Iñigo Errejón, candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid.

Iñigo Errejón, candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid. EFE

Política PODEMOS

El plan 'a fuego lento' de Errejón: anular a Cs y ser el único rival de Cifuentes

En febrero se cumple un año desde que Iñigo Errejón abandonó la política nacional para ser el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid. El ex número dos del partido ha dedicado los últimos meses a esta empresa en una labor de «aprendizaje» que hasta el momento ha dejado fuera de los focos. Pablo Iglesias le urge ahora a dar un paso al frente y abrir una nueva etapa que deje atrás la importante crisis de Podemos por Cataluña.

La urgencia del secretario general del partido por comenzar la campaña para 2019 contrasta con Errejón, que insiste en avanzar con pies de plomo para dejar a un lado «golpes de efecto» y construir «a fuego lento» su candidatura, que no arrancará al menos hasta el verano. El plan de Errejón pasa por encabezar una opción que genere «certezas y confianza» al electorado. ¿El objetivo? Ser el único rival de Cristina Cifuentes, capitalizar el papel de oposición y atraer parte del electorado madrileño de Ciudadanos, un partido al que consideran ausente en la Comunidad de Madrid, subyugado al PP madrileño.

Errejón se inclina por impulsar una opción sólida capaz de atraer al votante que tradicionalmente ha votado a otras fuerzas. Confían en que la falta de proyecto de los naranjas en la capital, unido al desgaste del Gobierno de Madrid, salpicado por casos de corrupción como Púnica o Lezo, le sume apoyos.

La candidatura de Podemos en la Comunidad de Madrid tendrá además un corte distinto al del partido a nivel estatal. Si en los últimos meses Podemos ha protagonizado serios bandazos en cuanto a su estrategia catalana, la idea de Errejón es mantener paso lento pero firme en un proyecto donde aplicará las tesis llamadas errejonistas, en las que apuestan por «seducir» al electorado frente al el tono duro de Pablo Iglesias para Vistalegre II.

La candidatura de Iñigo Errejón en Madrid tendrá un cariz distinto al Podemos de Pablo Iglesias

Hace una semana, en una intervención en Canarias, el futuro candidato ya advirtió de que «las alternativas en 2019 se tienen que construir a fuego lento, con los ritmos locales y de acuerdo con las necesidades locales». Señaló además la necesidad de levantar proyectos que vayan más allá «de nosotros mismos», pues Podemos debe erigirse en alternativa de la gente «que se dejó el lomo en la crisis», y no solo de los «convencidos» con el proyecto político.

El dirigente, por lo pronto, no parece dispuesto a dejarse arrastrar por la ansiedad que se ha desatado en la cúpula estatal de Podemos, donde quieren pasar de pantalla y emprender una huida hacia delante hacia la campaña 2019. Iñigo Errejón lleva un prefiere dejar que se calmen las aguas. Un margen prudencial de tiempo que aliviaría la profunda crisis desatada en Podemos a costa de Cataluña y que evitaría que su proyecto fuera salpicado desde el principio por esta estrategia fallida.

‘Aprendizaje’ y construcción de proyecto

Forjar una candidatura para la Comunidad de Madrid presenta además ciertas particularidades: gran parte del electorado madrileño carece de arraigo en la capital, y los debates de la política autonómica quedan en un segundo plano, por detrás del debate nacional. Es por ello que Iñigo Errejón combinará mensajes para el conjunto del país y otros específicos para Madrid. Para ello tendrá que aterrizar su discurso general en un proyecto político concreto y sólido.  Y en esto último en lo que se ha centrado últimamente.

El dirigente ha trabajado en los últimos meses en un trabajo de campo con reuniones, visitas y conferencias. Un plano menos visible para hacerse cargo de la realidad madrileña y sus características económicas, sociales y culturales. Antes de dar el pistoletazo de salida hacia la campaña, se centra en ese «aprendizaje» con el que busca identificar los «problemas reales» de la comunidad. Con este fin ha mantenido multitud de encuentros con agentes sociales e institucionales del ámbito madrileño, como el servicio de emergencias 112 esta misma semana, o conferencias, como a la que acudió este viernes sobre economía social y cooperativa en Madrid, o la de Renta Básica Universal, el pasado diciembre.

