Economía

S&P matiene la fe en la economía española y deja la puerta abierta a una subida de rating

La agencia destaca que un refuerzo en el mercado laboral de los contratos indefinidos sería positivo para las perspectivas económicas de España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE

S&P sale al paso de la creciente desconfianza hacia la economía española. La agencia de calificación ha decidido ignorar las alertas sobra la ralentización del crecimiento que vienen copando portadas en las últimas semanas y ha emitido un voto de confianza, al mantener la perspectiva positiva sobre la nota que otorga a España.

Los analistas de la firma, que ya elevaron el rating del país el pasado mes de marzo hasta niveles de A-, señalan en la revisión publicada en la noche de este viernes que podrían decidir una subida adicional en los próximos 18 meses «si la consolidación presupuestaria continúa en línea con nuestras expectativas actuales o si España avanza más rápidamente en el pago del aún elevado stock de deuda externa neta». Además, apuntan que «una mayor relajación de las tensiones políticas en Cataluña respaldaría una mejora».

S&P Global no ignora que después de tres años de crecimientos por encima del 3%, la economía española está perdiendo fuelle. Pero a un ritmo asumible. La firma estima que España crecerá este año un 2,8% y que mantendrá tasas por encima del 2% en 2019 y 2020, lo que le permitirá seguir registrando unas tasas de crecimiento superiores a la media de la Eurozona durante los próximos tres años.

Augura que España seguirá creciendo por encima del 2% los próximos tres años

La agencia prevé que España mantendrá un crecimiento equilibrado, con una demanda interna fuerte, basada en el aumento del consumo privado, unas condiciones financieras favorables, el aumento de la actividad inversora y la recuperación en los sectores de vivienda y construcción.

Los analistas de la firma no parecen estar inquietos por los planes económicos del Gobierno, aunque reconocen que estos son aún poco claros. En cualquier caso, advierten de que una reversión de las reformas llevadas a cabo en los últimos años «pesaría sobre las perspectivas económicas y la solvencia de España».

Sin embargo, sí aplauden la voluntad del Ejecutivo de Pedro Sánchez de alentar los contratos fijos. «Un cambio marcado hacia empleos más permanentes probablemente tenga un impacto positivo en la productividad laboral y respaldaría aún más la competitividad externa de la economía», observan.

En este sentido, la agencia de calificación recalca que el nuevo gobierno parece estar determinado a tomar medidas para reducir el uso excesivo de los contratos temporales y elevar la tasa de empleo permanente. «En nuestra opinión, esto probablemente reduciría el carácter procíclico del mercado laboral español y respaldaría las perspectivas de crecimiento económico mediante un mayor consumo privado y aumentos de la productividad», indican.

Del mismo modo, desde la compañía tampoco evidencian una elevada preocupación por la posibilidad de que, si logra sacar adelante sus nuevos presupuestos, el Gobierno de Sánchez dispare el gasto público. «Esperamos que la nueva trayectoria presupuestaria se caracterice por un mayor crecimiento del gasto público que durante los años anteriores, pero más que compensado por el aumento de los ingresos», indican.

Espera que el aumento del gasto público se vea compensado por un incremento de los ingresos

En este sentido, S&P defiende que los ingresos de las arcas públicas seguirán «beneficiándose de los factores cíclicos y de las medidas adicionales para aumentar los ingresos, incluido el aumento de los impuestos, que el Gobierno planea adoptar». De hecho, la firma pronostica que en 2019 España registrará un ligero superávit primario, por primera vez desde 2008.

Respecto a la situación en Cataluña, la agencia se muestra poco esperanzada en un alivio de las tensiones y advierte del riesgo de que el enfrentamiento entre el Ejecutivo central y el gobierno regional catalán acabe provocando «una posible caída sostenida en la confianza empresarial y del consumidor, especialmente en Cataluña». Sin embargo, reconoce que hasta la fecha no se ha visto ningún impacto significativo en este sentido.

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