No hay carrera electoral sin candidato. Y Podemos ya perfila el suyo para la Comunidad de Madrid. Iñigo Errejón es ya una de las voces autorizadas para pronunciarse sobre los asuntos madrileños, pero estos días se enfrenta a una nueva etapa: pasar de ser el ‘cerebro’ de Podemos a potenciar su lado más humano. Las carrera por las autonómicas no se vence desde el despacho y el que fuera número dos del partido morado lo sabe. De ahí su esfuerzo por proyectar una imagen de cercanía y dejarse ver en actos y fiestas populares de la capital. Bailes, costuras y cervezas son algunos de los nuevos ingredientes que Errejón ha introducido en su receta para conquistar la presidencia en la capital.

La imagen no es menor. La estampa de Errejón bailando un chotis en la fiesta de San Isidro es un hito en la historia del dirigente, que quiere aparcar el papel de erudito que hasta ahora se le ha atribuido en la formación y compaginarlo con su nuevo rol de representante de los madrileños. El futuro candidato morado quiere aprovechar así uno de los peores momentos del PP en Madrid, que está acosado por casos de corrupción en la Comunidad al hilo de la Operación Lezo, y en el que su presidenta, Cristina Cifuentes, también ha sido cuestionada después de que la Guardia Civil le relacionara con el entramado corrupto.

El máximo exponente de su perfil intelectual salió a relucir en junio de 2015, cuando el entonces secretario Político de Podemos lanzó un enigmático tuit que desconcertó a sus seguidores. «La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura», decía el mensaje, en el que -según reconoció después- trataba de condensar una de las teorías de Antonio Gramsci.

La erudición de Iñigo Errejón protagonizó entonces chistes que fueron compartidos incluso por el secretario general, Pablo Iglesias. En su nueva etapa tras Vistalegre II y tras el acuerdo para ser el candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid, el que fuera líder del errejonismo deja atrás sus pretensiones en el ámbito estatal y se centra en el repliegue madrileño, ayudado por un equipo mínimo que ha logrado conservar después de que gran parte de sus asesores fueran laminados de las filas del partido.

En esta nueva empresa, Errejón compagina su faceta intelectual con su nuevo papel de proximidad. Si bien el diputado continúa sus estudios sobre Derecho Constitucional -tras ser nombrado portavoz de la Comisión Constitucional- y trata de mantener un corte ilustrado con su presencia en debates y mesas redondas, ahora se inicia en otra etapa que dio su pistoletazo de salida justo hace una semana: la de establecer lazos con el pueblo y ganarse su apoyo a base de actos y campaña de promoción personal.

Las fiestas de San Isidro en la capital han marcado un antes y un después. El fin de semana sorprendía acudiendo a las fiestas populares de Alcorcón; una imagen en la que Errejón se enmarcaba en un ambiente distendido, con cervezas y en actitud relajada. Menos relajado fue el baile que protagonizó con la edil Esther Gómez Morante el pasado lunes, con boina inlcuida. Y de nuevo, Pablo Iglesias lanzó un guiño a su ex número dos. Un gesto especialmente significativo tres meses después de la batalla por Vistalegre II. En este periodo, el ex secretario Político ha mostrado un perfil bajo dentro del partido en un intento de «normalizar» la situación y ha reconstruido puentes con el líder de Podemos.

Con este mismo fin, este jueves Errejón celebraba también el día contra la LGTBI-fobia, y lo hacía descubriendo un nuevo hobby: la costura. El secretario de Análisis Estratégico de Podemos aparecía cosiendo una bandera del Orgullo Gay en el Ayuntamiento de Madrid. En un vídeo difundido en las redes y en un tono conciliador, reconocía estar «tejiendo a mano, no con mucha destreza» esta seña.

En clave irónica, explicaba que habían «escogido el color morado, por lo que sea», e invitaba a sus seguidores a acudir al Consistorio en Cibeles y colaborar con la causa. En clave madrileña, Errejón alababa el cariz de la capital, «una ciudad abierta a la diversidad y la tolerancia». «Vamos a seguir caminando, porque sí se puede», concluía el mensaje, en el que enarbolaba la V, uno de los símbolos característicos del dirigente que ha recuperado para la etapa que ahora se abre: la carrera por la Comunidad.