Este martes BBVA vivió una jornada alegre sobre el parqué español. En una sesión de avances generalizados para el sector bancario, la entidad que preside Francisco González registró un repunte del 2,16%, que representa su mayor ganancia en tres semanas.

Pero las buenas noticias en el mercado local quedaban, sin duda, eclipsadas por las tormentosas noticias que llegan desde más de 3.000 kilómetros de distancia. Turquía, la gran apuesta exterior del banco en los últimos años, se ha convertido en un continuo quebradero de cabeza que, lejos de remitir, parece intensificar su gravedad en las últimas semanas. Las acciones de su filial turca, Garanti, experimentaron este martes un revés superior al 7% y arrastra ya un descalabro próximo al 40% desde el inicio de 2018.

El banco en el que BBVA controla cerca del 50% del capital se está mostrando como uno de los grandes damnificados de la crisis que amenaza a Turquía en los últimos tiempos y que tiene su mayor reflejo en el descalabro de la moneda nacional, la lira, que ya se ha dejado más de un 20% de su valor frente al euro y el dólar estadounidense a lo largo del ejercicio. Este hundimiento se veía agravado este martes por la decisión de Banco Central de Turquía de mantener sin cambios los tipos de interés, pese al deterioro de la inflación en el país, que parecía hacer imprescindible un nuevo endurecimiento de la política monetaria.

El banco turco ha perdido más de la mitad de su valor en euros desde el inicio de 2018

«En nuestra opinión, esto esencialmente confirma los peores temores de los mercados sobre la independencia del banco central y el curso futuro de las políticas económicas en Turquía», explica Inan Demir, analista del banco japonés Nomura. En el mercado existe desde hace varios meses un creciente recelo sobre las políticas intervencionistas del presidente turco Recep Tayyip Erdogan en materia económica. Una preocupación que se ha intensificado tras su arrolladora victoria en las elecciones celebradas hace exactamente un mes que ha dejado al gobernante turco con las manos libres para regir el país a su antojo.

«La credibilidad de la política económica se ha deteriorado en los últimos meses y las actuaciones políticas iniciales tras las elecciones de junio han aumentado la incertidumbre», observaban los analistas de Fitch tras decidir recientemente rebajar la nota que otorgan a la deuda turca. En el informe que acompañó esa decisión, la agencia de calificación observaba que «los riesgos a la baja para la estabilidad macroeconómica se han intensificado, debido a la ampliación del déficit por cuenta corriente, un entorno de financiación externa más desafiante, el repunte de la inflación y el impacto de la caída del tipo de cambio sobre el sector privado, que tiene una cantidad significativa de deuda denominada en moneda extranjera».

Este adverso escenario se hace notar de forma ostensible sobre las perspectivas del negocio de Garanti, lo que ha tenido un fuerte impacto en la valoración que le otorga el mercado. Si se calcula su capitalización en euros -lo que sumaría al tropiezo en bolsa el descalabro de la lira-, desde el inicio de año, el banco participado por BBVA ha visto esfumarse más de la mitad de su valor, desde los 9.857 millones de euros a los que empezó el ejercicio, hasta los 4.880 millones actuales.

Para BBVA esto significa que el valor de sus acciones en el banco se ha reducido en cerca de 2.500 millones de euros, a alrededor de 2.440 millones. Y lo peor es que esto no hace sino engordar las pérdidas latentes de una inversión que se inició en 2010 y por la que el banco que preside Francisco González ha llegado a pagar alrededor de 7.000 millones de euros, para hacerse con casi la mitad de sus acciones.

Los problemas de Turquía serán el elemento clave de los resultados que BBVA presentará el viernes

Lo cierto es que, al margen de la depreciación de la lira, en los últimos años el negocio de Turquía ha dado buenos resultados a BBVA y se ha convertido en uno de los principales mercados para el banco, que generó allí durante el primer trimestre el 12,3% de su resultado atribuido y más del 16% del margen bruto. Pero las condiciones parecen cada vez más adversas y los expertos se cuestionan cuál va a ser la evolución de Garanti en los próximos trimestres. Estas dudas son clave en la negativa evolución del banco español en bolsa en 2018, en el que ha perdido más de un 11% de su valor.

BBVA presenta sus resultados de la primera mitad de 2018 el próximo viernes y los analistas esperan que la atención se fije precisamente en la situación en Turquía. «En Turquía, el foco de atención estará en el crédito que tienen concedido en dólares así como en la evolución del coste de riesgo, que volverá a situarse en el segundo trimestre de 2018 por encima del objetivo del banco para el conjunto del año», precisan en Renta 4.

Y lo peor para BBVA es que no parece claro que la situación de Turquía, que condiciona las perspectivas de Garanti, vaya a mejorar a corto plazo. Y menos después de que el banco central haya socavado la credibilidad que le quedaba con su decisión de este martes.

«A menos que este error de política monetaria sea corregido con una subida de las tasas de emergencia muy pronto, los temores de los mercados podrían traducirse nuevamente en una mayor debilidad sustancial de la lira. Esto presionaría enormemente los balances corporativos y bancarios, y las preocupaciones de los acreedores extranjeros sobre la salud del balance del sector privado de Turquía conducirían a una contracción en los flujos de capital, lo que presionaría aún más la moneda. En consecuencia, Turquía estaría encerrada en un círculo vicioso», advierten en Nomura.