Elon Musk ha decidido solucionar su conflicto con el regulador bursátil estadounidense por la vía rápida. El fundador de Tesla evita así el desenlace de la demanda interpuesta contra él por posible fraude y minimiza los daños, al menos a corto plazo.

El acuerdo entre ambas partes tiene un precio bastante alto para Musk. Mantiene su cargo de CEO del fabricante de vehículos eléctricos, pero tendrá que dejar la presidencia y, con ello, perderá gran parte del poder absoluto con el que manejaba el día a día de la compañía. Deberá dimitir antes de 45 días y no podrá ser reelegido presidente antes de tres años.

Además, Musk tendrá que pagar una multa de 20 millones de dólares, casi 18 millones de euros, y Tesla deberá abonar la misma cantidad. Evidentemente, el dinero es el menor de los problemas cuando se tiene el patrimonio del sudafricano, por lo que esta parte la habrá aceptado sin poner demasiados problemas.

El acuerdo alcanzado con la SEC, el regulador de Wall Street, también restará al todavía CEO de Tesla mucho poder en la junta directiva. Hasta ahora la tenía bajo su poder gracias al nombramiento de sillones afines -por ejemplo su primo, Kimbal Musk- y al porcentaje mayoritario del capital (un 20%) que está en sus manos.

Ahora tendrá que nombrar dos nuevos directores independientes y un comité de expertos, también externo, para que analicen las decisiones de la junta. Así, habrá 11 asientos en la cúpula directiva de la compañía, por lo que a Musk le será más complicado sortear las críticas internas y operar a su antojo.

“Cuando los miembros de compañías y corporaciones hacen afirmaciones, deben actuar de forma responsable. Eso incluye asegurarse de que sus declaraciones no son falsas o pueden inducir error, y no pueden emitir información que cualquier inversor razonable pueda considerar vital a la hora de tomar una decisión financiera”, ha explicado el presidente de la SEC, Jay Clayton, en un comunicado.

El dirigente del regulador bursátil también ha afirmado que “Musk sabía que esa transacción de la que hablaba era incierta y estaba sujeta a muchas variables. No hizo públicos puntos específicos del supuesto acuerdo, como el precio o los posibles socios financieros. Sus afirmaciones no tenían una base adecuada”.

Un tuit de 40 millones

El famoso tuit de Elon Musk, que empezó todas las investigaciones de la SEC, le ha costado 40 millones de dólares, unos 36 millones de euros. Lo publicó el pasado 7 de agosto, afirmando que sacaría a Tesla de bolsa por un precio de 420 dólares por acción, disparando artificialmente el precio de los títulos.

La investigación de la SEC, como no podía ser de otra manera, no se hizo esperar y apenas dos meses después, un periodo de tiempo muy corto teniendo en cuenta lo que suelen durar este tipo de procesos, se presentaba una demanda en la que sólo se mencionaba a Musk, y no a Tesla.

En cualquier caso, la multa es ridícula comparada con lo que le ha costado a la compañía el patinazo de su máximo dirigente. Las acciones se hundían casi un 14% en la sesión del viernes hasta los 264 dólares, dejando la capitalización en el entorno de los 45.100 millones de dólares, casi 39.000 millones de euros. Al comenzar la última jornada de negociación de la semana pasada, Tesla valía casi 6.500 millones de euros más.