Economía

Las empresas 'ahorran' un 1,5% en salarios al contratar a trabajadores más baratos en la recuperación

La creación de empleo tiene una contrapartida: el creciente peso de las nuevas incorporaciones a las empresas, que no acumulan antigüedad y rebajan la media salarial en las empresas

Un hombre trabaja en la reparación de una acera.

Un hombre trabaja en la reparación de una acera.

El Banco de España lo confirma. La austeridad que abrazaron las empresas durante los momentos más duros de la crisis ha permitido ganancias de competitividad frente al área del euro, pero con un coste desigual: «esta mejora ha recaído más en el ajuste de los salarios que en el de los márgenes empresariales», indica el banco emisor en su informe anual correspondiente a 2017.

Más aún, el documento constata que los márgenes empresariales estarían a día de hoy creciendo a costa de los salarios si no fuera por las subidas pactadas en los convenios colectivos, pese a que los empresarios siguen pugnando por sostener la moderación salarial de los últimos años.

Esto se debe en gran parte a que, con la creación de empleo aparejada a la recuperación entre 2014 y 2017, se ha dado entrada a trabajadores con salarios más bajos, lo que ha permitido reducir las retribuciones un 1,5% (aunque se pagan mayor número de salarios) a falta de introducir otros elementos en la coctelera de los salarios como las subidas pactadas en convenio.

Visto de otro modo, ese efecto perverso de la creación de empleo está siendo un contrapeso a las subidas salariales pactas por las empresas y los sindicatos.

Por todo ello, el Banco de España constata que «la fuerte creación de empleo ha ido de la mano de un aumento muy modesto de las retribuciones salariales a lo largo de la etapa de recuperación«.

Fuerzas contrapuestas en la formación de salarios

Sumando todos los factores que intervienen en la retribuciones, entre 2014 y 2017 los salarios reales crecieron un 0,4 % en términos acumulados y solo en 2017 el incremento de la remuneración fue del 0,1%.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que dentro de los salarios entran en juego diferentes componentes que, en este caso, han actuado de manera contrapuesta originando esos porcentajes tan exiguos.

Por un lado, existe una parte del crecimiento salarial que se pacta en el ámbito de los convenios colectivos. Otro componente, en cambio, no se explica por la negociación colectiva y se incluye dentro de los que se conoce como deriva salarial. Este concepto tiene que ver con la estructura salarial en las empresas o los sectores en los que se genera empleo, porque no son iguales los sueldos que se pagan en el sector servicios que en la industria.

Esta deriva salarial supuso una aportación negativa al incremento de los salarios de 1,5 puntos porcentuales. Esto quiere decir que los factores que no tienen que ver en la negociación de los salarios, pero que contribuyen a su configuración, presionaron a la baja en esa magnitud en el seno de las empresas. Y la explicación reside, sobre todo, en la ampliación de plantillas.

Según explica el Banco de España, un factor que estaría limitando simultáneamente los aumentos en los salarios y la productividad sería el aumento del peso de las nuevas incorporaciones al mercado laboral, en plena recuperación del empleo, sobre todo por parte de los jóvenes. Porque estos trabajadores, al tener menor antigüedad y presumiblemente menor productividad, también cobran menos.

En concreto, a partir de la información procedente de los registros de la Seguridad Social, disponible hasta 2016, se estima que el mayor peso de estos trabajadores entrantes habría contribuido a reducir la remuneración media en algo más de cinco décimas en cada uno de los tres años del período 2014‑2016. De ahí ese 1,5% acumulado.

Además, el Banco de España advierte que la diferencia salarial entre quienes tienen una antigüedad en el puesto de trabajo superior a un año y aquellos cuya antigüedad es inferior a un año ha aumentado desde la crisis. Este efecto se habría visto parcialmente contrarrestado, en cambio, por otros cambios en las características de los trabajadores, como el aumento de la edad media de la población laboral o el incremento del nivel educativo medio.

Por otro lado, el informe del Banco de España recuerda también que la creación de empleo está recayendo más que proporcionalmente en sectores donde el nivel de productividad es más reducido, pero con una incidencia «pequeña» sobre los salarios. En concreto, estima que la contribución del cambio en la composición sectorial del empleo al crecimiento de la remuneración por asalariado en la economía en términos acumulados entre 2014 y 2017 habría ascendido a cuatro décimas.

La importancia de la negociación colectiva

¿Entonces por qué suben los salarios entonces? Por el efecto de la negociación colectiva, en la que se pactó una subida media de las retribuciones del 1,4% en 2017, cuatro décimas más que en 2016.

Por otro lado, el Banco de España también hace referencia a la subida sin precedentes del salario mínimo interprofesional (SMI) en 2018 y 2019: a comienzos de 2017, fue aprobada una subida del 8% del SMI, a la que se ha sumado un nuevo incremento del 4 % en 2018.

No obstante, el banco emisor asegura que el aumento aprobado para 2017, que afectó directamente a algo más del 3 % de los asalariados, «estaría teniendo efectos agregados reducidos tanto sobre el empleo como sobre los salarios», pero añade que, de acuerdo con la evaluación de los efectos de otros incrementos del SMI en el pasado, su impacto sobre la probabilidad de perder el empleo podría ser significativo en el caso de determinados colectivos, como los más jóvenes y los de mayor edad, en la medida en que presentan un nivel de productividad, en promedio, más reducido «.

Es decir que cuanto más suba el SMI menos rentable será tener a un empleado que aporta una baja productividad y más probable será que acabe siendo despedido.

Por eso, el Banco de España también avisa de que «estos efectos pueden verse agravados a futuro», dado que, además de los aumentos del SMI ya introducidos, se ha acordado una senda de incrementos adicionales, hasta situarlo, en 2020, en 14 pagas de 850 euros.

Para concluir, la institución cree que la negociación colectiva acabará ganando la batalla en tanto que los efectos de composición seguirán deprimiendo los salarios, pero la mejora gradual del mercado de trabajo seguirá presionando al alza los salarios negociados, lo que debería traducirse «en una cierta aceleración de la remuneración por asalariado».

Comentar ()