Economía

Las dudas sobre la rentabilidad del coche eléctrico hunden a Mercedes en bolsa

Las acciones de su matriz, Daimler, caen cerca de un 6%, en su peor sesión en dos años y se sitúan en su nivel más bajo desde septiembre.

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Las dudas sobre la rentabilidad del coche eléctrico hunden a Mercedes en bolsa
Mercedes sufre su mayor caída en bolsa en dos años al reconocer los riesgos del vehículo eléctrico.

Mercedes AMG C 63. Europa Press

Resumen:

Las acciones de Daimler, fabricante de Mercedes, pierden este viernes cerca de un 6% de su valor en bolsa, en su peor sesión en dos años.

Aunque el declive se explica en gran medida por el abono de un dividendo, viene a subrayar la debilidad de la compañía en los últimos tiempos y que le ha llevado a cotizar en mínimos desde septiembre, tras perder más de un 13% de su valor en poco más de dos meses.

El revés se produce después de que el presidente ejecutivo de la firma, Dieter Zetsche, reconociera que la apuesta por el vehículo eléctrico tendrá un impacto negativo en su balance, al menos en el corto plazo.

En el mercado subsiste la preocupación a que algunos de los grandes líderes del sector del motor, forzados ahora a hacer fuertes inversiones en vehículos eléctricos, queden relegados frente a otros competidores en esta batalla.

El coche del futuro, el quebradero de cabeza del presente. Para la industria automotriz, la evolución hacia los nuevos modelos de movilidad se está convirtiendo en una carrera de fondo plagada de sobresaltos.

Daimler, el fabricante de la marca Mercedes, ha sido el último en experimentar las sacudidas de las incertidumbres que lleva aparejado este proceso. Y eso que la compañía alemana ha vuelto a exhibir una solidez envidiable en sus cifras de negocio: la compañía registró un récord trimestral de ventas en el primer trimestre de 2018 (594.304), gracias, sobre todo, al tirón de sus vehículos en China, que compensa con creces la pérdida de pujanza del mercado americano.

Pero esto no le exime en la mañana de este viernes de experimentar un sonado revés sobre el parqué. Sus acciones restan cerca de un 6%, en lo que representa su mayor descalabro desde 2016.

Aunque buena parte de este tropiezo se explica por el abono este mismo viernes de un dividendo de 3,65 euros por acción, el movimiento no hace sino exacerbar la debilidad que viene mostrando la compañía en los últimos tiempos sobre el parqué y que le han llevado a restar más de un 13% en apenas dos meses, situándose en sus niveles más bajos desde septiembre.

Los inversores muestran, de este modo, sus preocupaciones por los desafíos que se derivan de la transición del sector hacia el vehículo del futuro y que han sido agudizadas por las recientes declaraciones del presidente de Daimler, Dieter Zetsche, de que “un aumento en los automóviles eléctricos es bueno para los datos de CO2, pero no es tan bueno para el balance de nuestro grupo, al menos en el corto plazo”.

La transición hacia el vehículo eléctrico está requiriendo un importante esfuerzo en inversiones a las grandes firmas del sector del motor. Y la necesidad de ampliar su presencia en los mercados, para cumplir con los objetivos de emisiones marcados por Europa, fuerza a las compañías a ofrecerlos a precios lo más asequible posible, de modo que, difícilmente, pueden generar las rentabilidades de los vehículos de combustión interna.

Cae a mínimos de siete meses, tras advertir del impacto negativo del vehículo eléctrico en su balance

Esta situación resulta especialmente dramática para los fabricantes germanos. Dominadores durante años del mercado de los coches diésel, la pérdida de cuota de éstos, en plena oleada global de restricciones a su uso, les ha situado en la tesitura de tener que adaptarse a marchas forzadas al vehículo eléctrico, una industria en la que su liderazgo está en cuestión.

“El paso lento de los grandes fabricantes mundiales de automóviles puede poner en juego el liderazgo en vehículos eléctricos en los próximos cinco a diez años. Gracias a las prohibiciones, muchos fabricantes de automóviles europeos parecen dispuestos a comprometerse con el futuro, pero aún tendrán que ponerse al día para desarrollar una gama suficiente de modelos para atraer al consumidor”, observa Joern Buss, socio del área de automoción en Oliver Wyman, en un reciente artículo publicado en Forbes.

De hecho, Zetsche, en línea con lo comentado recientemente por los directivos del grupo Volkswagen, ha defendido la importancia de los vehículos diésel para la reducción de emisiones y ha rechazado las prohibiciones a su circulación que podrían poner en práctica las ciudades alemanas.

En su lugar, defendió concentrarse, en los avances que permiten limitar sus efectos nocivos. Según su visión, las actualizaciones del software de los automóviles pueden reducir las emisiones en un 25%, por lo que “no son un problema sino parte de la solución”, afirmó.

Todo esto contribuye a agudizar los recelos de los inversores hacia Daimler, que también ha sufrido en las últimas semanas las preocupaciones que genera la incipiente guerra comercial lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

No obstante, estas inquietudes no son, ni mucho menos, exclusivas de la matriz de Mercedes: el índice europeo de automoción resta un 8,5% en el mismo periodo, con BMW cediendo cerca de un 6% y Volkswagen restando más de un 12%.