José Ignacio Gorigolzarri, presidente de Bankia, ha advertido en varias ocasiones de la necesidad de que el Estado, que participa en Bankia a través del FROB, acelere su desinversión en la entidad. Sin embargo, ya sea por las condiciones del mercado o por el entorno político, la salida del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria del accionariado se está dilatando más de lo previsto, algo que ha pasado factura a la cotización de la acción.

Bankia, además, advierte del riesgo de que los intereses del Gobierno no coincidan con los de Bankia y sus accionistas minoritarios. En el folleto de la última emisión de pagarés que registró hace unos días en la CNMV, Bankia señala que «los intereses del FROB, como entidad pública, podrían no coincidir con los de Bankia y sus accionistas minoritarios».

La entidad recuerda que el FROB es titular a través de BFA de una participación indirecta del 61,254% en el capital social de Bankia. Por tanto, como accionista de referencia de Bankia, «podría ejercer una influencia significativa», explica.

No se puede asegurar que los intereses del FROB coincidan con los intereses de los accionistas», alerta

En este sentido, añade el Estado que tiene un porcentaje de participación en el capital social, «suficiente para aprobar acciones corporativas que requieran de acuerdo de la junta general de accionistas (incluyendo la aprobación del reparto de dividendos, nombramiento de consejeros, aumentos de capital, modificaciones estructurales o modificaciones de los estatutos sociales)».

Y subraya: «Los intereses del accionista mayoritario de la sociedad podrían entrar en conflicto con los intereses de los demás accionistas. No se puede asegurar que los intereses del FROB coincidan con los intereses de los accionistas de Bankia».

El FROB inició su estrategia de desinversión en la sociedad a principios del 2014. El 12 de diciembre del año pasado, vendió acciones representativas del 7% del capital de la entidad.

Como viene siendo habitual, el presidente del banco público insiste recurrentemente en la conveniencia de abordar la privatización de la entidad cuanto antes. En su comparecencia en el Congreso el pasado mes de junio, aseguró que dejar Bankia en manos públicas sería un «despropósito», aunque reconoció que el momento actual no es el ideal, por el castigo que viene recibiendo la banca en bolsa.

Las entidades de la competencia también han advertido sobre el riesgo político para Bankia. El equipo de análisis de Santander señaló en informe dirigido a grandes inversores institucionales varios “riesgos de inversión”, entre los que destaca el contexto político. “Los cambios políticos pueden presionar la capacidad de generar beneficios del sector bancario“. En esta línea, apunta al riesgo de “nuevas especulaciones en torno a la venta de una participación del Gobierno” y el problema que supondría “un cambio en el equipo directivo”, liderado de José Ignacio Goirigolzarri.