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Irene Montero copa el poder en Podemos y escala posiciones como sucesora de Iglesias

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Irene Montero copa el poder en Podemos y escala posiciones como sucesora de Iglesias
Pablo Iglesias e Irene Montero se abrazan en la moción de censura.

Pablo Iglesias e Irene Montero se abrazan en la moción de censura. EFE

Resumen:

La portavoz parlamentaria de Podemos se ha hecho con un equipo de confianza que copa las principales cuotas de poder interno como las relaciones con la sociedad civil, la comunicación y el control del grupo parlamentario. En su discurso tras un mes ausente, Iglesias asumió el desgaste de Podemos, invitió a Íñigo Errejón a dejar la política nacional para centrarse "ya" en las autonómicas de 2019  y excluyó a Montero de cualquier responsabilidad, protegiendo su imagen y allanando su camino como sucesora. "El hecho de tener una portavoz parlamentaria y que las ruedas de prensa de la Ejecutiva siempre sean paritarias es avanzar, pero creo que hay que seguir en esa dirección. Creo que el futuro de nuestro país va a estar en manos de las mujeres y que tenemos que ser la fuerza política que ejemplifique eso de la manera más fuerte”, anunció.

La portavoz parlamentaria de Podemos y ex jefa de gabinete de Pablo Iglesias está copando importantes áreas de poder dentro de la organización y escalando posiciones como posible sucesora del secretario general. Personas de su máxima confianza como Rafael Mayoral (Relaciones con la Sociedad Civil), Ione Belarra (portavoz adjunta) y Juanma del Olmo (Comunicación) se han hecho con áreas tan destacadas como el contacto con los movimientos sociales o la gestión del grupo parlamentario.

Su poder se acrecienta así en el seno de la organización en una estructura interna que ha sustituido a la organizada por Íñigo Errejón cuando fue número 2 del partido y que ya ha sido completamente desmantelada a base de purgas internas e institucionales. El aparato del partido está ahora en manos de Irene Montero y de su equipo, que son la base que sustenta al ‘pablismo’ en estos momentos tan delicados para Podemos.

Las únicas sombras a ese incipiente liderazgo son las de Carolina Bescansa e Íñigo Errejón. La primera carece de apoyos internos en el partido, por lo que la dirección de Podemos no la considera una amenaza. Fue precisamente Montero quien la sustituyó de la Comisión Constitucional de la que fue expulsada y la encargada de responder a sus críticas públicas sobre la postura de Podemos sobre la crisis catalana. La portavoz le pidió silencio y luego abroncó al grupo parlamentario para que sus diputados no hablen con periodistas sobre cuestiones internas.

En el caso de Errejón, más delicado por seguir siendo un referente interno y sobre todo externo, la solución pasa por su inminente salida del Congreso de los Diputados y la política nacional. Iglesias le mostró esa puerta el 13 de enero, el día de su reaparición tras casi un mes de silencio después de las elecciones catalanas. «Es verdad que se tienen que producir procesos de primarias y se tienen que elegir candidatos, pero nos tenemos que poner a trabajar ya. Yo quiero pedirle a Íñigo que se ponga a trabajar desde ya para ganar en la Comunidad de Madrid», lanzó ante el Consejo Ciudadano Estatal.

En el momento de mayor debilidad de Podemos, que en las encuestas se sitúa como cuarta fuerza política tras PSOE y Ciudadanos, Iglesias puso el foco sobre Errejón, al que había relegado desde que perdió su batalla interna en Vistalegre 2. En su esperado discurso, el líder de Podemos lanzó dos mensajes: asumió en primera persona todo el desgaste del partido tras su errática acción política en 2017 y apeló a Errejón para conseguir una victoria en las próximas elecciones, aunque su candidatura esté condicionada por unas primarias internas.

Protegió así a la segunda persona más poderosa de la organización, su portavoz parlamentaria, Irene Montero. Dentro del partido se interpreta que Iglesias salvaguarda de esta forma su figura como posible sucesora. La exculpa del desgaste de Podemos hasta ahora y le allana el terreno incitando a Errejón a volcarse en el ámbito autonómico alejándolo de la política nacional.

La joven diputada madrileña llegó a Podemos tras las elecciones europeas de 2014 a través de Rafael Mayoral, con el que coincidió en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y en las Juventudes Comunistas, donde empezó a militar a los 16 años. En un primer momento, Montero ni siquiera estaba en la ejecutiva del partido. Fue en marzo de 2015 cuando Iglesias amplió el núcleo para incluirla a ella y al diputado Pablo Bustinduy.

