El Ayuntamiento de Madrid ha denegado la solicitud a tres de las 18 empresas de patinetes eléctricos compartidos interesadas en operar en Madrid. La decisión supone un terremoto a nivel de movilidad: una de las tres es Lime, participada por Uber y Google, que desembarcó en pleno agosto sin avisar al área de Movilidad. Las otras dos son Voi y Wind, cuyos vehículos eléctricos se encuentran estos días desplegados por Madrid. Ahora tienen 72 horas para retirarse de la ciudad.

La razón es, según Movilidad, la “no determinación de las zonas en las que los clientes de esos servicios pueden comenzar o terminar el viaje”. En otras palabras, estos patinetes -que se desbloquean vía app, como los coches eléctricos de Car2Go- no pueden circular por vías con velocidad establecida a 50 kilómetros por hora ni tampoco por zonas peatonales, según la recién aprobada Ordenanza de Movilidad Sostenible. Y no se lo han indicado a sus usuarios, denuncia el Consistorio. “Ninguna de las tres empresas ha fijado adecuadamente en sus app móvil las zonas donde sus clientes pueden empezar y acabar los viajes”.

Lime no entrega la documentación

Lime además no habría entregado la documentación electrónica “en el plazo requerido”, lo que, según el ayuntamiento, complica que se “garantice la interoperabilidad de sus sistemas informáticos con los del Consistorio”. De esta manera, el ayuntamiento puede comprobar en cualquier momento dónde están los patinetes.

La orden de retirada no es definitiva: cualquiera de las tres puede volver a solicitar la autorización, previo cumplimiento de los requisitos. El Ayuntamiento de Madrid pretende así “asegurar un reparto equilibrado por la ciudad y evitar la saturación de zonas”, además de “garantizar las condiciones de seguridad vial y peatonal”. Las empresas, entre otros requisitos, tienen que tener seguro o adecuar sus apps a las zonas transitables en patinete eléctrico, recuerda el equipo de Gobierno.