Economía

El Ibex se hunde en mínimos desde 2016 y enfila su peor resultado en siete años

El índice español se deja cerca de un 9% desde el inicio de año y regresa a niveles próximos a los 9.000 puntos, una cota conquistada hace dos décadas

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El Ibex se hunde en mínimos desde 2016 y enfila su peor resultado en siete años
El Ibex se hunde en mínimos de dos años y enfila su peor año desde 2011.

Pantallas de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. EFE

Resumen:

El Ibex ha restado este miércoles algo más del 1% y se sitúa en sus niveles más bajos desde diciembre de 2016, tras perder el nivel de los 9.200 puntos.

El índice español se deja ya cerca de un 9% en 2018, su peor resultado en un ejercicio desde 2011.

Las caídas de la bolsa española se producen en paralelo a las del resto de grandes mercados mundiales, en un contexto de creciente inquietud sobre la evolución de la economía global ante las evidencias de una pérdida de pujanza.

Las sombras se extienden sobre los mercados financieros internacionales. Los inversores han ido acumulando a lo largo de las últimas semanas razones más que suficientes para dar rienda suelta a las dudas. Las señales de una ralentización económica parecen fuera de toda duda, después de que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) se haya visto obligado a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento para este año y el próximo.

En ese contexto, la constatación de que la guerra comercial planteada en los últimos tiempos por el presidente estadounidense Donald Trump empiezan a plasmarse en las hojas de cuentas de numerosas empresas y el resurgir de las tensiones políticas en Europa, enfocadas ahora en Italia, actúan como torpedos sobre la confianza de un mercado que, además, se siente cada vez más desprotegido. Y es que después de años de navegar en aguas artificialmente calmadas por influjo de los bancos centrales, la retirada emprendida por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) -cada uno a su propio ritmo- representa un cambio de calado cuyas consecuencias finales resultan del todo desconocidas.

Con todos estos ingredientes, cada vez son más los inversores que optan por ponerse a resguardo hasta tener algo más de claridad sobre cómo evolucionan e interactúan estos distintos factores de inquietud. Una actitud que deja sin soportes a las bolsas internacionales, que pierden terreno a marchas forzadas. Una vez más, es Europa la que lleva la delantera en este retroceso. Índices como el Dax alemán o el Cac 40 galo se dejaban este miércoles algo más del 2%, mientras el EuroStoxx 50 se veía arrastrado a sus niveles más bajos desde febrero de 2017. Grandes firmas como LVMH -la matriz de Louis Vuitton-, SAP, Adidas o L’Oreal sufrían en la jornada descalabros entre el 7,5 y el 4%.

El Ibex vuelve a moverse cerca de los 9.000 puntos, una cota que conquistó por primera vez hace ya 20 años

En este contexto, la bolsa española no logró salir mejor parada. El Ibex ha sufrido un retroceso más limitado, de apenas el 1%, pero suficiente para arrastrarle por debajo de los 9.200 puntos, a sus niveles más bajos desde diciembre de 2016. Precisamente, cuando se cumplen veinte años desde que índice alcanzó por primera vez niveles superiores a los 9.000 puntos, el mercado español muestra un balance de largo plazo ciertamente desolador -aunque en cierta medida compensado por el constante abono de dividendos a lo largo de estos años.

Los fuertes descalabros sufridos este miércoles por compañías como Cie Automotive, Arcelor, Aena y Técnicas Reunidas -todas ellas con recortes superiores al 4,5%- no hacen sino ahondar en el mal tono de un índice que ya ha visto esfumarse cerca de un 14% de su valor desde sus máximos anuales -registrados el pasado 23 de enero- y que con caídas en 2018 que rondan el 9% se encamina hacia el que podría ser su peor año desde 2011, justo cuando la crisis de deuda arreciaba con fuerza sobre España.

Las dudas del mercado

Sin duda, el panorama económico actual dista mucho de aquel en el que España se llegó a ver al borde del colapso. Pero el mercado empieza a percibir señales de que la tendencia de mejora iniciada desde entonces empieza a agotarse y observa con temor la posibilidad de que la capacidad de respuesta a una nueva crisis sea hoy inferior a la de entonces, una vez que los gobiernos no han hecho sino elevar su endeudamiento, las soluciones populistas ganan cada vez más fuerza a uno y otro lado del Atlántico y los bancos centrales se muestran escasos de instrumentos, tras emplear hasta los más controvertidos para agotar las dificultades de los años pasados. No en vano, estas razones llevaban recientemente a la agencia Moody’s a alertar de que Europa es hoy más vulnerable ante una hipotética nueva crisis.

Es cierto que las dudas sobre Europa han sido constantes en estos últimos años, mientras Estados Unidos mostraba un escenario mucho más benigno. La mayor potencia del mundo sigue mostrando una tasas de crecimiento envidiables, que deberían alejar todas las preocupaciones. Y sin embargo, son constantes las alertas de que el ciclo prolongado de crecimiento emprendido en 2009 puede estar próximo a su fin. ¿Será la guerra comercial de Trump el que lo precipite? ¿Será el repunte del petróleo el que provoque el giro de la economía? ¿Se desbocará finalmente el proceso de normalización de tipos que la Fed ha manejado con tanto éxito durante casi dos años?

Los inversores temen que la guerra comercial o el repunte del petróleo acabe por finiquitar el ciclo de crecimiento en EEUU

Las respuestas para estas cuestiones admiten argumentaciones para todos los tipos, aunque lo cierto es que la mayor parte de los expertos se sigue inclinando porque EEUU y con ella el resto de las economías globales mantendrán unas moderadas tasas de crecimiento en los próximos años. Pero también queda por ver si ese moderado crecimiento es suficiente para sostener las elevadas perspectivas que parecen reflejar mercados como Wall Street, tras años de enlazar récord tras récord.

Este miércoles, los principales índices de la Bolsa de Nueva York también se veían castigados por las ventas, con el sector tecnológico al frente de los descensos. El índice Nasdaq restaba a media sesión algo más del 2%, mientras que el Dow Jones y el S&P 500 caían por encima del 1,5%. Desde el inicio de octubre, el Nasdaq se ha dejado más de un 5%, mientras que las caídas en los otros dos índices apenas superan el 1,5% y un 2,5%, respectivamente. Una corrección que bien podría encajar en un funcionamiento normal de los mercados. O tal vez no.