Economía

Sánchez planea elevar la previsión de PIB hasta el 2,5% antes de las eventuales elecciones

Prevé que este mayor crecimiento permita reducir más rápidamente los actuales niveles de deuda pública

El presidente de Gobierno y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez (c), se fotografía con simpatizantes durante el paseo electoral que ha efectuado hoy por las calles de Ibiza

Pedro Sánchez, en un acto electoral en Ibiza. EFE

El Gobierno de Pedro Sánchez hace acopio de méritos de cara a la previsible nueva cita electoral a principios de noviembre toda vez que las negociaciones con Unidas Podemos se dan por rotas a día de hoy.

Las cifras de afiliación a la Seguridad Social, uno de los indicadores más fiables que anticipan cómo se comportará la economía en el corto y medio plazo, se encuentra en cifras récord, pese a que desde mayo dan muestras de ralentización.

Este empuje del empleo, que ha sorprendido a las casas de analistas, da alas al Gobierno de Pedro Sánchez para elevar ahora la previsión de crecimiento del PIB, después de que la rebajara del 2,3% al 2,2% el pasado mes de enero.

Entonces, el Gobierno habló de cálculos prudentes, pero a la vista de cómo se están desarrollando las negociaciones políticas para formar Gobierno y las cada vez más ciertas nuevas elecciones, la realidad es que el Gobierno tiene ahora margen de mejora en sus previsiones para dar un golpe de efecto y llegar a unos eventuales comicios como el capitán de la economía que más crece de toda la UE, incluso en medio de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China.

Fuentes cercanas a Pedro Sánchez afirman, como ya ha anticipado la ministra de Economía, Nadia Calviño, que el Ejecutivo revisará al alza su previsión de PIB y concretan que este incremento podría ser de entre dos y tres décimas.

La economía española creció un 2,4% en tasa interanual en el primer trimestre, el doble que la zona euro y tres veces más que Alemania. De acuerdo con las estimaciones del Gobierno, la economía española no solo no se frenaría, sino que además podría llegar pisar un poco más el acelerador.

El matiz temporal

Pero si es significativo el optimismo con el que el Ejecutivo encara la anunciada revisión del cuadro macroeconómico, no lo es menos el momento en el que se llevará a cabo. Las mismas fuentes anticipan que será después del verano, una vez se hayan despejado todas las incógnitas sobre la investidura de Pedro Sánchez.

Lo cierto es que hay una fecha marcada en el calendario europeo al que España se tiene que plegar, y es el 15 de octubre, el plazo en el que todos los países miembros deben remitir a la Comisión Europea su Plan Presupuestario para el año siguiente, el documento en el que se definen las líneas básicas del próximo presupuesto, pero que no son las cuentas como tal.

Así es que, mientras que el Banco de España o la Comisión Europea ya han mostrado sus cartas y han elevado la previsión de PIB para España en este año hasta el 2,4% y el 2,3% respectivamente, Sánchez prevé esperar a hacer públicas las suyas hasta la comunicación a Bruselas o al menos la antesala, lo que coincide también con las postrimerías de lo que sería la próxima cita electoral.

«Estamos viendo cuáles son los indicadores y a la luz de ello decidiremos cuál será la subida al alza que realizamos en el futuro», ha aclarado la ministra de Economía, Nadia Calviño, este martes tras la inauguración de DigitalES Summit 2019.

La importancia de la previsión del PIB

Como el año pasado, España no podrá sino enviar un documento de intenciones a la Comisión Europea, puesto que, a menos que el próximo 22 de julio se produzca una investidura inesperada, no habrá un nuevo proyecto presupuestario que perfilar y habrá que seguir adelante con las cuentas de 2018 prorrogadas.

Puesto que el Gobierno sostiene que el Presupuesto fallido de 2019 sigue vigente en su ideario, y aunque no esconde que incluso tendría que adaptarlo para poder gobernar una vez se produjera esa investidura, en ese caso los plazos irían teóricamente más rápidos. Sin embargo, si hay que repetir elecciones el próximo mes de noviembre, como apuntan todas las quinielas, nada de esto será posible.

