A la tercera fue la vencida. El núcleo duro de accionistas ha conseguido forzar la salida de Juan Luis Cebrián de la presidencia ejecutiva de Prisa en el tercer intento, pero permitiéndole retener poder editorial. Tras fracasar en las últimas semanas las intentonas de poner al frente del conglomerado de medios de comunicación a Javier Monzón (ex presidente de Indra y futurible de Openbank) y Jaime Carvajal (consejero delegado del banco Arcano), Cebrián ha anunciado hoy a la junta de accionistas su marcha el próximo 31 de diciembre.

Cebrián se queda como presidente de El País, de una fundación del grupo y del Consejo Editorial

Con el relevo de Cebrián -presidente de la compañía desde 2012- regresa al frente del grupo la familia del fundador Jesús Polanco. El nuevo presidente de Prisa será Manuel Polanco, hijo del fundador y actualmente vicepresidente de la compañía y presidente de Prisa Audiovisual. No obstante, Polanco no retendrá las funciones ejecutivas de su antecesor, que se concentrarán en manos del consejero delegado, Manuel Mirat.

Manuel Polanco, nuevo presidente de Prisa en sustitución de Juan Luis Cebrián.

Manuel Polanco, nuevo presidente de Prisa en sustitución de Juan Luis Cebrián. LINKEDIN

En cualquier caso, Juan Luis Cebrián ha subrayado que su salida es voluntaria y ha conseguido arrancar a los accionistas críticos el visto bueno para que se ponga al mando de una fundación que se creará en el seno del grupo Prisa, como presidente honorífico del diario El País y como presidente del Consejo Editorial.

El plan de Cebrián de dirigir una fundación que mantendría el control editorial del grupo y el nombramiento de los directos de los medios fue precisamente una de las razones que llevó a Javier Monzón a renunciar hace un mes a su nombramiento como presidente del grupo.

El aún presidente ejecutivo ha subrayado que la nueva fundación, que llevará el nombre de El País, tendrá como objetivo «salvaguardar» la independencia y autonomía de todos los medios de comunicación del Grupo Prisa.  «Me voy, me voy, me voy, pero me quedo, pero me voy», ha llegado a decir Cebrián parafraseando al poeta Miguel Hernández.

«Me voy, me voy, me voy, pero me quedo», ha dicho el aún presidente sobre su futuro papel en Prisa

El directivo ha negado que su intención haya sido la de «atrincherarse» en el cargo  y que no le ha movido el «personalismo», e incluso ha vinculado su permanencia al frente de Prisa durante los últimos meses a la petición de algunos accionistas para que no se apartara hasta reconducir la situación financiera de la compañía, golpeada por una abultada deuda de unos 1.500 millones de euros.

«El 31 de diciembre abandonaré la dirección de la compañía con la tranquilidad del deber cumplido», ha destacado Cebrián en la junta de accionistas extraordinaria de hoy, tras asegurar que el «relevo generacional es apropiado» tanto para la empresa como para él. Cebrián considera que la llegada de Manuel Polanco a la presidencia servirá para dar visibilidad sobre los planes a medio plazo de la compañía, lo que facilitará la «incorporación de inversores no especulativos» al accionariado de Prisa.

Duras críticas del mayor accionista

Tras la intervención de Cebrián ha llegado la bronca. El consejero Joseph Oughroulian, representante del fondo Amber –actualmente el mayor accionista con un 19% del capital-, ha arremetido con dureza contra el aún presidente ejecutivo de Prisa. “El cáncer de esta compañía ha sido el exceso de personalismo”, ha dicho. “La gestión no es que haya sido mala, es lo siguiente”.

El representante de Amber ha cargado contra la decisión de permitir que Cebrián mantenga el poder editorial dentro del grupo y contra la entrega de un bonus de 6 millones de euros al directivo tras su marcha, a los que se sumarían cerca de otros 5 millones de euros más si sale adelante la ampliación de capital prevista para sanear el balance de la corporación.

Y es que la junta de accionistas debe votar hoy si aprueba una ampliación de capital por valor de 450 millones de euros, a los que se sumarían otros 100 millones obtenidos por canje de deuda y los 450 millones por la venta de su filial portuguesa Media Capital. Para Prisa resulta esencial sacar adelante esa recapitalización, ya que precisa de esos fondos para hacer frente al vencimiento de casi 1.000 millones de euros en deuda a finales del próximo año.