Dos años ha tardado Apple en recuperar el trono mundial de los wearables. La compañía no publica datos específicos de ventas de este tipo de dispositivos, pero según un informe de Canalys, el gigante tecnológico ha conseguido superar a sus rivales y quedarse con la mayor cuota de mercado dentro del sector.

Fue en el tercer trimestre del año 2015 cuando Apple dejó de ocupar la primera posición en cuanto a volumen de ventas, puesto de privilegio recuperado ahora gracias a la tercera generación del Apple Watch.

Los ingenieros de Cupertino le han ganado por la mano a sus rivales, de momento anclados en pequeñas evoluciones, dotando a su reloj inteligente de conexión a internet autónoma a través de LTE, eliminado así la necesidad de contar con el smartphone para acceder a la red.

Según los datos publicados por Canalys, Apple despachó un total de 3,9 millones de wearables, de los que alrededor de 800.000 eran este nuevo Apple Watch, presentado en el evento de septiembre y sepultado por la expectación que levantaron el iPhone 8 y, sobre todo, el iPhone X, también desvelados en dicha conferencia.

Así, Apple tiene un 23% de cuota de mercado mundial, superando a Xiaomi y a Fitbit, que tienen el 21% y el 20% respectivamente, y dejando a años luz a sus dos grandes rivales tradicionales, Samsung y Huawei, que no pasan del 6%.

Y eso en el peor momento del año para la venta de wearables. El tercer trimestre es siempre el más crítico, ya que los comprados suelen ralentizar su consumo por la cercanía de la campaña navideña, que suele llegar acompañada de ofertas y descuentos.

Eso no ha sido un problema para Apple y, en teoría, está en la mejor posición para afrontar esa época de alto consumo. “El margen para crecer es todavía más grande”, asegura el analista de Canalys Jason Low, apuntando a que el Apple Watch ha estado afectado por “una disponibilidad limitada y superada por los competidores en los mercados más importantes. Los fabricantes deberían estar enfocados en aumentar sus stocks para afrontar la alta demanda del cuarto trimestre”, afirma.

Estrategia estancada

La estrategia de Apple, hasta ahora, era idéntica al de sus dos grandes competidores. Tanto el fabricante estadounidense, como sus rivales asiáticos, Huaewi y Samsung, ofrecían su línea de relojes inteligentes como un accesorio para los compradores de sus teléfonos franquicia. De hecho, en muchos casos la compra de uno de estos smartphones venía con el wearable de regalo.

Los muchachos de Tim Cook han sido los primeros en desmarcarse de este camino que, de acuerdo a las cifras, no parece ser el más adecuado. El camino para los demás está ahora claro: tienen que incorporar la conexión a internet independiente si quieren ser capaces de competir con el gran dominador del mercado.

El propio CEO de Apple afirmó en la última conferencia con los analistas, posterior a la reciente presentación de resultados, que la división de wearables ha resucitado por completo y que las ventas del Apple Watch crecen a un ritmo “del 50%” trimestre a trimestre.

En cualquier caso, los competidores de la cotizada más grande del mundo van a seguir amenazando su trono. La distribución de Apple en China deja mucho que desear, y esa es una circunstancia que va a aprovechar Xiaomi, uno de los gigantes locales, a la que también va a impulsar su reciente expansión internacional.

Hace sólo unos días desembarcaban en España, como primer paso de una estrategia que pasa por conquistar Occidente para extender su poder más allá de Asia. La resurrección de los denostados wearables ya es una realidad.