El consorcio español del AVE a La Meca -el mayor contrato de un conglomerado nacional obtenido en el extranjero, más de 7.000 millones de euros- debutará este domingo 31 de diciembre con la primera prueba oficial, un trayecto de 450 kilómetros entre las ciudades santas de Medina y La Meca.

Será un trayecto sin paradas, en un proyecto en el que las 12 empresas españolas integradas en el consorcio Al Shula llevan seis años trabajando: el inicio de la service demonstration, una «demostración de servicios y sistemas» acordada en junio entre el Gobierno de Arabia Saudí y el conglomerado de sociedades cuyo máximo responsable es Jorge Segrelles. En Al Shula están Renfe, Adif e Ineco, y las privadas Consultrans, Indra, Imathia, Copasa, Talgo, Cobra, Abengoa, Dimetronic (Siemens) y OHL.

Estreno el 15 de marzo

La prueba, para la que el consorcio lleva trabajando a contrarreloj frente a numerosos contratiempos, no es la inauguración oficial, sino un test al que asistirán el embajador de España en Arabia Saudí, Álvaro Iranzo; el presidente del consorcio Al Shoula, Jorge Segrelles; el director general del Consorcio, Álvaro Senador-Gómez; el presidente de Saudi Railways Organization (SRO, la Renfe saudí), Rumaih Mohammed Al-Rumaih, así como los representantes de las empresas españolas y diversas autoridades saudíes.

Será un viaje sin paradas y sin ministros porque no es el estreno oficial. No es un servicio para viajeros pero, según fuentes oficiales, sí es un «hito» y un ejemplo de que el consorcio «prosigue con el desarrollo del proyecto». La fecha oficial del estreno es el 15 de marzo de 2018, aunque hay rumores de que podría retrasarse.

Prohibido apearse en La Meca

Sea como fuere, en seis años aproximadamente el 85% del proyecto está ya ejecutado. Al Shula ha encarado numerosas dificultades, la mayoría de ellas externas: problemas de liquidez del Gobierno saudí o demora en los trabajos de otros consorcios extranjeros (estaciones, superestructura).

Los altos cargos españoles presentes en esta prueba inicial no podrán apearse en la ciudad de La Meca, al estar vetado el acceso a los no musulmanes. Permanecerán en el tren Talgo de alta velocidad y regresarán a Yeda, donde los empleados españoles tienen su base operativa. La fecha elegida (domingo 31, víspera de fin de año) se debe, entre otras razones, a que el viernes 29 de diciembre es día de rezo y habría mermado la presencia de autoridades autóctonas.