La tarde-noche del pasado miércoles en la sede del Ministerio de Fomento fue de infarto. Y también en la sede de Ineco situada en el Paseo de La Habana de Madrid. Por lo pronto, la empresa estatal seguirá con la misma cúpula directiva que tenía y ha anunciado a la plantilla que hará cambios en septiembre.

Al principio de la semana, el ministro José Luis Ábalos tenía dos candidatos valencianos para ocupar la presidencia de la ingeniería pública, con 2.500 trabajadores (van seis altos cargos oriundos de su comunidad autónoma nombrados en su ministerio). Y escogió al más polémico de todos.

Dos candidatos

Uno era Julián López, catedrático de Economía de la Universidad de Alicante y miembro del PSOE y el otro Jordi Garcés, profesor de la Universidad de Valencia. Sonaba, sobre todo, el primero, pero por azares de la vida sobre López recayó la presidencia de Seitt, la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre que fracasó en 2014 al no acordar una cantidad a pagar a los acreedores de las nueve autopistas quebradas que se traducirá en un rescate mayor. Así que se decidió enviar a Garcés a Ineco.

El problema, como reveló El País, es que Garcés había sido condenado por el Tribunal Supremo en 2000 por apropiarse de la autoría del trabajo de un alumno discapacitado (era una investigación financiada por la ONCE) en 1994. Garcés reconoció la condena pero tildó la resolución judicial de «error». Ahí empezó el revuelo en plena ola de calor en la capital.

Revuelo de directivos

Varias fuentes hablan de trasiego de directivos de Ineco en la sede, «yendo y viniendo a ninguna parte». Se convocó para ayer jueves al comité de empresa, encuentro que fue desconvocado ya que la idea era presentar a los representantes sindicales al nuevo presidente tras la salida del actual, Isaac Martín-Barbero.

No era solo el escándalo de una condena por usurpar la propiedad intelectual de un trabajo universitario planeaba sobre el ambiente. De acuerdo con las personas consultadas, la figura de Garcés es muy polémica. «Tiene un instituto a imagen y semejanza, Polibienestar, que parece una oda al culto a la personalidad», comenta un directivo. Según la propia descripción de la web, Polibienestar «es un instituto público de investigación perteneciente a la Universitat de València» prolijo en contratos con las administraciones públicas. La entrada de Wikipedia de Jordi Garcés es un dechado de loas y parabienes hacia su carrera profesional.

Polibienestar

Con el recuerdo del Instituto de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos (cuyo escándalo obligó a la ex presidenta madrileña Cristina Cifuentes a cesar de sus funciones), Polibienestar planeó en todo momento sobre el equipo de Ábalos, que venía de cerrar un conflicto agotador con los taxistas y los VTC y pensaba empezar de una vez las vacaciones. No querían más líos ni revelaciones que pudieran terminar en ceses inesperados.

Entonces salió un teletipo de la agencia Efe indicando que Fomento no confirmaba el nombramiento. «Ahí caímos en que Garcés ya nunca sería nombrado presidente», dicen en la ingeniería. Una persona concedora de los entresijos cree que la decisión salió del propio afectado: «Probablemente pensó que para qué iba a ir a Madrid estando tan bien en Valencia», ironiza el consultado.

Finalmente, la plantilla de Ineco recibió un correo electrónico informando de que el nuevo presidente se designaría en septiembre. Fomento no ha querido hacer declaraciones al respecto. «Buscamos presidente y manejamos varios perfiles», reconocen portavoces.