En este trabajo de campo también se incluyen varios viajes para observar otros modelos autonómicos y tomar nota de algunos avances en lugares como Canarias, Baleares o Valencia. La Oficina Anticorrupción de la Comunidad Valenciana, por ejemplo, es un modelo que se propone imitar en la capital. El diputado por Madrid también ha explorado territorios que hasta ahora le eran ajenos para tomar nociones de funcionamiento. Muestra de ello es su incursión en ámbito de la transición energética, con su visita a un centro de energías renovables en Canarias, donde se reunió con su director.

También la charla impartida este mismo viernes versaba sobre un asunto a aplicar en la Comunidad de Madrid: la economía social y estado emprendedor, con políticas para hacer frente a la brecha generacional. Las políticas de igualdad y conciliación también han ocupado algunas de sus últimas charlas, y este punto supondrá un eje esencial en su proyecto, en el que quiere seguir la estela de liderazgos femeninos como Mónica Oltra en Valencia o Manuela Carmena en Madrid.

El candidato presta especial atención a las políticas de movilidad, un tema que no había abordado antes a nivel estatal. En esto centró parte de su intervención esta misma semana en el Congreso de los Diputados, aprovechando la presencia del ministro de Fomento para interrogarle sobre un asunto de corte madrileño como es al red de Ceranías. Tampoco se escapan los viajes fuera de nuestras fronteras para conocer otras experiencias municipales internacionales. Si a final de octubre acudió a una conferencia de este tipo en una universidad de Ginebra (Suiza), ahora planea participar en otra en Harvard, con fecha aún por determinar.

El mismo discurso de Vistalegre, adaptado a Madrid

Errejón no ha renunciado al discurso con el que se enfrentó a Iglesias en Vistalegre II. Muchos de los mensajes que defendió para aquella asamblea van tomando forma en su proyecto para Madrid. Una de las diferencias entre ambos liderazgos consistía en el tono del partido: mientras el líder de Podemos defendía un tono más agresivo, con la necesidad de «dar miedo» a los poderosos, Errejón apuntaba en que había que «generar confianzas y certidumbres» y «seducir» a la ciudadanía. Es en este eje donde centra ahora su campaña. Meses antes del congreso, Errejón señalaba la necesidad de adaptar Podemos, un partido nacido al albur de la crisis, al escenario de normalidad.

El mejor argumento para respaldar esta tesis son los llamados ayuntamientos del cambio como Madrid, Barcelona o Valencia, tal como explicaba el propio Errejón este jueves en un encuentro con el círculo del barrio madrileño de Chamberí: «No somos un factor que venga a aportar desorden, inquietud ni incertidumbre a la vida de la gente decente. Somos exactamente lo contrario», destacaba.

En este sentido, también sacaba a colación la importancia del ámbito institucional, tal como defendió en Vistalegre II frente a Iglesias, que apostaba por la insistencia de las movilizaciones en la calle. «Lo más radical que han hecho quienes hoy nos representan en las alcaldías no son las consignas ni las pancartas ni declaraciones antisonantes, es que han puesto orden. Ningún ciudadano de Barcelona, Cádiz, Coruña, Zaragoza o Madrid, haya votado lo que haya votado, puede decir que se le ha erosionado ni un milímetro de sus derechos. Han gobernado para todos, han puesto orden en las cuentas (…); han hecho lo más radical que podían haber hecho: han puesto orden».

«Miramos hacia el futuro no solo con nuestra capacidad de señalar los problemas, también con la capacidad de decir que frente al descontrol de Rajoy tenemos un proyecto para poner orden en nuestro país», señaló el diputado, antes de advertir que «poner orden es decir que no tenemos por qué resignarnos».

Una de las tesis típicamente errejonistas con la que Errejón busca conquistar al electorado madrileño consiste en rechazar las categorías tradicionales de izquierda-derecha. Olvidar las etiquetas históricas y distinguir entre «los de arriba» y «los de abajo» permite un eje libre de cargas históricas y permite dibujar una polarización donde el gobierno del PP de Cifuentes estaría arriba, y Podemos podría acaparar una mayoría social.

Con este discurso, y bajo estos términos, Errejón confirmó entre líneas su proyecto para plantarle batalla a Cifuentes en 2019. «Frente a la chapuza, la improvisación y el despotismo de los de arriba, la fraternidad, la democracia y el orden de los de abajo. A dejarnos la piel, lo digo también en primera persona, para conquistar una Comunidad de Madrid al servicio de la gente que será lo mejor que podamos hacer para que llegue la transformación política a España».

Comentar ()