El 19 junio el consorcio de Al Shula estalló de júbilo: «El consorcio español Meca-Medina consigue un nuevo hito al alcanzar su tren en pruebas su máxima velocidad de 330 kilómetros por hora», decía la nota enviada por Fomento. Por entonces, Al Shula, contratista de la mayor adjudicación española de la historia en el extranjero (7.000 millones de euros) para construir un tren de alta velocidad en el desierto, ya había anunciado una serie de viajes promocionales antes de fin de año, los service demonstration: dos servicios por sentido y día entre las ciudades santas de La Meca y Medina a bordo de los AVE construidos por Talgo.

El pasado 9 de octubre el consorcio, compuesto por 12 empresas españolas, se reafirmó: «Se ha ejecutado ya más del 80% de la fase de construcción de la obra y completado además la conexión por vía entre ambas ciudades, lo que permitirá próximamente recorrer en tren la línea completa».

Y a día de hoy, 27 de diciembre, Al Shula lucha contra viento y marea para cumplir el objetivo antes de que termine el año, esto es, dentro de cuatro días. Porque todo son problemas, dicen personas destinadas en Arabia, altos cargos de Renfe Operadora y hasta un informe de la alemana Deutsche Bahn, que supervisa las obras por encargo de Riad.

Quedan cuatro días para el final de año y la línea no tiene sistema de seguridad

La información recabada del consorcio es escasa. «Todo sigue según lo previsto en cuanto al arranque del service demonstration«, responden portavoces. Fuentes presentes en el terreno descartan que todo vaya según lo acordado: «Los viajes inaugurales se han desplazado a enero y la línea de 450 kilómetros no tiene sistema de seguridad operativo, así que empezarán a funcionar a 100, 115, 150 kilómetros por hora», señalan. Un extremo que ni confirma ni niega el consorcio.

Cuando apenas quedan días para que termine 2017, no se ha emitido ningún comunicado todavía, síntoma de que las cosas no marchan bien en el desierto arábigo. «El domingo 31 se dará algún paseíto a algún familiar de la casa real saudí a una velocidad controlada. De hecho, estos viajes ya se han hecho en secreto. Pero no son los cacareados viajes promocionales», recelan conocedores de los entresijos.

Se dará un paseíto a algún familiar de la Casa de los Saud a velocidad controlada»

«Lo de los 300 kilómetros por hora no lo verán nuestros ojos, como mínimo y siendo optimistas, hasta 2019», agregan varios empleados. Una premisa que contrasta con el comunicado de junio del ministerio, en el que se aseguraba que el «haber alcanzado la máxima velocidad facilita la consecución del service demonstration«.

Marzo de 2018, ¿estreno oficial?

En teoría el AVE a La Meca empezará a funcionar con viajeros el 15 de marzo. Pero ya se habla de nuevos retrasos, y Renfe, la empresa que participa mayoritariamente en el consorcio, reclama a la gerencia que posponga sine die la apertura de trenes con viajeros. El resto de Al Shula lo componen las públicas Adif e Ineco, y las privadas Consultrans, Indra, Imathia, Copasa, Talgo, Cobra, Abengoa, Dimetronic (Siemens) y OHL.

Los 300 km/h no lo verán nuestros ojos al menos hasta 2019″

El denominado «acuerdo global con el cliente» (settlement agreement) que determina la naturaleza del service demonstration establece que entre el 29 de diciembre y el 16 de marzo habrá dos viajes semanales por sentido y día (viernes y sábado) entre La Meca y Medina, ambas ciudades a las que los no musulmanes tienen prohibido el acceso (el maquinista será de origen paquistaní); habrá una parada intermedia en una ciudad recientemente fundada, KAEC (Ciudad Económica Rey Abdalá, por sus siglas en inglés); y serán viajes para invitados, por lo que no habrá billetes.

La inauguración ante las autoridades prevista para el 27 de diciembre (hoy miércoles) ya ha sido cancelada. El problema para Al Shula es que están en juego 150 millones de reales saudíes, una cantidad que ronda los 35 millones de euros. Y empresas del consorcio como Renfe están al borde de dar pérdidas, por lo que cada euro es de suma importancia.

Documento alemán

Un informe de la Deutsche Bahn (la Renfe alemana) con fecha del 29 de septiembre en posesión de este medio desaconseja la explotación de los trenes de alta velocidad antes del 31 de diciembre. Por ejemplo, en el apartado «dinámicas de trabajo», el documento de la DB -que supervisa las obras de La Meca- indica que «se planea terminar los test el 17 de diciembre y el informe consiguiente el día 20»: estos tres días hacen que sea «altamente irreal la emisión» del informe «en un lapso de tiempo tan corto».

Un informe de Deutsche Bahn cargado de tecnicismos desalienta la explotación

Sobre los vientos laterales que mueven la arena del desierto y que pueden originar problemas en el balasto de la vía, la empresa pública alemana observa que «Talgo no ha validado todavía el modelo» previsto. En este punto, los riesgos identificados por Deutsche Bahn son varios. Los test aerodinámicos para la consecución de las especificaciones técnicas de interoperabilidad tampoco han sido «planeados antes de 2017: lo más probable es que se den en enero de 2018». Y el plan de mantenimiento «está sujeto a enmiendas».

El informe del supervisor está cargado de elementos técnicos que desalientan la operación de los service demonstration. Muchos de los males de Al Shula no son culpa de las empresas: el conglomerado chino-saudí que trabajó en la primera fase o las constructoras autóctonas encargadas de erigir las monumentales estaciones no han hecho bien sus labores, perjudicando a las firmas españolas. El propio cliente ha incumplido sus promesas y pagado sus deudas con retraso. Pero el compromiso de los viajes promocionales antes de 2018 era demasiado optimista.