El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajará este miércoles a Murcia para «poner en valor las infraestructuras», esto es, las inversiones en carreteras y en alta velocidad que ha realizado su Ejecutivo en esta región, donde el AVE llegará en medio de una polémica vecinal por la instalación de un muro provisional que dividirá la ciudad. Después, visitará la basílica de Caravaca de la Cruz con motivo del Año Jubilar.

La visita es un espaldarazo a este proyecto y al denominado Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, el aeropuerto fantasma que impulsó el ex presidente regional Ramón María Valcárcel (PP) y que lleva cinco años cerrado (mientras que el otro existente, el de San Javier, cerrará).

Acompañado del presidente de la comunidad, Fernando López Miras, sustituto del dimitido por corrupción Pedro Antonio Sánchez. El PP, que vive horas bajas en Cataluña, tampoco atraviesa su mejor momento en Murcia y es amenazado por el nuevo partido regional que lanzará el ex presidente de la comunidad, Alberto Garre. Se trata de la primera visita que Rajoy realiza a la región como presidente del Gobierno para participar en un acto oficial durante sus seis años al frente del Ejecutivo.

PP en horas bajas

Rajoy acude a defender las «importantes inversiones que el Gobierno de España está haciendo y va a hacer» en esta región, según el Gobierno. Por eso López Miras ha remarcado que Murcia «va a entrar en el siglo XXI en lo que a infraestructuras se refiere, por tierra, por mar y por aire».  

El presidente autonómico ha resaltado que Rajoy «pondrá en valor la llegada de la alta velocidad que todos los murcianos se merecen en 2018; y pondrá en valor la apertura del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia también en 2018; así como otras inversiones que seguro que también hará el Gobierno de España para infraestructuras viarias y carreteras en la Región el próximo año».

La polémica del muro tiene que ver con la llegada del AVE en superficie mientras tienen lugar las obras del soterramiento, una reivindicación vecinal que ha ido dando tumbos en los últimos años y que finalmente Adif realizará tras sonadas protestas de la Plataforma por el Soterramiento. Sin embargo, tanto el Gobierno de Rajoy como el de López Miras se oponen a que éste llegue provisionalmente a las afueras de la ciudad, por lo que la alta velocidad entrará en la capital murciana protegido por un muro que deja parcialmente aislados a 100.000 vecinos de los barrios del sur, los más humildes.