La Generalitat de Cataluña quita hierro a la desbandada de empresas a otras comunidades desde el referénfum del 1-O. Lo achaca a presiones del Gobierno, al miedo a un posible boicot a sus productos y servicios, y asegura que su incidencia fiscal y económica será prácticamente nula. Pero, sobre todo, rechaza que su economía esté al borde de la recesión, como sugiere el Gobierno blandiendo caídas de la inversión y el turismo en la región y, muy al contrario, augura una República catalana con un margen presupuestario de 24.000 millones de euros para poner en marcha nuevos beneficios fiscales para las compañías. ¿Una llamada a la calma o una prometedora oferta?

Se trata del relato que la Vicepresidencia y de Economía y Hacienda de la Generalitat, que dirige Oriol Junqueras, ha distribuido con carácter interno y que ha trascendido este fin de semana. Son 17 páginas tituladas La situación de la economía en un estado catalán de las que se dedica buena parte a seducir a pequeñas, medianas y grandes compañías para que permanezcan en la región, más aún en una eventual escenario de independencia.

Asegura que el efecto recaudatoria de la fuga de empresas será mínimo

“No hay ningún motivo para que las empresas se marchen de Cataluña: no hay ningún factor económico ni de inseguridad jurídica y en un estado catalán el marco normativo y laboral será más favorable para las necesidades del tejido empresarial”, garantiza del documento, que asegura, además, que el traslado de sedes de más de 500 empresas en solo 15 días “tiene un impacto más psicológico que real, ya que sus servicios centrales, las personas y las instalaciones no se mueven”. “El efecto recaudatorio será mínimo”, apostilla.

Otra buena parte del documento se dedica a refutar con datos los malos augurios económicos del Gobierno, que anticipa una recesión en Cataluña si persisten las tensiones. Como indicios, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, recalcaba el pasado viernes que las inversiones en la región descendieron un 10% en el segundo trimestre, y las reservas hoteleras, entre un 20% y un 30%.

La Generalitat replica que para hacer cualquier valoración es preciso tener en cuenta periodos de tiempo más largos. Con datos del Ministerio de Economía, precisa que los flujos de inversión extranjera en Cataluña han alcanzado los 3.000 millones de euros al año en los últimos cuatro, coincidiendo con los avances del desafío catalán. En los ejercicios 2015 y 2016, esta cifra incluso alcanzó los 5.000 millones de euros. “Son los volúmenes de inversión más importantes de la historia”, resume sin ofrecer, sin embargo, datos sobre 2017.

El documento admite que “no se puede pensar que las compañías extranjeras no tienen en cuenta la voluntad de Cataluña de convertirse en un estado”, pero a renglón seguido asegura que sus decisiones se toman “con criterios de maximización de beneficios”, por lo que “descontando el riesgo político, continúan apostando por invertir en Cataluña”.

Acusa al Gobierno de presionar a las empresas

¿Qué es lo que provoca entonces la fuga de empresas? Según la Generalitat, la mayor amenaza ahora para el clima económico en Cataluña no se encuentra en la región, sino en el Gobierno de España.

Asegura que la imagen global del país se ha visto gravemente afectada por “la violencia injustificada con la ciudadanía”, en referencia a los altercados del 1-O; por la “irresponsable medida adoptada por el Gobierno para presionar y favorecer el traslado de empresas fuera de Cataluña”, entre ellas el buque insignia Caixabank; y por la “grave intervención financiera de la Generalitat, una medida injustificada que claramente perjudica a la economía catalana y a sus ciudadanos al limitar el presupuesto para políticas sociales, innovación, comercio o industria”.

Acusa al Gobierno de presionar a empresas para cambiar su sede

En cambio, el documento afirma que la opinión compartida por un amplio espectro de la sociedad catalana, “incluyendo las empresas”, es que mientras que “la economía catalana mejora día a día y crece más que la española y la de la UE, las finanzas de la Generalitat son estructuralmente débiles”. Se queja la vicepresidencia de que el sistema de financiación autonómica es injusto y que cuando la Generalitat ha tratado de incrementar sus ingresos a través de la creación de impuestos propios, el Gobierno central los ha impugnado ante el Tribunal Constitucional, que los ha declarado en muchos casos nulos.