A finales de ese año, semanas antes de las elecciones del 26-J, fue nombrada jefa de gabinete de Pablo Iglesias. A raíz de esos comicios fue cuando surgieron las principales diferencias entre el líder de Podemos y su entonces número dos, Errejón, sobre la posibilidad de hacer presidente a Pedro Sánchez y sacar a Rajoy de Moncloa. El primero, apoyado por Montero en su decisión, rechazó la investidura, obligando a una repetición electoral.

Desde que se hizo con la portavocía parlamentaria el pasado febrero tras la caída de Errejón se ha hecho con un compacto grupo de diputados y asesores que controlan el grupo parlamentario liderado por Ione Belara, su compañera en la Facultad de Psicología de Madrid. Junto Pablo Echenique y Juanma del Olmo, un consultor de nuevas tecnologías y empresario que se encarga de la comunicación de Podemos, controla los resortes internos del partido.

En un momento en el que Iglesias parecía estar de retirada, aunque él lo niegue, la indicación de salida de Errejón y la protección de Montero la señalan como sucesora. «Creo que en este último año se ha producido una feminización importante de nuestros portavoces. El hecho de tener una portavoz parlamentaria y que las ruedas de prensa de la Ejecutiva siempre sean paritarias es avanzar, pero creo que hay que seguir en esa dirección. Creo que el futuro de nuestro país va a estar en manos de las mujeres y que tenemos que ser la fuerza política que ejemplifique eso de la manera más fuerte», anunció el secretario general en ese mismo discurso, flanqueado por Echenique y la propia Montero.

«Grupo de conspiradores»

Este nuevo grupo de poder en Podemos fue objeto de crítica por parte de uno de los fundadores del partido, Luis Alegre, en los prolegómenos del congreso del partido de Vistalegre 2, en febrero del año pasado en un artículo escrito en ElDiario.es tras su salida del partido.

«El actual equipo de Pablo Iglesias (que no conserva ya ni a una sola de las personas que le hemos acompañado desde el principio) entró en Podemos con un objetivo que sólo podía conducir a la destrucción del proyecto. Entraron tarde y entraron mal, con la intención de excluir a todos los que no formaran parte de su pandilla. No son más de 4 ó 5 personas, pero suficientes para dar al traste con todo», advierte señalando directamente a Montero, Mayoral y Del Olmo.

Tras un silencio pactado en la dirección del partido para no alimentar la polémica, Montero contestó que sentía «infinita tristeza» por las «barbaridades» que decía Alegre en su artículo y que desearía que abriese los telediarios por otros motivos, no por la crítica interna.

«Pero no querría reprocharme nunca haber estado callado mientras veía cómo un grupo de conspiradores estaba a punto de tomar el control de Podemos. Creo que esto es algo que va a ocurrir casi con seguridad, porque van a lograr parasitar a Pablo hasta destruir al organismo. Estoy seguro de que Pablo se dará cuenta un año o dos después de que le hayan matado los suyos, pero ya será tarde. No creo que este artículo cambie nada. Pero si las tareas imposibles nos paralizaran, no habría llegado nunca el día de montar Podemos. Y eso no va en el carácter de quienes comenzamos esta historia», explicó.

«Clima de terror»

Luis Alegre no fue el único. También Carlos Fernández Liria, considerado uno de los referentes intelectuales de Podemos, escribió otro artículo en Cuartopoder en el que acusaba a este equipo de declarar “la guerra sin cuartel que tanto daño nos ha hecho en Podemos” y de crear un «clima de terror» en la organización.

“Han acabado siendo errejonistas casi todos los que construyeron Podemos y la mayoría de los que formaron el equipo de Pablo Iglesias antes de que Rafael Mayoral, Irene Montero, Juanma del Olmo, Fran Casamayor y Marco Candela decidieran que Podemos se podía arreglar en un pis pas, por los mismos procedimientos en que antaño arreglaban las cosas en las Juventudes Comunistas”, denunciaba.

El último colaborador de Podemos que ha denunciado el hundimiento del partido ha sido Juan Torres, el catedrático que firmó el proyecto económico original del partido, que directamente habla de la «incompetencia» de sus dirigentes actuales ha convertido Podemos en una experiencia «fallida».