El PSOE ha presentado este miércoles sus Presupuestos alternativos para 2018, que son un órdago social a las cuentas presentadas por el Gobierno de la pasada semana. Los socialistas proponen obtener 8.000 millones de euros adicionales subiendo el IRPF a rentas a partir de 150.000 euros y la tributación real de los grupos empresariales, así como de la lucha contra el fraude y la mejora de la eficiencia del sector público, para destinarlos a incrementar las partidas de gasto en I+D+i, Educación, desempleo o vivienda.

Todo ello se haría dentro de los límites de déficit público comprometidos con Bruselas y cumpliendo con la regla de gasto, ya que, pese a que subiría el presupuesto de costes del Estado, también lo harían en paralelo los ingresos estructurales. Queda en el aire saber si la UE aceptaría como ingreso estructural todas las nuevas partidas propuestas por el PSOE.

Hagamos un país mejor es el título del documento que recoge todas estas ideas y que el propio secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha presentado y ha resumido como “la traslación numérica de una propuesta de país” que beneficiaria a 16,1 millones de personas, de las que cuatro millones serían jóvenes.

El PSOE se diferencia de Podemos

De entrada, el secretario de Política Económica y de Empleo del PSOE, Manu Escudero, ha querido dejar claro que no se trata de una subida del gasto sin más, sino de una racionalización de parte del mismo y de una incremento de los ingresos previamente a su desembolso. Se trata de una forma de diferenciarse de formaciones como Podemos, a las que se les culpa de hacer propuestas para inflar el gasto sin concretar de dónde salen los recursos. “La imagen del despilfarro socialista se va a acabar. Vamos a ser los más cuidadosos con el gasto público”, ha precisado.

Sea como fuere, el PSOE plantea un aumento presupuestario de unos 8.000 millones de euros, resultado de nuevos ingresos y reducciones de gasto. Esta cantidad incluiría 2.500 millones adicionales procedentes del ahorro por una racionalización del gasto público; 1.500 millones por la mejora de la lucha contra el fraude fiscal y el resto, unos 4.000 millones, por una mayor imposición a rentas más altas y grupos empresariales, una vez aumenten los tipos reales.

La reforma fiscal del PSOE

En el plano fiscal, los socialistas plantean elevar los tipos del IRPF para las rentas superiores a los 150.000 euros, pasando del marginal máximo, en el tramo estatal, del 22,5% al 26,5%. Solo esa medida podría suponer unos 400 millones de euros adicionales, según los cálculos del PSOE. De esta forma, el tipo impositivo, incluyendo el tramo autonómico, para estas rentas se situaría en el 52% en comunidades autónomas como Andalucía, Asturias o Cataluña.

Además, los socialistas quieren aumentar el tipo de gravamen del ahorro para los contribuyentes que obtienen más de 50.000 euros de base del ahorro y unas rentas totales superiores a los 150.000 euros. Esta medida tendría supondría incrementar el gravamen sobre el ahorro al entorno del 30%, lo que tendría un retorno de unos 1.500 millones de euros y lograría ir armonizando progresivamente la imposición sobre la renta y la del ahorro.

El PSOE se plantea aumentar la fiscalidad sobre el ahorro y las rentas superiores a 150.000 euros

Por último, la propuesta del PSOE incluye una serie de cambios en la tributación de los grupos empresariales para acabar de recaudar en total esos 4.000 millones de euros. En este caso, la medida estrella consiste en introducir un tipo mínimo del 15% del resultado contable para los grupos multinacionales. A ello se sumarían otras propuestas como la creación de un impuesto sobre beneficios desviados, existente ya en Reino Unido o Australia, y, alternativamente, otro sobre los anunciantes en internet, que supondría un gravamen indirecto sobre Google y similares.

A todo ello, habría que sumar la equiparación de la tributación del diesel y la gasolina, que daría lugar a 600 millones de euros extraordinarios este año.

Más gasto en educación

A la hora de trasladar estos recursos a un nuevo nivel de gastos productivos –el gasto sobre el PIB previsto por el Gobierno es del 40,5%–, los socialistas proponen elevar el gasto en I+D en 801 millones de euros –un 13% que el Presupuesto del Gobierno–, para dotarle de un peso del 2,5% del PIB en tres años. Dentro de este capítulo se incluyen medidas como la incorporación de 10.000 científicos jóvenes al tejido productivo español en cuatro años o la creación de un nuevo modelo de turismo sostenible.

Además, la educación será “la joya de la corona” con un incremento del 35% del presupuesto para estas partidas, que se traduciría, por ejemplo, en nuevas becas para 300.000 estudiantes o 106.000 plazas públicas para niños de entre cero y tres años.

Por otro lado, el PSOE también carga las tintas en la política de vivienda y propone crear 52.000 pisos en alquiler para jóvenes –20.000 nuevas en cuatro años y 32.000 rehabilitadas en el mismo periodo–, así como recuperar progresivamente la renta básica de emancipación y de los subsidios para el pago de préstamos hipotecarios.

Al rescate de los parados de larga duración

Por otro lado, el PSOE considera que el gran problema del paro en España se centra en la formación. Se cuentan por millones los desempleados que llevan más de dos años buscando un empleo porque no están suficientemente cualificado. Por ello, el PSOE quiere poner en marcha un Plan Territorial de Infraestructuras de Empleabilidad, que es al empleo lo que las carreteras o las líneas ferroviarias a las empresas.

En este sentido, de lo que se trataría es de establecer en cada municipio de más de 20.000 habitantes o en cabeceras de comarca un doble servicio: por un lado dotarles de institutos de formación y, por otro, de instancias de contratación. Todo ello tendría un coste de 1.100 millones de euros.

Los socialistas quieren elevar el presupuesto para educación en un 35%

Asimismo, el PSOE quiere impulsar dos programas concretos: uno de Becas de Éxito  y otro de Primera Experiencia Profesional, dentro del Plan de Garantía Juvenil, en sustitución del complemento salarial para jóvenes pactado por el Gobierno con Ciudadanos. Ambas medidas podrían beneficiar a 100.000 jóvenes.

Otra de las propuestas de los socialistas es destinar 3.600 millones de euros al plan de choque contra la pobreza, a través de un ingreso mínima vital, con prestaciones de entre 600 y 1.800 euros anuales, en función del grado de pobreza.

Asimismo, el PSOE persigue recuperación las prestaciones desaparecidas durante la crisis para desempleados de 52 años y parados de larga duración.

Lucha contra la igualdad

El Presupuesto alternativo del PSOE también prevé dotar de 595 millones de euros más a la lucha contra la desigualdad. Aquí se incluyen por ejemplo 209 millones de euros para la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad, pasando en el caso de los padres de cuatro semanas voluntarias a seis obligatorias.

En el medio plazo, el PSOE prevé ampliar la prestación no contributiva de maternidad en el ámbito de la Seguridad Social a seis semanas de duración. Para ello, calcula destinar 101 millones de euros.