Por eso, el panorama que dibuja el documento en una eventual República de Cataluña cabe una región rica, atractiva para los inversores, con mejores ingresos (al no tener que compartirlos con el resto de España) y con plena libertad tributaria.

En este punto, dado que la independencia liberaría, supuestamente, recursos para Cataluña, la Agencia Tributaria Catalana tendría margen para aplicar incentivos fiscales a las empresas que, junto a otros elementos, harían que la fuga de compañías fuera algo coyuntural y que incluso supusieran un efecto llamada para otros que ahora están asentadas fuera de la comunidad autónoma.

Las pymes el punto de mira

Y es en este punto en el que las pymes están en el objetivo de la Generalitat. En primer lugar, porque en este momento suponen casi la mitad de su tejido empresarial y porque, si crecen, pueden ser el germen de un lista de grandes empresas que sean un puntal dentro del estado catalán.

Además, la Generalitat saca pecho cuando habla de la actividad emprendedora en la comunidad. Calcula que el 7% de su población está involucrada en algún nuevo proyecto, frente al 5,2% del conjunto de España. Más aún, señala que durante este año (sin precisar hasta qué mes), la creación neta de empresas ha sido en Cataluña superior al del conjunto del país.

Cuenta con que la República catalana tendrá 24.000 millones más para bajar impuestos

Pues bien, en ese ánimo por «dinamizar» le tejido empresarial español, el departamento que dirige Junqueras habla de «reformular el Impuesto de Sociedades para que sea más eficiente y garantice la neutralidad y la transparencia». A ello suma cambios que «mejoren el tratamiento fiscal de las pymes y de las empresas intensivas en conocimiento, así como el de la reinversión de beneficios».

¿Y con qué margen se podrá llevar a cabo esta reforma fiscal? Según el informe, con uno muy jugoso: «La hacienda de la República catalana ingresaría 24.000 millones de euros más por la recaudación de los impuestos estatales que se paguen en Cataluña (IRPF, Impuesto de Sociedades, IVA, etc.), que superarían ampliamente los aproximadamente 10.500 millones de euros que supondrá el mayor gasto derivado de la asunción de las nuevas funciones»  que ahora desempeña el Estado».

Habrá que esperar para ver si el devenir de los acontecimientos lleva a una mayor fuga de compañías o si, por el contrario, se calman las aguas. Lo que la Generalitat tiene claro, al menos, es que si las empresas cruzan sus fronteras es porque «la independencia de Cataluña ha dejado de ser un escenario improbable a otro probable». «Las reacciones que se observan responden a este cambio de escenario», concluye.

El catálogo de Junqueras

El documento incluye (en la primera página) una relación de argumentos (“bases sólidas”) para justificar que Cataluña es una comunidad autónoma “muy atractiva para las empresas y como centro económico”.

  1. Cataluña tiene un PIB per cápita similar al de Finlandia, Dinamarca e Irlanda, con un 14,5%, y su población es equiparable a la de Suiza o Austria. “Son estándares perfectamente asimilables a los actuales estados europeos”.
  2. Es una economía muy abierta, con asentadas relaciones comerciales en el Mediterráneo y con América.
  3. Uno de sus principales activos es su posición geoestratégica, pues cuenta con dos importantes puertos, los de Barcelona y Tarragona, y con importantes vías de comunicación por carretera y ferrocarril con Francia y el resto de Europa, sin olvidar el Aeropuerto de El Prat de Barcelona.
  4. Barcelona es un centro económico y tecnológico de primer orden en la escena europea.
  5. Cataluña tiene un gran atractivo turístico.
  6. La comunidad cuenta con importantes centros de investigación, como el Instituto de la Ciencias Fotónicas o el Instituto Catalán de Investigación Química.
  7. Sus centros de formación empresarial, entre los que contabilizan el IESE y el ESADE, están a la cabeza de los rankings mundiales.
  8. La economía catalana tiene fuentes de crecimiento diversas, desde el sector industrial –supone el 20,8% de su economía—hasta el turismo.
  9. El comercio exterior es un “puntal” de su crecimiento. Según precisa el documento, con datos de 2016, el superávit comercial de la región alcanzó el 12,1% del PIB.