Cataluña y Extremadura, que cuentan con algunos tributos más elevados que en el resto de regiones, son las comunidades autónomas menos competitivas en términos fiscales, es decir, tienen menos capacidad de competir fiscalmente para retener y atraer empresas. Por el contrario, Euskadi, Madrid y Canarias, con tributos más bajos, son las comunidades más competitivas, según el índice elaborado por la economista Cristina Berechet y publicado por la Unión de Contribuyentes, con el apoyo de la Fundación para el Avance de la Libertad.

El índice mide la política fiscal de las comunidades teniendo en cuenta los tramos autonómicos de los grandes impuestos, los tributos cedidos, los regímenes forales, la especificidad de Canarias y el resto de impuestos autonómicos.

Precisamente, el videpresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, había tentado recientemente a las empresas a permanecer en una hipotética República de Cataluña con mejoras en su tratamiento fiscal.

En un ranking, en el que obtener un 10 indica la máxima competitividad fiscal, Extremadura, con un 4,72, obtiene la peor nota debido, sobre todo, al «elevadísimo» Impuesto sobre el Patrimonio y los impuestos también más elevados en materia de Sucesiones e IRPF.

En el caso de Cataluña, la segunda comunidad con menor competitividad fiscal, con un nota de 4,75, también por debajo del aprobado, son los impuestos sobre la renta, transmisiones patrimoniales y patrimonio los que están más elevados que la media. Además, en esta comunidad, según el estudio, «proliferan» impuestos autonómicos adicionales, que triplican la media de las demás regiones y sitúan a Cataluña en la última posición de este subíndice.

Madrid, entre las mejor posicionadas

Junto con Extremadura y Cataluña, aparece Aragón, que con un nota de 4,99%, también se sitúa por debajo del aprobado y es la tercera comunidad menos competitiva fiscalmente. En este caso, su posición en el ranking se ve lastrada especialmente por la tributación del Impuesto de Patrimonio y de Sucesiones y Donaciones, y tampoco sale muy bien en la comparativa del IRPF.

Por el contrario, Euskadi, con su régimen foral, lidera el ranking de competitividad fiscal y sus tres provincias (medidas por separado al disponer de normativas fiscales diferenciadas) obtienen una buena nota. Vizcaya ocupa la primera posición, con una nota de 7,10, seguida de Álava (7,04) y Guipúzcoa (6,75). Los tres territorios se encuentran entre los más competitivos de todo el Estado para todos los impuestos considerados y la peor nota de Guipúzcoa se debe al Impuesto de Patrimonio, más alto en esta provincia que en las otras dos.

Después de Euskadi, aparece Madrid, con una nota de 6,83, especialmente gracias a la fiscalidad más baja en Patrimonio, Sucesiones, Renta y Transmisiones Patrimoniales, aunque no es tan competitiva en el caso del Impuesto sobre Hidrocarburos. El estudio también destaca que es «preocupante» para la futura evolución de la competitividad fiscal de esta comunidad la proliferación de impuestos autonómicos adicionales a los comunes.

En cualquier caso, la posición de Madrid explica también que, en plena fuga de empresas desde Cataluña, muchas hayan preferido desplazarse hasta la capital de España.

Por último, Canarias lidera junto a Euskadi y Madrid su capacidad para atraer inversiones gracias a los impuestos más competitivos, con una nota de 6,49. El archipiélago lidera el ranking en dos subíndices: Impuesto de Hidrocarburos y Sucesiones, y tiene también un buen desempeño en Patrimonio y Transmisiones Patrimoniales.