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Boeing pierde más de 13.000 millones en bolsa tras el accidente de Etiopía

Las crecientes dudas sobre la seguridad del modelo 737 Max 8 le cuestan al fabricante más de un 5% de su valor en bolsa

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Boeing pierde más de 13.000 millones en bolsa tras el accidente de Etiopía
Boeing se enfrenta a su mayor descalabro en bolsa desde los atentados del 11-S.

Boeing 737 Max 8 de Air China. Boeing

Resumen:

Boeing vive este lunes una jornada aciaga sobre el parqué. El accidente sufrido este domingo por un modelo 737 Max 8 de Boeing operado por la compañía etíope Ethiopian Airlines ha abierto una crisis de consecuencias imprevisibles para el negocio del grupo.

Las presuntas similitudes del accidente con el sufrido el pasado octubre por un avión del mismo tipo de la compañía Lion Air ha alimentado las sospechas sobre la vulnerabilidad del mismo. Así, a la decisión de Ethiopian de suspender cualquier vuelo con este modelo de aviones se suma la mucho más relevante decisión de las autoridades de China de prohibir las operaciones con el Boeing 737 8 hasta que haya mayores certezas sobre las razones del accidente. A esta medida se han unido ya Indonesia y Mongolia y se espera que otros países puedan seguir el mismo paso. Sin ir más lejos, la Agencia Europea de Seguridad Aérea ha señalado que evaluará el riesgo del modelo.

Estas noticias han abierto el camino para el descalabro de las acciones de Boeing. El grupo ha llegado a firmar en la mañana de este lunes descensos superiores al 9% en la bolsa de Fráncfort, mientras que en Wall Street registraba caídas similares en las operaciones previas a la apertura del mercado, lo que la encaminaba hacia su mayor desplome desde octubre de 2001, en plena resaca del atentado terrorista del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York. Posteriormente, tras la apertura de Wall Street, el descenso se moderó y a falta de una hora para el cierre de la jornada, superaba ligeramente el 5,5%.

Boeing ya sufrió el pasado 29 de octubre un recorte superior al 6,5%, tras el accidente de Lion Air en el mar de Java. Aquel revés, no obstante, apenas supuso una pequeña muesca en su espectacular desempeño bursátil y, desde entonces, las acciones de la compañía han escalado más de un 25%.

El modelo 737 Max es responsable de hasta un tercio de las ganancias operativas de Boeing

Sin embargo, este nuevo accidente de un Boeing 737 Max podría alimentar los temores del mercado de un modo más duradero. No en vano, este modelo es responsable de hasta un tercio de las ganancias operativas de una compañía que en 2018 superó por primera vez los 100.000 millones de dólares de ingresos (casi 89.000 millones de euros).

Además, si Boeing se ha situado desde el inicio de año como la acción más rentable del Dow Jones ha sido, en gran medida, por las mejores perspectivas de negocio abiertas en China, ante las conversaciones para evitar una guerra comercial entre el gigante asiático y Estados Unidos. El potencial de este mercado resulta esencial para el negocio de los grandes fabricantes de aviones y el riesgo de que este accidente bloquee nuevos contratos puede suponer un daño de calado.

El tropiezo de Boeing  ha supuesto este lunes un lastre considerable para el Dow Jones, que subía apenas un 0,6%, mientras el S&P 500 y el Nasdaq superaban el 1 y el 1,5% de ganancias, respectivamente. Con su escalada de los últimos años -acumula una revalorización cercana al 300% en poco más de tres años- Boeing se había situado como la acción más cara del índice estadounidense y, por ende, la que más peso tiene en su evolución (el Dow Jones es el único de los grandes índices en el que es el peso de la acción y no la capitalización la que determina la ponderación de las compañías). Se calcula que de la remontada acumulada por el índice desde 2016, el 30% ha sido debido a la evolución de Boeing.

Boeing contaba al cierre del pasado viernes con una capitalización de mercado próxima a los 240.000 millones de dólares (algo más de 210.000 millones de euros), prácticamente el doble que su rival europeo Airbus. Una caída superior al 5,5% una pérdida de valoración en el entorno de los 13.200 millones de dólares (algo más de 11.700 millones de euros), el equivalente a fulminar de un plumazo casi toda la capitalización de una compañía como ACS.