Economía Presupuestos Generales del Estado 2018

Montoro se encomienda a que suban los salarios para no incumplir el déficit público

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Montoro se encomienda a que suban los salarios para no incumplir el déficit público
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en el Congreso de los Diputados.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en el Congreso de los Diputados. Europa Press

Resumen:

  El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha hecho hincapié durante la presentación de los Presupuestos para 2018 en que la intención del Gobierno es llevar el crecimiento económico a los bolsillos de los españoles, especialmente al de aquellos con las rentas más bajas.  Pero el Gobierno confía además en que esa devolución tenga un retorno en forma de mayor recaudación por impuestos como el IRPF o IVA para poder cuadrar el déficit público este año, cuyo objetivo vuelve a ser del 2,2% del PIB (se elevó al 2,3% en plena crisis independentista en Cataluña). La ecuación parece sencilla: la consolidación fiscal realizada en los últimos años ha permitido más crecimiento económico, que ahora puede revertir en los ciudadanos en forma, por ejemplo, de rebajas fiscales. Pero además, esta bonanza se traduce en más actividad en el sector privado, mayores niveles de empleo y a futuro mejores salarios y, de ese modo, a un incremento de la recaudación por impuestos más que compatible con la aplicación de esas rebajas fiscales. Así lo ha explicado Montoro al abordar el Presupuesto de ingresos, en el que se recoge una subida del 6,5% en la previsión de recaudación por IRPF, pese a la anunciada rebaja del impuesto de hasta 2.000 millones de euros para rentas entre los 12.000 y los 18.000 euros.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha hecho hincapié durante la presentación de los Presupuestos para 2018 en que la intención del Gobierno es llevar el crecimiento económico a los bolsillos de los españoles, especialmente al de aquellos con las rentas más bajas.  Pero el Gobierno confía además en que esa devolución tenga un retorno en forma de mayor recaudación por impuestos como el IRPF o IVA para poder cuadrar el déficit público este año, cuyo objetivo vuelve a ser del 2,2% del PIB (se elevó al 2,3% en plena crisis independentista en Cataluña).

La ecuación parece sencilla: la consolidación fiscal realizada en los últimos años ha permitido más crecimiento económico, que ahora puede revertir en los ciudadanos en forma, por ejemplo, de rebajas fiscales. Pero además, esta bonanza se traduce en más actividad en el sector privado, mayores niveles de empleo y a futuro mejores salarios y, de ese modo, a un incremento de la recaudación por impuestos más que compatible con la aplicación de esas rebajas fiscales.

Así lo ha explicado Montoro al abordar el Presupuesto de ingresos, en el que se recoge una subida del 6,5% en la previsión de recaudación por IRPF –este impuesto explica casi la mitad de toda la recaudación tributaria–, pese a la anunciada rebaja del impuesto de hasta 2.000 millones de euros para rentas entre los 12.000 y los 18.000 euros.

Además, ha asegurado que el incremento del mínimo exento de los 12.000 a los 14.000 euros y la posterior rebaja fiscal hasta los 18.000 no afectará al tramo autonómico, sino que «cargará sobre el Estado».

Cuando el Gobierno presentó el techo de gasto para 2018 en los últimos meses de 2017, precisó que subiría un 1,3%, hasta los 120.000 millones de euros. Este martes, el Gobierno ha cuantificado también la previsión de ingresos, con los que prevé reducir el saldo negativo de las Administraciones Públicas al 2,2% del PIB. La previsión es que la recaudación se sitúe en cifras récord de 210.015 millones de euros, un 4,5% más que lo presupuestado para 2016 y un 6% por encima de la liquidación de 2017.

Dentro de la composición de estos ingresos llama la atención una recaudación prevista por IRPF de 82.056 millones de euros, un 5,2% más en la comparación sobre el Presupuesto anterior y un 6,5% sobre la ejecución del año anterior, pese a la rebaja confirmada en el anteproyecto de PGE. El ministro de Hacienda ha explicado que este incremento es «compatible» con una rebaja fiscal como la prevista, ya que esos 2.000 millones que se quedarán por el camino se verán más que compensados con una incremento de el empleo y de los salarios.

El empuje de las inversiones empresariales

Por un lado, el cuadro macroeconómico prevé que el crecimiento del empleo alcance el 2,5%, con 475.000 puestos de trabajo más, en un contexto de incremento de las inversiones hasta el 4,7%. Se trata de indicadores que evidencian el empuje de la actividad privada.

Pero además, el ministro de Hacienda ha recordado que los funcionarios tienen por delante una subida salarial de hasta el 8,8% en tres años, a la que se suman los esfuerzos de equiparación salarial de Guardia Civil y Policía Nacional, mientras que las pensiones más bajas tendrán una subida este año de hasta el 3%. Estos avances costarán 600 millones de euros y 3.000 millones de euros, respectivamente, en 2018.

Sin embargo, todo ello supone un incremento agregado de la masa salarial y de las rentas en España y ello debería traducirse en mayor recaudación tributaria por IRPF, incluso con la rebaja fiscal. Esa es la mecánica que maneja el Gobierno.

Más ingresos por IVA

Más aún, este tipo de rebajas están llamadas a incrementar el consumo, lo que, a su vez, debería traducirse en una mayor recaudación por IVA (pese a la bajada del 21% al 10% del impuesto sobre el cine). Así lo recogen también las previsiones del Gobierno, en las que se refleja que estos subirán un 6,1% respecto a los Presupuestado en 2017 y del 5,6% sobre lo recaudado en 2017 (sin contar con el efecto del Suministro Inmediato de Información).

Esta mejora se verá acompañada de una mejora de la recaudación por impuestos especiales del 6,4% frente a la recaudación de 2017,

En el caso del Impuesto de Sociedades, el Gobierno espera una reducción de los ingresos del 0,6% en relación con el Presupuesto de 2017, pero de un incremento del 4,8% respecto a su liquidación. No obstante, Montoro ha avanzado que «habrá modificaciones puntuales del impuesto».

Como resumen, los ingresos tributarios después de la cesión a los entes territoriales alcanzarán los 117.814 millones de euros, un 7,4% más que los alcanzados finalmente el pasado año, mientras que los recursos no tributarios caerán un 7,7%, hasta los 23.493 millones de euros.

¿Quién asumirá la subida de las pensiones?

Por otro lado, el Gobierno tendrá que cuadrar las cuentas de 2018 contando con una mayor generosidad en las pensiones. El Ejecutivo estima que la mejora prevista de las prestaciones tendrá un coste de 3.000 millones que, según ha dicho, repercutirá en las cuentas de la Seguridad Social, al tratarse de subidas directamente aplicadas sobre la cuantía de las prestaciones, pero que requerirá de una ayuda por parte del Estado.

De esta forma, el Gobierno abre la puerta a pagar parte de las pensiones con arreglo a la deuda pública, a través del Tesoro Público, como ya ocurrió en 2017.

Otra opción sería, según ha dicho Montoro, acudir a «otro tipo de instrumentos tributarios», como los impuestos negativos, que no son del agrado del Gobierno, aunque se contemplan a futuro.

 

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