En ese escenario sin cuentas anuales, las previsiones de empleo y PIB son clave, puesto que los desequilibrios que España debe corregir a marchas forzadas se miden en relación al crecimiento de la actividad. Dicho de otro modo, en un escenario a políticas constantes, el ciclo es fundamentalmente el que determina cómo evolucionan los ingresos y los gastos, y la variación del PIB condiciona aún más las ratios de deuda y déficit, puesto que incluso aumentando en términos absolutos pueden reducir su peso sobre la economía si esta crece a un ritmo superior.

En este sentido, el Gobierno sostiene que la buena marcha de la economía, que se está reflejando en el vigor de la recaudación tributaria, logrará compensar en parte la subida del gasto público ocasionada por los ‘viernes sociales’ de Pedro Sánchez –mejora de las pensiones con el IPC, recuperación del subsidio para mayores de 52 años o ampliación del permiso de paternidad– a la espera de poder contar con un nuevo presupuesto y con las anunciadas subidas tributarias (solo factibles si se acaba conformando un Gobierno progresista).

Por ello, trabaja con el objetivo de que el déficit de las Administraciones Públicas se reduzca del 2,6% del PIB al cierre de 2018 al 2% solo a golpe de ciclo y con más eficiencia en la gestión.

Sin embargo, los principales servicios de estudios y organismos internacionales prevén una desviación hasta el 2,4% del PIB, como apunta el Banco de España. En este contexto, si la economía crece más de lo inicialmente previsto, este déficit podría acercarse algo más a ese 2%. Más aún, cuanto más crezca la economía menos ajustes habrá que hacer para reducir el déficit público. En cualquier caso, lo que está lejos de mejorar es el déficit estructural, por el que Bruselas sigue teniendo a España en la diana.

Se rebajará la previsión de deuda

En el capítulo de la deuda pública, la situación es similar. España ha logrado reducir esta ratio en los últimos tiempo gracias al crecimiento del PIB, superior al del aumento de la deuda. Sin ir más lejos, la deuda pública descendió del 98,1% del PIB en 2017 al  97,1% del PIB en 2018, en un contexto de reducción de la carga por los tipos de interés, pero de incremento de la deuda en términos absolutos.

Lo que ocurrió es que la aportación del crecimiento del PIB nominal a la ratio de deuda supuso una rebaja de 3,4 puntos porcentuales del PIB, según los cálculos del Banco de España.

En este sentido, en el entorno del presidente del Gobierno se da por hecho que el nuevo cuadro macroeconómico incluirá una rebaja en la previsión de deuda pública para este año, pese a que la inflación no acaba de remontar el vuelo. Según el cuadro macroeconómico que acompañaba al proyecto de Ley de Presupuestos de 2019, el Ejecutivo proyecta una reducción de esta ratio del 97,1% en 2018 al 95,8% en 2019 y al 94% del PIB en 2020.

Más optimismo antes de las elecciones

En cualquier caso, no deja de ser llamativo que el Gobierno, que habitualmente presenta la cara más prudente frente a los organismos internacionales en lo que ha proyecciones macroeconómicas se refiere, en esta ocasión baraje superar sus pronósticos.

Calviño no ha aclarado este martes qué indicadores están analizando en el Gobierno antes de concretar su nuevo cuadro macroeconómico. No obstante, otros servicios de estudios aportan pistas, aunque cada uno con sus matices. El Banco de España ha constatado que los cuatro pilares que están sosteniendo el crecimiento actual se mantienen robustos.

Se trata del superávit por cuenta corriente, aunque será menor que en años anteriores –hasta un 1% del PIB–; una posición financieramente saneada de familias y empresas; la recuperación esperada de las exportaciones y, todo ello, en el marco de una política monetaria que sigue siendo acomodaticia. Todo ello, eso sí, dentro de un cierto deterioro del consumo interno.

Por su parte, la Comisión Europea coincide en la debilidad del consumo y en la contribución positiva de las exportaciones, frente a la leve contracción de las importaciones.

En cambio, la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) mantiene la previsión de crecimiento para la economía española este año en el 2,2% en 2019. ¿Por que? la razón es que factores como la prolongación de la política monetaria ultraexpansiva o la moderación del precio del petróleo compensan, por ahora, el creciente deterioro del contexto internacional, señala.

Sin embargo, espera una reducción de la aportación del sector exterior, que restará dos décimas al crecimiento frente a una décima esperada en mayo; y contempla un aumento de la contribución de la demanda interna -del 2,3% al 2,4%- por unas favorables condiciones financieras y la mejora del poder adquisitivo por el abaratamiento del petróleo.

 

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