Economía

Moody's advierte de la debilidad del capital de la banca española y recorta su perspectiva

La agencia opina que la banca española está en una posición más débil que la del resto de Europa para hacer frente a un 'shock' económico

El Banco de España advierte de que un Brexit sin acuerdo restaría ocho décimas a la economía española en cinco años.

Sede del Banco de España. Flickr/ Jim Anzalone

La banca española recibe una nueva advertencia por su posición de capital. La agencia Moody’s ha emitido este lunes un informe en el que recorta sus perspectivas sobre el sector, señalando, entre otras razones la baja calidad de su capital.

Los analistas de la firma de calificación han rebajado a «neutral» desde «positiva» la visión que mantienen sobre la banca española, subrayando que no esperan un cambio en sus niveles de capitalización «actualmente entre los más débiles de Europa».

El aviso de Moody’s se produce después de que los supervisores, y especialmente el Banco de España, hayan lanzado en las últimas semanas una serie de mensajes urgiendo a los bancos españoles a mejorar sus niveles de capital, poniendo incluso en cuestión los dividendos que abonan a sus accionistas.

La agencia vuelve a poner en cuestión la calidad de los DTA, que tienen un fuerte peso en el capital de los bancos españoles

Según reflejan los analistas de la firma, el margen de capital por encima de los mínimos regulatorios de los bancos españoles es de apenas de 260 puntos básicos, frentes a los 470 de media del sector en Europa. «El margen de capital limitado de los prestamistas españoles se produce a pesar de su requerimiento de capital por debajo del promedio bajo el Proceso de Evaluación y Revisión Supervisora (SREP)», consideran.

Además, la agencia vuelve a poner el foco sobre los activos fiscales diferidos (DTA), que consideran «como una forma de capital de baja calidad» y que, resaltan, «socavan aún más su capital». Moody’s advierte de las grandes tenencias en la banca española de este tipo de activos, que representan hasta un 42% de su capital CET1, y recalcan su visión conservadora -más aún que la de los reguladores- sobre la capacidad de que estos créditos se activaran antes de que se produjera la resolución de un banco.

Teniendo en cuenta todos estos factores y tras someter a las entidades a una prueba de estrés severo, los analistas de Moody’s consideran que, «en comparación con otros sistemas, la resistencia del sistema bancario español al estrés es débil».

El capital no es, en cualquier caso, el único de los factores resaltados por la agencia para justificar el empeoramiento de sus perspectivas. Entre otras cuestiones, el informe señala que la reducción de activos de baja calidad en los balances de los bancos se producirá a un ritmo más lento que en año anteriores, en un entorno de desaceleración del crecimiento nacional.

Del mismo como consideran que los banco españoles mantendrán unos niveles de rentabilidad modestos durante los próximos años. «Prevemos que su coste del riesgo se mantendrá prácticamente sin cambios, mientras que el aumento de los ingresos por tasas y comisiones ayudará a contrarrestar una disminución en sus ingresos netos por intereses», indican. Además, prevén que «las inversiones en transformación digital seguirán siendo altas, lo que limitará las mejoras potenciales en la eficiencia de costes».

Según observa la agencia, el escenario de tipos negativos del BCE se está volviendo más preocupante para el sector. «Las bajas tasas de interés serán cada vez más difíciles para los bancos españoles. Esto se debe a que la competencia intensa está ejerciendo una presión adicional sobre las tasas de préstamos ya bajas en un momento en que el alcance para contrarrestarlo con reducciones en los costes de financiamiento se está reduciendo drásticamente».

Ley hipotecaria

Moody’s tampoco ignora los efectos de la reciente entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria española. La agencia reconoce que esta legislación clarificará la relación entre los bancos y los clientes, «haciendo que las disputas legales entre bancos y prestatarios sean menos probables». No obstante, los analistas de la firma también advierten de algunos riesgo derivados de esta ley, recalcando el incremento de los tiempos de espera para poder proceder a una ejecución hipotecaria en caso de morosidad.

La nueva ley establece que, frente a los tres meses anteriores, los bancos tendrán que esperar a que transcurran entre 12 y 15 meses desde que el crédito se convierta en moroso para iniciar los procedimientos de ejecución hipotecaria. «Esto hará que el proceso de ejecución hipotecaria de España sea uno de los más largos de Europa, lo que dificultará la capacidad de los prestamistas para recuperar los atrasos de las hipotecas», comentan en Moody’s.

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