duce una bicicleta de alquiler.

duce una bicicleta de alquiler. EFE

Economía

¿Cómo sobrevivir al nuevo Madrid 'anticoches' de Carmena?

Las restricciones al vehículo privado en la capital han sacado a la palestra servicios como el carsharing, patinetes eléctricos o hoverboards

El pasado lunes 8 de octubre entró en vigor el nuevo Protocolo de Actuación para Episodios de Contaminación por Dióxido de Nitrógeno (NO2) en Madrid para combatir la alta contaminación de este gas nocivo en la capital a través de restricciones al vehículo privado. Con la aprobación del nuevo sistema, se dejan atrás las limitaciones basadas en el sistema de matrículas para pasar a distinguir a los vehículos a través del etiquetado ambiental que fija la Dirección General de Tráfico (DGT), que distingue a los automóviles en función de su nivel de contaminación: CERO; ECO; niveles C y B. El resto de vehículos que no porten alguna de ellas es considerado contaminante.

El consistorio madrileño ha fijado cinco escenarios de actuación en función del nivel de alerta o prealerta de contaminación en la capital, que van desde restricciones de velocidad o promoción del transporte público en los niveles más altos hasta la prohibición directa de la circulación y estacionamiento de vehículos que no cuenten con el distintivo CERO o ECO dentro de la zona afectada.

Este protocolo -unido a la entrada en vigor el próximo 23 de noviembre del Área de Prioridad Residencial (APR) Madrid Central- lanza a los madrileños a la búsqueda de alternativas para sobrevivir a las restricciones recientemente interpuestas por el ayuntamiento de Manuela Carmena.

Plataformas -hasta hace relativamente poco conocidas- destinadas a compartir coches y motos eléctricas o alquilar las famosas hoverboards para moverse por Madrid cobran cada vez más fuerza. Estos servicios suponen ventajas como olvidarse no solo de los límites de circulación o estacionamiento, sino, de paso, olvidar el coste de los seguros y mantenimiento que conllevan los vehículos privados, un gasto que suele dispararse en los casos en los que se utiliza el coche a diario y se somete continuamente a tráfico lento y atascos.

Carsharing y motosharing

En este sentido, el carsharing es una alternativa que crece como la espuma y que gana cada vez más adeptos, motivados por las últimas medidas de Carmena en materia del vehículo privado. De hecho, según un estudio de la empresa de renting Ald Automotive, el 25% de los españoles ya utiliza este servicio.

Este modelo de movilidad alternativa cuenta con las ventajas de no tener que pagar parquímetro; no contribuyen a aumentar la contaminación ya que son eléctricos y, por este mismo motivo, pueden circular por las Áreas de Prioridad Residencial (APR) o el carril Bus Vao; y cuentan con la comodidad de ir en coche -se pueden reservar vehículos de hasta cinco plazas a través de una app– pero sin tener que preocuparse por las restricciones de circulación y estacionamiento por episodios de contaminación.

El precio también es una excelente baza que ponen sobre la mesa este tipo de compañías. Las tarifas oscilan entre los 0,21 y los 0,29 céntimos por minuto, llegando a este último precio cuando se aplica la tarifa de larga distancia -si se han superado un determinado número de kilómetros, que varía en función de la compañía-. Asimismo, Car2go, Emov, Zity o WiBLE -que juntos suman una flota de 2.000 vehículos en la capital- ofrecen también el alquiler de un automóvil por todo el día por precios que oscilan los 60 euros.

Asimismo, coincidiendo con el estreno del nuevo Protocolo Anticontaminación, la plataforma por excelencia del carsharing (Car2go) con 211.000 clientes solo en Madrid, anunció una ampliación de su flota en 450 automóviles nuevos 100% eléctricos, incluyendo 300 de cuatro plazas, ya que hasta ahora los disponibles de la compañía eran únicamente de dos.

Casi paralelo a compartir coche eléctrico para circular por el centro es utilizar una moto con las mismas características -con distintivos ambientales- y mismo cometido, con la ventaja añadida de mayores facilidades para aparcar. En Madrid operan cinco compañías: Coup, Muving, Movo, eCooltra e IoScout.

