Los costes económicos del desafío soberanista catalán empiezan a hacerse notorios. El Tesoro español ha celebrado este jueves la primera subasta de bonos desde la celebración del referéndum independentista de Cataluña el pasado 1 de octubre. El resultado refleja un incremento de los costes que debe asumir el Estado para colocar su deuda entre los inversores.

El organismo público ha vendido 4.294 millones de euros en títulos a cinco y diez años (3.208 y 1.086 millones, respectivamente). Los primeros fueron colocados a un tipo de interés medio del 0,53%, mientras que en el tramo más largo la tasa a pagar es del 1,867%. Estos costes representan un incremento llamativo respecto al 0,213% y el 1,691% que pagó, respectivamente, por estos mismos títulos el pasado mes de septiembre.

De este modo, el Tesoro tendrá que pagar unos intereses anuales de 37,27 millones de euros por estos títulos, una cifra un 47,95% superior a los costes que hubiese asumido si la subasta se hubiera saldado a los mismos tipos que en la última ocasión en que se vendieron estas referencias.

Se trata de los costes más elevados que registra el Estado por estas referencias desde el pasado mes de marzo. No obstante, cabe señalar que los títulos a 10 años vendidos este jueves tienen una duración mayor de la habitual, ya que no vencen hasta enero de 2029. En el caso del bono a 5 años, la duración también es superior -unos seis meses- a la de la referencia de septiembre, según explican desde el Ministerio de Economía.

Este incremento de los costes resultaba previsible después del incremento que ha experimentado la prima de riesgo en los últimos días, a raíz del referéndum independentista catalán. Además, en las últimas jornadas, se ha producido un movimiento al alza generalizado en los mercados, mientras los inversores se mantienen a la espera de que el Banco Central Europeo (BCE) desgrane el próximo 26 de octubre sus planes para retirar los estímulos monetarios.

Fuerte demanda

En el lado positivo, cabe destacar que la tensa situación en Cataluña no ha reducido el apetito por la deuda de los inversores, que han multiplicado con creces la demanda. Así, en los títulos a cinco años, las peticiones superaron en 2,12 veces el importe adjudicado (frente a 1,88 veces en septiembre) y en el caso de los bonos a 10 años, las solicitudes superaron la oferta en 2,5 veces (frente a las 1,46 veces de la última subasta).

El resultado de la subasta fue interpretado con tono positivo en los mercados, lo que se reflejaba en la mejora del interés del bono a 10 años en el mercado secundario, donde recorta siete puntos básicos, hasta el 1,71%.

El Tesoro también colocó este jueves un bono ligado a la inflación con vencimiento en 2024. En este caso, los títulos se vendieron a un tipo de interés negativo, del 0,052% y con una demanda que superó en más de tres veces la oferta.

La subasta «demuestra la elevada confianza que siguen manteniendo los inversores (ha habido órdenes de gran volumen por parte de creadores de mercado, lo que demuestra el apetito del inversor final) en un entorno de fuerte crecimiento económico y generación de empleo», explican fuentes de Economía.

Tras esta subasta, el Tesoro ya ha cubierto el 86,3% de las necesidades de financiación a medio y largo plazo previstas para este ejercicio.

A lo largo del año, la institución ha seguido beneficiándose de un escenario de tipos benigno para seguir reduciendo los costes de la deuda. Así, a cierre de septiembre, el coste medio de la deuda en circulación se situaba en el 2,56%, por debajo del 2,77% al cierre de 2017. Asimismo, se ha prolongado la vida media de la deuda, que alcanza ya los 7,13 años.