Santander presentó ayer a sus empleados la campaña de comercialización del llamado Bono de Fidelización, mediante el cual la entidad compensará parcialmente a los accionistas de Popular que perdieron todo su dinero tras la intervención de Europa y compra exprés por un euro por parte del grupo que preside Ana Botín el pasado 7 de junio.

Los sindicatos de Santander muestran su preocupación por “la presión comercial que vamos a sufrir los trabajadores, después de todo lo que hemos tenido que soportar, para la contratación masiva del producto”. Y, junto a ello, denuncian la “la presión para que los empleados y sus familiares accionistas firmen el bono y renuncien por tanto a la reclamación por vía judicial”.

En un comunicado remitido por UGT, el sindicato advierte de que “va a estar especialmente atento a estas situaciones” y asegura que “no vamos a permitir que después de lo que hemos pasado (ampliaciones de capital, ERE, disolución del banco), se vuelvan a repetir comportamientos abusivos”.

Los representantes de los sindicatos subrayan que “no es momento de hacer falsos méritos para contentar a los futuros jefes a costa de la salud de los empleados. Es momento de ser empático con la plantilla, por lo que tomaremos las acciones oportunas si detectamos que se está incumpliendo la normativa legal”.

Deuda perpetua, en el punto de mira

Los Bonos de Fidelización que ofrece Santander a los afectados por la caída de Popular son valores perpetuos, pero podrán amortizarse totalmente, a voluntad del banco, transcurridos siete años desde su emisión. Adicionalmente, podrán amortizarse en otros supuestos habituales para este tipo de valores para absorber pérdidas, en particular, si los recursos propios de máxima categoría de Santander desciendan de determinado umbral.

Estos títulos darán derecho a un cupón efectivo discrecional y no acumulativo a un tipo interés nominal anual del 1% pagadero trimestralmente.

Los afectados que acepten las preferentes tendrán que renunciar a acciones legales contra Santander. Podrán acogerse a esta fórmula los particulares que compraron acciones entre el 26 de mayo y el  21 de junio de 2016 y los tenedores de deuda subordinada de las emisiones del 29 de julio de 2011 y el 14 de octubre de 2011, quelas mantuvieran depositadas en Popular o Santander. En total, la entidad calcula que 1110.000 clientes cumplen estos requisitos.