El tándem que busca Podemos para las elecciones autonómicas en la capital pasa por Iñigo Errejón como aspirante a la Presidencia de la Comunidad de Madrid y con Manuela Carmena repitiendo en la Alcaldía. La posibilidad de que la alcaldesa madrileña vuelva a presentarse como candidata era descartada de plano por la propia Carmena, pero desde hace unas semanas su entorno más cercano ha dejado una puerta «entreabierta» para esta opción, y convencerla en Podemos es una prioridad. La combinación de estas dos figuras favorece el voto conjunto de Podemos y Ahora Madrid en los comicios de 2019; un éxito asegurado, creen en la formación, que podría frustrarse en caso de un adelanto electoral.

La suma de Errejón y Carmena es considerada una «papeleta ganadora» en el partido. El efecto arrastre de Carmena y llegada al escenario autonómico de una figura de primera línea como Errejón, unido al desgaste de Cristina Cifuentes, salpicada por el caso Lezo, hacen que el la papeleta conjunta tenga posibilidades. Es por ello que en Podemos se esfuerzan en hacerle ver a Carmena la importancia de su continuidad.

El primer balance en su gestión del Consistorio, con una reducción del 24% de la deuda pública a los bancos, es un motivo para la esperanza de cara a las encuestas, y el perfil de la alcaldesa encaja con el electorado madrileño, más clásico y envejecido. Un perfil que costaría sustituir en caso de su salida, y para el que el partido de Pablo Iglesias ya sugirió al ex JEMAD Julio Rodríguez como sucesor; una figura que encaja en el estándar de una persona solvente y de cierta edad, aunque sin el carisma del que se dota la actual alcaldesa. La alcaldesa, que lidera el complejo grupo de Ahora Madrid, es ahora la única capaz de apaciguar los ánimos y mantener un difícil equilibrio entre las distintas corrientes, aunque su continuidad a los mandos de la nave podría venir acompañada de algunas condiciones, como la de poder elegir a su propio núcleo duro.

Carmena, que no forma parte de Podemos, sí comparte con Errejón la tesis que el ex número dos del partido defendió hasta Vistalegre II: la transversalidad. Buscar el centralismo político, dentro de unos principios ideológicos, para no reducir las categorías políticas a izquierda y derecha, sino ampliar el espectro para confirmar una nueva mayoría. La alcaldesa de Madrid consiguió aplicar de facto esta tesis y aglutinar a un nuevo electorado en un Ayuntamiento gobernado desde 1991 por el Partido Popular. Ahora el propio Errejón podrá poner su teoría sobre el terreno en la Comunidad de Madrid, por la que será candidato gracias al pacto alcanzado con Iglesias tras la Asamblea de febrero.

Este plan, por el que tanto Carmena como Errejón se verían beneficiados de una suerte de simbiosis, podría desbaratarse en el caso de que Mariano Rajoy convoque un adelanto electoral en 2019, de forma que se den las elecciones municipales, autonómicas y generales al mismo tiempo. La tendencia del electorado a votar en el mismo sentido y las mejores expectativas de los populares a nivel nacional podrían mermar las esperanzas del tándem Carmena-Errejón y aumentar las posibilidades de Cifuentes.