Los pies quietos se han acabado en Podemos. Los referentes del partido que hasta ahora se habían mantenido en un segundo plano levantan sus voces poco antes de la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II. Este domingo lo hizo Luis Alegre, uno de los fundadores de la formación, con duras críticas contra el entorno de Pablo Iglesias, al que calificaba como un «grupo de conspiradores». Y este martes ha sido Carlos Fernández Liria, considerado uno de los referentes intelectuales de Podemos, quien ha continuado esta senda con un artículo en Cuartopoder, en el que ha descrito al equipo del secretario general como los culpables de declarar «la guerra sin cuartel que tanto daño nos ha hecho en Podemos».

El profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid comienza su reflexión dando las razones de por qué no hubo un acuerdo entre las dos principales corrientes de Podemos, la de Iñigo Errejón y la de Iglesias. «Pablo Iglesias podría perfectamente haber sentado a todas las partes y  haber forzado un acuerdo», explica. «¿Por qué no se hizo? Porque unos pocos tenían otra estrategia para lograr la unidad: eliminar a todos los que se atrevieran a disentir», abunda el texto.

Denuncia el «clima de terror» en el que han sido pocos los que «se han atrevido a decir las cosas claras»

Así, continúa el relato señalando que en este «clima de terror» han sido pocos quienes «se han atrevido a decir las cosas claras». «Hasta que al final ha tenido que ser Luis Alegre el que rompiera el silencio: una pandilla de burócratas intransigentes han secuestrado la Secretaría General, decidiendo emprender una guerra de exterminio contra el errejonismo«.

El autor de En defensa del populismo afirma no considerarse errejonista, y expone que la consecuencia directa de estas turbulencias llevaron a que «todo el que no estuviera dispuesto a participar en esa guerra fuera inmediatamente calificado de errejonista«. Algo que ha provocado, a su juicio, que la gran parte del equipo fundador de Podemos no integra a día de hoy las filas del líder de Podemos. Un argumento que ha sido ampliamente utilizado por el sector de Errejón y que ha quedado de relieve en las redes, donde se ha difundido la imagen del equipo de Podemos en la noche de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

«Han acabado siendo errejonistas casi todos los que construyeron Podemos y la mayoría de los que formaron el equipo de Pablo Iglesias antes de que Rafael Mayoral, Irene Montero, Juanma del Olmo, Fran Casamayor y Marco Candela decidieran que Podemos se podía arreglar en un pis pas, por los mismos procedimientos en que antaño arreglaban las cosas en las Juventudes Comunistas».

Lo único que ha jugado es el ansia de poder de una camarilla para hacerse con el control de Podemos»

El entorno de Iglesias vuelve a ser señalado en la pugna que mantienen los días previos a Vistalegre II, y Fernández Liria les define directamente como «los que planearon Vistalegre 2 como un escenario para la confrontación total». «Ha sido el equipo de Pablo  -continúa el filósofo- el que –a veces incluso a sus espaldas (…)– declaró la guerra sin cuartel que tanto daño nos ha hecho en Podemos». En este sentido, el escritor insiste en el incuestionable liderazgo de Iglesias como aspirante a la Secretaría General, y añade que «lo único que se ha jugado es el ansia de poder de una camarilla para hacerse con el control de Podemos». «Esa camarilla sabe perfectamente que, desde el primer momento, concibieron Vistalegre como la gran ocasión para acabar con el errejonismo«.

La dureza de Fernández Liria continúa contra esta «camarilla», a la que tacha de ser un equipo tan «torpe e incompetente que nos han tomado a todos por tontos»: «Han creído que bastaba con odas a la unidad y emotivas declaraciones abstractas de amistad para tomarnos el pelo. Pero la gente no ha caído en la trampa de confundir la uniformización del partido mediante el exterminio del adversario con la unidad que todos anhelamos y que pasa por hacer sitio a la pluralidad interna».

El filósofo señala que «pretender exterminar al errejonismo ha sido declarar una guerra suicida, absurda y sin sentido» y pasa a describir las consecuencias de esta maniobra y en perjuicio causado tanto a Iglesias, defiende, como al partido: «Me duele pensar que los que eligieron ese camino para defender a Pablo Iglesias han logrado desdichadamente arrebatarle a sus mejores amigos y sus mejores defensores. El daño que le han hecho personalmente sólo es comparable al daño que han hecho a Podemos».