Economía | Empresas

CaixaBank advierte: "2019 será otro año muy complicado para la banca"

Los responsables del banco creen que el descalabro de su acción este viernes se debe a sus prudentes estimaciones para el presente ejercicio

CaixaBank advierte: "2019 será otro año complicado para la banca".

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, junto al presidente del banco, Jordi Gual, durante la presentación de los resultados de 2018. EFE

Este año tampoco. La banca española -y la europea, en general- se mueve desde hace años tras la promesa de unos tiempos mejores que se hacen de rogar.

Los efectos de la crisis financiera que estalló hace ya más de una década siguen haciendo estragos en un sector que observa con preocupación el aún elevado peso de los activos improductivos en su balance, la atonía del negocio a causa del desapalancamiento de familias y empresas y la prolongación de un escenario extraordinario -al menos, a priori- de tipos de interés en mínimos, que daña con severidad sus márgenes.

Quienes esperaban que 2018 fuera el año de la recuperación no tardaron en salir de su engaño. Y 2019 tampoco parece que vaya a representar el momento del cambio. Al menos así lo han manifestado este viernes los máximos responsables de CaixaBank, quienes han resaltado que 2019 será un año muy difícil para la banca española.

La debilidad de los volúmenes y los tipos bajos seguirán presionando el negocio típico bancario

La entidad presidida por Jordi Gual se presentaba ante analistas, inversores y periodistas con la sensación del trabajo bien hecho. No en vano el propio presidente tachó de «extraordinarios» unos resultados que reflejan un crecimiento del beneficio del 18%, una mejora de los principales márgenes de negocio, una notable reducción de los activos de riesgo y la morosidad e, incluso, el tan deseado retorno de la rentabilidad a niveles que cubren el coste del capital.

Sin embargo, un vistazo a la reacción del mercado parecía desvelar un escenario mucho menos alentador. Transcurridas las dos primeras horas de negociación, las acciones de CaixaBank reflejaban un desplome superior al 7%. No caían tanto desde junio de 2016, cuando la votación del Brexit sacudió los mercados.

«Nosotros tenemos una vocación de largo plazo y no nos preocupa tanto un movimiento puntual de corto plazo que responde más a cuestiones de expectativas del mercado», explicó Gual al ser inquirido por tan llamativo castigo.

Algo más explícito al respecto fue el consejero delegado del banco, Gonzalo Gortázar cuando sugirió que «tal vez el mercado tenía unas expectativas que no son las que se han encontrado. No solo les estamos mostrando unos resultados que ya se esperaba que iban a ser buenos sino que estamos ofreciendo las perspectivas para 2019. Y ahí estamos haciendo un ejercicio de responsabilidad al señalar que la situación sigue siendo difícil».

La entidad confía en que el mercado valore a largo plazo sus estrategias de crecimiento «sensatas»

Abundando en esta idea, Gortázar observó que «los volúmenes de negocio no crecen y los tipos de interés van a seguir bajos [de hecho, no contempla que el euribor remonte significativamente por encima del 0% en los próximos tres años]. Por eso, creemos que 2019 va a seguir siendo un año complicado para el negocio típico bancario».

Esta visión general no ha impedido a los responsables de CaixaBank ofrecer una panorama algo más alentador sobre su propio banco. Los buenos resultados cosechados en los cuatro años de su recién concluido plan de negocio, su continua mejora de cuotas de mercado, la favorable acogida a sus más recientes innovaciones, como las oficinas Store o las buenas perspectivas de su negocio en Portugal -tras la adquisición del 100% de BPI-, les permite confiar en que serán capaces de alcanzar sus objetivos marcados hasta 2021, lo que, esperan se reflejará con el tiempo en la evolución de la cotización.

«El mercado reconoce con el tiempo las estrategias que son sensatas y vamos a seguir por ese camino, que ya ha dado resultados», observó Gortázar. Desde el banco resaltan que en los últimos cuatro años, el rendimiento total (incluidos dividendos) en bolsa de CaixaBank ha sido hasta 13 puntos porcentuales mejor que el de la banca española y unos 15 puntos superior a la europea.

Pendientes del ERE

Para alcanzar esos objetivos, no obstante, el banco tiene un importante reto por delante: la resolución del ERE planteado el pasado enero para reducir su plantilla en unos 2.157 efectivos. Desde CaixaBank reconocen que les gustaría resolver esta cuestión lo antes posible, «pero queremos llegar a un entendimiento con los representantes de los trabajadores, que entiendan las razones del ajuste, y esto lleva tiempo», explicó Gortázar.

El consejero delegado del banco, que no quiso lanzar ninguna estimación del coste que puede derivarse del proceso de ajuste, señaló que «nos vamos a dejar la piel para alcanzar un acuerdo y esperamos que los trabajadores hagan lo mismo, que entiendan que es por el bien de la empresa». CaixaBank explica que el modo de hacer banca ha cambiado al ritmo que lo han hecho las necesidades de los clientes, por lo que, «es preferible adaptar ahora un modelo que va bien para que se ajuste a lo que necesitaremos que encontrarnos en 2020 o 2021 con que tenemos un modelo que no funciona».

En este sentido, el banco sigue apostando por la tecnología y un servicio diferencial a los clientes. Es ahí donde, las oficinas Store -que pretende duplicar en los próximos 3 años hasta alcanzar unas 600- en áreas urbanas se presentan como una pieza clave. «Es un modelo ya testado y que da resultado», explicó Gortázar, quien reiteró que, aunque el nuevo modelo de oficinas obligue al cliente a caminar algo más hasta su sucursal, «estará dispuesto a hacerlo si en ella va a encontrar un mejor servicio».

Gortázar calificó de éxito su presencia rural pero reclamó flexibilidad para poder mantener vivo el modelo

Esta apuesta en las ciudades se complementa con el deseo de los responsables de CaixaBank de mantener viva su red de más de 1.000 oficinas en los pueblos, que les dota de un alcance rural sin parangón en el país. «Mantener nuestra presencia en la red rural ha sido un gran acierto», ha explicado Gortázar, quien ha definido este modelo, estructurado a través de la marca Agrobank, como «una propuesta de valor imbatible».

Para el consejero delegado de CaixaBank esta presencia en los pueblos supone un importante apoyo a la integración financiera que, considera, debería ser reconocida por la sociedad. «Queremos que las personas en los pueblos tengan también acceso a los mejores servicios bancarios», pero para que esta apuesta siga siendo válida en el futuro «necesitamos flexibilidad. Más tecnología y en algunas poblaciones menos recursos humanos. Si no tenemos esa flexibilidad tendremos problemas para mantener esa inclusión financiera», ha advertido, en un mensaje aparentemente dirigido a los sindicatos del banco.

Los responsables de CaixaBank también han sido preguntados por el asunto más candente en el entorno financiero español en las últimas semanas: el escándalo del espionaje de BBVA con el comisario José Manuel Villarejo, aunque Jordi Gual ha despachado todas las preguntas sin querer inmiscuirse en un asunto que es ajeno a su entidad.

No obstante, el presidente del banco sí que ha reconocido que «recuperar la rentabilidad dañada en los años de crisis es uno de los grandes retos del sector. Se trata de algo esencial, porque el negocio bancario se basa en la confianza».

En aras de este objetivo, CaixaBank ha puesto en valor sus esfuerzos por ser un banco que cumple con los criterios más exigentes de responsabilidad social y se mostró orgulloso del papel que cumple en este sentido su principal accionista, la Fundación La Caixa.

Te puede interesar

Comentar ()