento, junto al hijo de María Martínez, a la que plantaron postes del AVE a centímetros de su muro.

Otro de los que se ha querellado es Antonio Hernández, al que Fomento le expropió el terreno familiar de 5.000 metros cuadrados para que una de las empresas enfangadas en el Caso Auditorio -Eptisa- construyera un puente que sorteara el paso a nivel de la Senda de los Garre: aunque esta obra nunca se empezó -finalmente se soterrará ese tramo en uno de los muchos vuelcos que ha dado el ministerio-, Hernández y el Gobierno central iniciaron una pelea judicial a cara de perro que finalizó con la victoria del primero, cuando la Sociedad Murcia Alta Velocidad decidió revocar la expropiación en agosto de 2016. “Nos dijeron que somos uno de los escasos particulares en España que ha conseguido revocar una expropiación”, cuenta Antonio Hernández. “Ahora reclamamos daños y perjuicios a Fomento porque mi familia se ha gastado más de 4.000 euros en abogados”.

No al AVE en Beniel

Una de las ideas que barajó Adif fue llevar el AVE provisionalmente -siempre provisionalmente- a Beniel, municipio murciano a 20 kilómetros de la capital en la frontera divisoria con Alicante. El PP regional (que gobierna esta comunidad desde 1995) se opuso a una solución controvertida: por un lado, era una estación muy alejada del núcleo urbano; por otro, se trataba de una actuación con carácter provisional y sensible con los problemas de movilidad de los siete barrios que gravitan en torno a Murcia del Carmen. La asamblea rechazó en junio una iniciativa de Ciudadanos para llevar temporalmente el AVE a Beniel hasta que se enterraran las vías.

Una empresa de autobuses, sin espacio para aparcar sus vehículos por las pantallas del AVE.

Una empresa de autobuses, sin espacio para aparcar sus vehículos por las pantallas del AVE.

La envidia de la comarca de la Huerta de Murcia (o de la Vega Baja del Segura, según la nomenclatura alicantina) es la estación soterrada de Orihuela-Miguel Hernández. Siete kilómetros que discurren íntegramente en el casco histórico oriolano, estrenados en 2015 y sin trenes de alta velocidad de momento. Los municipios aledaños quieren operaciones similares. Aunque la estación intermodal no se ha librado de las inundaciones. Ni de la corrupción.

La agonía de los Cercanías

La llegada en superficie -provisional- del AVE a Murcia del Carmen acarrea también problemas ferroviarios. Que pueden ser letales tanto para los cuatro millones de pasajeros que suben cada año al Cercanías entre Alicante y Águilas como para los talleres, ubicados en la segunda localidad. Renfe, según ha sabido este medio a través de fuentes de la empresa, contempla la opción de realizar un transbordo entre Murcia y el municipio alicantino de Albatera durante dos años, los que supuestamente durará el soterramiento (2018-2020). Se desmontará la vía de ancho ibérico.

Los cercanías entre Murcia y Alicante reciben cuatro millones de usuarios al año

En la firma estatal se estudia literalmente suprimir servicios de trenes Altaria (hacia Barcelona y Zaragoza), Talgo, regionales de Media Distancia y Cercanías, muy utilizados por murcianos que van a la Universidad Miguel Hernández de Elche y por valencianos que hacen lo propio con la Universidad de Murcia y la privada católica UCAM. Antes de la crisis, este servicio recibía seis millones de pasajeros anuales: hoy los trenes se ven vetustos e incómodos, con material viejo de hace más de 30 años. Hay dificultades de suministro, falta repuesto y las averías en los coches de pasajeros son frecuentes, como la rotura de motores en verano.

Un Cercanías que circula entre Alicante y Murcia, parado en la estación de Albatera-San Isidro.

Un Cercanías que circula entre Alicante y Murcia, parado en la estación de Albatera-San Isidro.

“No tenemos acceso a ningún tipo de información”, protesta Francisco Martí, responsable del sector ferroviario de CCOO en Murcia. “Nos enteramos por los medios. Y nos tememos lo peor, que se supriman trenes convencionales porque llega la alta velocidad y que luego nunca se restablezcan los servicios suprimidos”. Alicante no tiene talleres de mantenimiento. Y localidades como Callosa del Segura viven situaciones caóticas: dado que el AVE no podía atravesar el pueblo -como sí lo hacía el tren convencional-, Adif ha desviado ambas vías y construido una estación de Cercanías a las afueras. La paradoja es que la nueva terminal de Callosa se quedará sin Cercanías mientras duren las obras del soterramiento y se cierren trenes.

Callosa tiene una estación nueva que seguramente se quedará sin trenes

El recorrido culmina en Elche, cuya estación saldrá del centro histórico y se emplazará a siete kilómetros de la ciudad alicantina. Una moda que Fomento y las autoridades locales defienden pero que nunca agrada a la ciudadanía, a la vista de las experiencias de Segovia Guiomar, Guadalajara-Yébenes, Antequera o próximamente Burgos.