Una torre de electricidad.

Una torre de electricidad. Flickr | César

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La luz sube menos… pero sigue subiendo

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La luz sube menos… pero sigue subiendo

La factura eléctrica de 2018 se coloca como la tercera más cara de la historia, a pesar de que las alzas se han frenado en los últimos meses.

La previsión sobre el precio de la luz que había para 2018 ha acabado saltando por los aires. El año pasado arrancó con el convencimiento general, tanto del Gobierno de entonces –el de Mariano Rajoy- y de todo el sector eléctrico, de que los precios de la electricidad y el recibo de la luz bajarían después de un catastrófico 2017.

Pero según fue avanzando el año las estimaciones tempranas se convirtieron en mero voluntarismo y se constató que no se cumplirían. El recibo de la luz ha vuelto a subir y ha colocado 2018 como el tercer año más caro de la historia para los clientes con tarifa de luz regulada, la que pagan los más de once millones de clientes en España adscritos al denominado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) y cuya evolución está directamente ligada a la evolución del mercado mayorista de la electricidad.

Y eso después de que los precios se hayan enfriado a final del año, porque en pleno verano se anticipaba que se acabaría superando en máximo histórico y la factura eléctrica marcaría un nuevo récord en el conjunto del año.

Para un cliente tipo -con una potencia contratada de 4,4 kilovatios y un consumo anual de 3.500 kWh- la factura eléctrica anual se situó en los 784 euros, un 2,5% más en un año y convirtiéndose en la tercera más cara de la historia, según los datos del consultor energético Francisco Valverde adelantados por El Periódico de la Energía.

La factura de 2018 casi empata con la segunda del ranking histórico, con los 785 euros de 2015, y se queda por debajo del récord histórico de 793 euros de 2012. Pero éste fue un año en que la factura sufrió una subida excepcional no por el comportamiento del precio de la electricidad, sino por una refacturación extraordinaria trasladada a los clientes por una sentencia del Tribunal Supremo que tumbaba una orden de peajes del Gobierno.

El precio de la electricidad y, con él, el recibo de luz venían registrando incrementos constantes desde principios de año, hasta el punto de que la previsión es que la factura anual marcara récord y se situara rozando los 800 euros.

Tras siete meses seguidos de subidas, en octubre y noviembre se registraron dos rebajas consecutivas por el comportamiento de las cotizaciones internacionales de las materias primas y coincidiendo con el plan urgente del Gobierno para frenar el alza de la luz. En diciembre el recibo volvió a subir en relación al mes anterior, pero sólo un 0,4%, muy lejos de los subidones con tasas de dos dígitos de buena parte del ejercicio. La factura sube menos, pero sigue subiendo.

La subida de la tarifa regulada de la luz es consecuencia directa del alza del precio del mercado eléctrico. La cotización diaria del pool –o incluso horaria, dependiendo del tipo de contador del cliente- representa en torno a un 35% del importe del recibo regulado. El resto de la factura la componen los peajes de acceso con un peso del 45% y los impuestos con el 20% restante.

En el conjunto de 2018, el precio medio del mercado eléctrico se situó en los 57,3 euros por  megavatio hora (MWh), un precio un 9,8% superior al del año precedente. Una cotización que se coloca como la segunda más cara en una década.

Los expertos señalan una combinación de causas para explicar los precios disparados de la electricidad durante el año, salvo en los meses finales. La razón fundamental se encuentra en el encarecimiento de las energías fósiles, con petróleo, gas natural y carbón al alza simultáneamente, y el alza –a momentos disparada- de los derechos de emisión de CO2.

Las subidas también hicieron que surgieran sospechas sobre el comportamiento del mercado. Las lluvias y la recuperación de la capacidad de producción de la hidráulica durante 2018 (incluso algún mes ha sido la mayor fuente de generación) hacían prever, en principio, que habría una contención de los precios. Pero las eléctricas están ofertando al mercado su producción hidroeléctrica también a precios altos, y son las centrales de gas (las más caras) las que están marcando los precios para toda la generación.

Un comportamiento anómalo que ha llevado a que la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) haya abierto una investigación y lleve meses rastreando los movimientos del mercado, con los grandes operadores de centrales hidroeléctricas –Iberdrola y Endesa- en el foco. Y que incluso llevó a que los Gobiernos español y portugués planteen abiertamente la reforma del funcionamiento del mercado mayorista ibérico que comparten ambos países, aunque reconociendo que la legislación europea deja poco margen para grandes cambios.