El plantel de ministros elegido por el presidente del Gobierno, Pedro Sáchez, y su equipo está cargado de simbolismos. Uno de los más claros lo encierra el nombramiento de Nadia Calviño como ministra de Economía, actual directora general de Presupuestos de la UE y persona comprometida con la consolidación fiscal.

El mensaje es que Bruselas puede estar tranquila, el nuevo Gobierno no pretende tirar la casa por la ventana y disparar el gasto para financiar de forma irresponsable su política social. España e Italia no son lo mismo.

Bruselas cree que el nombramiento de Calviño es “una buena noticia”

Calviño, que viene de cuadrar al milímetro el Presupuesto de la UE para los próximos años, no es nueva en los organigramas gubernamentales. La próxima ministra de Economía ya ocupó cargos de responsabilidad en el Ministerio de Economía, ya que fue directora general de Defensa de la Competencia, dependiente del departamento económico, entre mayo de 2004 y agosto de 2006, durante el mandato de Pedro Solbes.

Sin embargo, como Solbes, aunque Calviño es una persona próxima al PSOE nunca ha sido una pieza del partido.

Después, en Bruselas, fue subdirectora de Competencia desde septiembre de 2006 a octubre de 2010, cargo que dejó para ocupar hasta abril de 2014 el cargo de subdirectora de Mercado Interior y Servicios. Desde mayo de 2014 hasta la actualidad, era la directora general de Presupuestos de la Comisión Europea.

Por todo ello, su credibilidad dentro del Gobierno de Sánchez es aún mayor para Bruselas y la Comisión Europea no ha tardado en confirmarlo al celebrar martes su inminente nombramiento.  “Estamos al tanto de las informaciones. Es una buena noticia para España y para la UE”, ha expresado un portavoz del Ejecutivo comunitario, para quien además la elección demuestra “la experiencia y el talento de los altos cargos” de la Comisión Europea, informa Europa Press.

Sánchez se aleja de Podemos

Sin embargo, estar cerca de Bruselas es alejarse de Podemos, el que está llamado a ser el compañero de viaje de Sánchez hasta las nuevas elecciones (y posiblemente de cara a esos comicios), dado que el Presidente del Gobierno solo cuenta con 84 diputados en el Congreso.

La formación que lidera Pablo Iglesias, parece tener la orden de no asfixiar al PSOE, pero no ha encajado bien el nombramiento de Calviño. Choca de frente con sus aspiraciones a un Presupuesto más expansivo, con un techo de gasto muy superior al actual, con el que financiar políticas sociales.

Así lo expresaba el portavoz de Presupuestos de Unidos Podemos, Segundo González, quien en su cuenta de Twitter deslizaba que “con el techo de gasto (de 2019) se definirá el color del Gobierno en lo económico” y que “una pista es el nombramiento de Nadia Calviño en Economía que, como Directora de Presupuestos de la Comisión Europea, no parece que vaya a apartarse mucho de la ortodoxia”. “Pero veremos…”, ha añadido.

González se refiere al futuro debate del límite de gasto no financiero, conocido como techo de gasto, el cual, a juicio del diputado de Podemos, “determinará la orientación de la política económica del Gobierno de Sánchez y sus alianzas parlamentarias”.

A su juicio, ahí se definirá “el color del Gobierno en lo económico” y se verá “si el PSOE está dispuesto a abordar una política económica progresista conforme a lo que predicaba en la oposición o si va a continuar con la lógica de reducción de gastos e ingresos públicos que caracterizó al Gobierno de Rajoy”.

Este acuerdo con los objetivos de estabilidad presupuestaria, que debe ser aprobado tanto en el Pleno del Congreso como en el Senado sin que se precise una mayoría cualificada, deberá incluir el límite de gasto no financiero de los Presupuestos de 2019 y los objetivos de déficit y deuda de Administración Central, Seguridad Social, y administraciones autonómicas y municipales.

El diputado de Podemos cree que en ese acuerdo “algunas incógnitas se despejarán”, y cita un posible incremento del gasto para políticas sociales; si el Ejecutivo de Sánchez tiene previsto realizar una reforma fiscal que grave más a banca, grandes empresas y fortunas; una reforma que reduzca el déficit de la Seguridad Social con más ingresos; si habrá más margen para comunidades y ayuntamientos o se flexibilizará la senda de reducción de déficit.