Dos hombres trabajan en una plantación fresera de Cartaya, en la costa occidental de Huelva.

Dos hombres trabajan en una plantación fresera de Cartaya, en la costa occidental de Huelva. EFE

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¿Por qué faltan jornaleros para trabajar en el campo?

Economía

¿Por qué faltan jornaleros para trabajar en el campo?

El déficit de trabajadores en el campo español lleva a los empresarios a importar a miles de trabajadores de Bulgaria, Polonia y Marruecos

Se buscan trabajadores en el campo español. Un año más, las asociaciones del sector alertan de las dificultades que tienen los empresarios para encontrar mano de obra de cara a la campaña de recogida que está a punto de comenzar.

Junto al agua y la rentabilidad de las explotaciones agrarias, la falta de mano de obra española es una de las grandes preocupaciones del sector a nivel nacional (no solo está pasando en Andalucía, sino también, como señalan las patronales regionales, en las provincias gallegas, en Albacete, Tarragona, Navarra o Badajoz), un problema que ya viene de largo y que contrasta con las cifras de paro. Córdoba, sin ir más lejos, -una de las provincias hastiadas por el déficit de demanda- presenta una tasa de paro del 25,4% según la última Encuesta de Población Activa; o Huelva, que cuenta con 16.209 en la cola de desempleados, mientras que los empresarios aseguran no encontrar personal.

Para no perjudicar la cosecha, al sector vuelve a plantearse como única salida la importación de jornaleros procedentes de de Europa y de Marruecos, una medida que, pese a que en anteriores campañas funcionó «sin incidencias», no es la ideal para los productores por los altos costes que conlleva contratar a este tipo de personal, como los relacionados con el transporte y el alojamiento.  Estos inconvenientes se suman a las «dificultades relacionadas con la comunicación por la diferencia del idioma», alertan desde Cooperativas Agro-Alimentarias.

Las patronales siguen sin explicarse por qué hay una larga lista de personas apuntadas en el paro agrícola y, al mismo tiempo, falta mano de obra en las fincas. Además, las previsiones no auguran que la situación se corrija en un sector en el que, solo en Andalucía, mueve 15.200 millones de euros anuales y emplea a cerca de 48.000 personas.

Huelva es el ejemplo perfecto de esta situación. Y es que en la provincia onubense se necesita «todo el esfuerzo humano posible» al solaparse varias campañas en el período comprendido entre febrero y mediados de abril. Para ello, según confirma el secretario general de UPA Huelva, Manuel Piedra, ahora mismo ya «se están analizando las carencias y las necesidades» y ya se está buscando personal a través del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). Pero el pesimismo por la experiencia durante años anteriores es una losa difícil de despegar, y Manuel duda bastante que se vayan a cubrir las plazas ofertadas.

Así, «de no encontrar personal autóctono, la carestía se subsanará con personal marroquí», por lo que es necesario conocer los números «entre finales de noviembre y principios de diciembre» para preparar papeleo y visados de los extranjeros.

Para explicar el déficit, sindicatos y patronales señalan como motivo con más peso el que apunta a los bajos salarios y la alta temporalidad, pues cada vez les compensa a los jornaleros desplazarse para trabajar en el campo, en favor de otros sectores. Y es que, pese a que los empresarios aseguran estar remunerando a sus trabajadores por encima de la media recogida en el convenio -entre 40 y 60 euros en función de la productividad o la dificultad del terreno- lo cierto es que los trabajadores del sector agrícola perciben un salario medio anual un 63% menor que en el resto de sectores.

Es difícil calcular cuánto cobran realmente las personas que trabajan en el campo en España, puesto que la economía sumergida es una constante habitual en el sector, una constante que se agrava especialmente en los casos de contratos temporales de jornaleros venidos de Europa del Este o del continente africano.

«En Huelva hay además otro hándicap, y es que en plena campaña comienza el buen tiempo, por lo que muchos trabajadores dejan el trabajo para irse a la hostelería», aunque también «se lleva mucha mano de obra las cooperativas, o las fábricas de envasado y palés» donde «las condiciones laborales no son tan duras», lamenta Piedra.

Los jornaleros abandonan su trabajo en el campo para trabajar en otros sectores, como la hostelería, que da más dinero y las condiciones no son tan duras

Y no es un problema actual, sino que ya hace 10 años en los que comenzó a notarse esta carestía. «Antes del boom inmobiliario nuestro capital humano era íntegramente español, procedente de Sevilla, Cádiz y Huelva», y a raíz del comienzo de la burbuja, se produjo un «enorme éxodo» para «ganar más dinero». Pero la época dorada del ladrillo pasó, la crisis económica comienza a escampar, y la situación en el campo continúa igual.

Para paliarlo se utilizan ahora los mismos mecanismos que hace una década, cuando «se importaban cerca de 40.000 personas procedentes de Polonia, y, cuando este país comenzó a crecer económicamente, comenzamos a hacer lo mismo con Bulgaria y Rumanía» Ahora, aunque siguen llegando trabajadores europeos que suponen «entre el 5% y el 6% aproximadamente de la mano de obra en los campos de Huelva», sobre todo «importamos trabajadores y trabajadoras marroquíes» por cercanía y ahorro de costes, de donde se espera que lleguen cerca de 4.000 trabajadores.

«Mensaje alarmista»

En Comisiones Obreras no parece preocupar la denuncia de los agricultores y, de hecho, cuestionan que exista si quiera dicha carestía.  De hecho, el pasado 6 de noviembre y a través de un comunicado, la delegación cordobesa del sindicato expresó su «preocupación por el continuo mensaje alarmista de la patronal sobre la supuesta escasez de mano de obra para las campañas de la aceituna y naranja».

Así, a través del responsable sindical cordobés, Rafael Morales, CCOO contradice el testimonio de agricultores y empresarios al considerar que «no faltan trabajadores en el campo» y que «lo único que falta es voluntad patronal y política para dignificar el trabajo» durante estas campañas.

Desde el sindicato instan al sector a dotar al campo de «mejores salarios, seguridad y empleos estables» al tiempo que piden que «se cumplan las condiciones laborales recogidas por convenio» y que se combata la precariedad y la economía sumergida existente con los propios trabajadores españoles. «No se puede hablar de traer a trabajadores de fuera de las fronteras cuando aquí hay más de 63.000 personas en el Régimen Especial Agrario, muchas de ellas en paro», subraya Morales.

En UPA quitan importancia a las declaraciones del sindicato, del que asegura no conocer la «verdadera situación» del campo español: «Cuando finalice la campaña les pasaremos los informes con las cifras de cuántos trabajadores locales han participado y cuántos extranjeros, a ver si así lo creen», afirman.