La Sareb, Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, conocida como banco malo, ha acumulado desde su constitución pérdidas netas por importe de 1.300 millones de euros, aunque las minusvalías latentes superan con creces los 3.400 millones.

En este periodo, la compañía, cuyo principal accionista es el Estado a través del FROB con el 45% del capital, ha celebrado dos fiestas anuales -en verano y Navidad- en localizaciones de primer nivel, como el palco del Bernabéu o el Hipódromo de la Zarzuela, según ha podido saber El Independiente. 

La realización de estos eventos siempre ha llamado la atención de algunos grupos de empleados y directivos, al estar organizados y sufragados por una entidad de origen semi púbico. Y es que, según relatan fuentes de la compañía, las fiestas incluían cena y barra libre para cerca de 400 empleados, siempre en locales de alto nivel. Fuentes internas consultadas aseguran que estos ágapes comenzaron celebrarse con la llegada del actual presidente, Jaime Echegoyen, en enero de 2015, tras la renuncia de Belén Romana, la primera presidenta.

Las ubicaciones elegidas para congregar a la plantilla de la Sareb han sido lugares como el Palacio de Soto de Viñuelas, los palcos de los Estadios Santiago Bernabéu o del Vicente Calderón, el Hipódromo de Madrid, el Hotel Torrecaballeros o los cines Callao.

Según empresas dedicadas a la realización de eventos consultadas, el coste habitual de fiestas en espacios de este perfil es significativo. La reserva del local oscila entre los 8.000 y 10.000 euros, al que habría que sumar el coste por persona del cátering -entre 45 y 60 euros- y en torno a 20 euros por cada hora que se extienda la barra libre.

Sufragadas por la compañía

Desde Sareb reconocen que los eventos internos que organiza con sus cientos de empleados son siempre sufragados por la compañía y nunca por patrocinadores o terceros. En la sociedad argumentan que el objetivo de reunir a los empleados es “marcar la estrategia futura, marcar objetivos y hacer balance de lo conseguido”.

Siempre según las fuentes consultadas, durante la presidencia de Romana este tipo de eventos era de perfil “moderado”, con “bastante control” sobre los gastos. Así, con Belén Romana el primero de ellos tuvo lugar en el Holiday Inn de Madrid y solo en periodo navideño, nunca en verano como sí se hizo durante la etapa de Echegoyen. “Las copas de cada empleado se asignaban por tickets, por ejemplo. Eran fiestas adecuadas, relativamente espartanas incluso”, señalan empleados que asistieron a esos eventos.

La última fiesta de Sareb habría tenido lugar en los emblemáticos Cines de Callao, y se espera la de este verano en Faunia, el parque temático madrileño dedicado a la naturaleza.

El papel del ‘banco malo’

Sareb se constituyó en 2012 con el traspaso de los activos tóxicos de los bancos que recibieron ayudas públicas. Tras su constitución, la deuda ascendía a 50.781 millones de euros que la entidad se comprometió a liquidar antes de 2027. Al cierre de 2017, la deuda del llamado banco malo ascendía a 37.875 millones.

Sareb contabiliza las minusvalías latentes de su cartera en una cuenta de ajuste por cambio de valor, que aparece en el balance de la compañía y forma parte de su patrimonio neto. A cierre de 2016, esta cuenta arrojaba un saldo de 3.389 millones de euros (3.289 millones netos de efecto fiscal).

El sueldo medio por trabajador -más de 350 en nómina en 2016- supera los 100.000 euros por persona en Sareb. Y la estructura directiva del banco malo ha crecido desde 2012 hasta duplicarse. En Sareb siempre han defendido que esto último se debe a que hoy hay mucha más actividad que cuando la constitución de la sociedad, hace más de cinco años.

Recientemente, en un encuentro de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), el presidente Echegoyen aseguró que no se prevé un cambio de estrategia con el cambio de Gobierno. Sin embargo y según publicó este medio, una de las primeras medidas de la nueva ministra de Economía, Nadia Calviño, va a ser lanzar una auditoría para verificar que la contabilidad está en orden dentro de la Sareb. Sobre el papel el banco malo tiene que devolver 51.000 antes de su extinción, programada en 2027. De momento ha devuelto 13.000, cuando lleva un tercio de vida ya cumplido.