Política

Podemos no asfixiará al PSOE: Pablo Iglesias quiere 'renacer' junto a Pedro Sánchez

Podemos seguirá la estrategia de Ciudadanos para mostrar la imagen de un partido preparado para gobernar

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el líder de Podemos Pablo Iglesias, se saludan en el Congreso. EFE

Podemos debate sobre qué relación debe establecer con el nuevo Gobierno socialista. Los primeros en dejar clara su postura fueron los anticapitalistas, que el viernes se desmarcaron de la euforia por  la investidura de Pedro Sánchez para instar a la dirección del partido a mantener «la confrontación y el conflicto» contra el régimen bipartidista del 78.

«Un gobierno débil es siempre el mejor escenario para una ofensiva social”, aseguró este sector, que llamó a su grupo parlamentario a “presionar fuertemente” al nuevo ejecutivo, que no le inspira “ninguna confianza”. En un comunicado, la corriente de Izquierda Anticapitalista reprochó a Sánchez su anuncio de mantener los Presupuestos Generales del Estado pactados entre PP, Ciudadanos y PNV, denunciando que se trata de “la aceptación de un marco presupuestario ajustadamente neoliberal y que va a determinar la política económica real de este nuevo gobierno”. Igualmente rechazó “la aceptación del marco político recentralizador en la cuestión territorial apenas maquillado con vacías menciones al diálogo, así como la adhesión sin fisuras a los tratados europeos en un contexto de crisis larvada de la UE”.

El compromiso de Sánchez de «cumplir con las obligaciones como Estado miembro de la Unión Europea» y gobernar con los Presupuestos del PP puso en guardia también al sector liderado por Irene Montero, procedente de las Juventudes Comunistas. En ese ámbito se anunció que Podemos no asumiría una «posición acrítica» por parte del Gobierno sobre las imposiciones de Bruselas a la hora de establecer el techo de gasto para las cuentas de 2019, que se empieza a negociar en julio.

Tras esos posicionamientos, Iglesias ofreció su mano tendida a Pedro Sánchez para ayudarle a gobernar con el objetivo puesto en las próximas elecciones generales. «Hemos trabajado juntos en comunidades autónomas y nos va bien. Hemos trabajado juntos en ayuntamientos y nos va bien. Usted ha dicho que tenemos que ir a elecciones generales. Yo le diría que lo que tenemos que hacer es ganar juntos las próximas elecciones generales», instó desde la tribuna.

Con estas palabras, Iglesias ha dejado clara su intención de colaborar con el PSOE en la consolidación de un bloque de izquierdas que se imponga en los próximos comicios. Si esa iniciativa prospera, Iglesias puede recuperar su objetivo de convertirse en vicepresidente del Gobierno junto a Pedro Sánchez, requisito que impuso en el intento fallido de investidura del candidato socialista en marzo de 2016.

Podemos cometió un error histórico al mantener al Gobierno de Mariano Rajoy en vez de ejecutar el cambio prometido a sus electores. Desde entonces, y especialmente desde Vistalegre 2, el sector comunista se hizo con el control del partido y viró su discurso hacia posiciones de izquierda, frente al populismo transversal originario de Íñigo Errejón. Ese viraje hizo que Podemos empezara a caer preocupantemente en las encuestas hasta convertirse en cuarta fuerza política en intención de voto.

Al contribuir decisivamente a que la moción de censura prosperara, Podemos se ha redimido  de ese pecado original y ha demostrado su utilidad como fuerza del cambio ante su electorado. Ahora su objetivo es rehabilitar también su imagen para alejarse de posiciones ‘antisistema’ y demostrar que está preparado para gobernar.

Con ese objetivo, en el partido se descarta ‘asfixiar’ al Gobierno socialista con posturas maximalistas en materia económica que pudieran acabar tumbando a Pedro Sánchez por falta de apoyos parlamentarios. Podemos quiere condicionar al Ejecutivo y poder ‘vender’ sus logros de una manera similar a la que ha venido desarrollando Ciudadanos en su alianza con el Gobierno saliente. Al igual que el partido de Albert Rivera, primera fuerza en los últimos meses en intención de voto según las encuestas, Podemos construiría así una nueva reputación de partido preparado para gobernar de cara al as próximas generales.

En este sentido se expresó ayer Íñigo Errejón, para quien estos momentos hay «un camino despejado». El diputado y candidato de la formación a la presidencia de la Comunidad de Madrid sostiene que el nuevo Gobierno «va a tener importantes adversarios», por lo que Podemos se ofrece «como una fuerza confiable que lo respalde y empuje para que las expectativas que millones de españoles demócratas tienen puedan llevarse a buen puerto». «Hemos soltado amarras, ahora hay que remar juntos», concluyó.

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