La propia moto incluye cascos en un compartimento de la moto, no se necesitan llaves -se ponen en marcha a través de una app móvil- y el precio oscila entre los 0,20 y los 0,24 céntimos por minuto. Coup, por ejemplo, ofrece una tarifa de 20 minutos por un coste de tres euros, así como la posibilidad de alquilar un scooter por 25 euros de 7:00 a 19:00 o de 15 euros de 19:00 a 7:00. Las únicas condiciones son tener el permiso B de conducir y superar los 21 años.

Patinetes y bicicletas

Los patinetes han salido del limbo legal en que se encontraban en Madrid tras la aprobación de la última ordenanza de movilidad sostenible el pasado cinco de octubre. Con ella, se ha establecido que este medio de transporte -eléctricos o no- no podrán circular por las aceras madrileñas, pero sí por el 95% de las calles, siempre y cuando se respeten los límites de velocidad de entre 20 y 30 kilómetros por hora, equiparándose, así, a la legislación para bicicletas.

A nivel nacional, el uso de estos vehículos alternativos (incluyendo patinetes, bicicletas y hoverboards se ha triplicado en el mes de agosto, con un aumento de 331%. En concreto, en Madrid las bicicletas eléctricas acaparan el 76,21% de la demanda de transportes alternativos, seguidas, de lejos, por hoverboards (10,63%) y, bicis plegables (10,57%).

Las tarifas oscilan los 15 céntimos por minuto establecidos en la capital por Lime, una compañía participada por Alphabet y Uber que, en poco más de mes y medio, ha acumulado 100.000 trayectos y a la que próximamente se unirán otras como Bird, Ufo, Eskay o Voi. Estos vehículos de movilidad personal cuentan con 50 kilómetros de autonomía, y pueden llegar a alcanzar una velocidad máxima de 24 kilómetros por hora.

Otra fuerte alternativa a las medidas ‘anticoche’ en Madrid es el alquiler de las tradicionales bicicletas. Compañías como Ofo, oBike o Donkey Republic -denominadas como free foating- instaladas en Madrid se encargan de dar servicio a través de 200 bicis, a las que se suman las 2.000 del servicio público BiciMad.

Los vehículos de los operadores free-floating se pueden utilizar a través de una aplicación, y cuentan con un sistema de localización GPS para reservar la más cercana al usuario. En cuanto a las tarifas, el coste oscila entre 0,50 y 1,88 euros por media hora de uso, mientras que un día completo puede costar, en el caso de Donkey Republic, 15 euros. Eso sí, debe dejarse la bicicleta en el mismo punto en que se recogió.

El precio de BiciMAD, por su parte, varía en función de la modalidad escogida por el usuario: pagar el abono mensual (15 euros con abono transporte o 25 euros sin él), con un precio por primera fracción de 30 minutos por 15 céntimos; o con una tarjeta ocasional, con la que la tarifa por la primera hora es de dos euros, que sube a cuatro cuando se trata de la segunda hora o fracción.

Proyecto ‘billete gris’

La asociación de transporte público Atuc ha presentado también la propuesta de un «billete gris» para que los usuarios habituales de coche privado utilicen más el transporte público, especialmente ante las restricciones de tráfico de los vehículos privados cuando el nivel de dióxido de nitrógeno (NO2) haya alcanzado niveles de alerta o pre alerta.

El billete gris se convertiría en una alternativa para aquellas personas que hagan uso extraordinario del transporte público por un importe proporcionalmente directo al que abonan los viajeros habituales, es decir, que si en Madrid el abono mensual zona A cuesta 54,6 euros, este billete costaría 1,80 euros.

Se trata de una forma de fomentar, de nuevo, el uso de transporte público y de reducir drásticamente los niveles de contaminación, si bien se enarbola como la opción más económica y, quizá, la más práctica para aquellos que no estén acostumbrados a fórmulas más novedosas como el carsharing, patinetes eléctricos o hoverboards.

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