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Las grandes telecos rechazan las ventajas que exige MásMóvil para la gran subasta del 5G

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Las grandes telecos rechazan las ventajas que exige MásMóvil para la gran subasta del 5G
La revolución del 5G.

La revolución del 5G. efe

Resumen:

El Gobierno prepara la gran subasta para repartir entre las telecos el espectro radioeléctrico necesario para la expansión del 5G. La puja se celebrará el próximo año y el Ministerio de Economía aún tiene que fijar las reglas que regirán el proceso.

Las telecos se mueven para conseguir que la subasta del espectro de la banda de 700 MHz, clave para la nueva generación de comunicaciones, no les salga demasiado caro y ya han empezado los choques en público por las diferentes exigencias de las compañías.

MásMóvil reclama un trato diferencial y ventajoso en la próxima subasta del 5G. Es el único cuarto operador de los mercados europeos que no tiene nada de espectro radioeléctrico en las bandas bajas (mientras que las tres grandes ya están presentes), que son las que se subastarán el próximo año en España y que son cruciales para dar una buena experiencia de conexión dentro de los hogares y de las empresas.

Por estar en desventaja y por sus particularidades como cuarto operador (una figura que tanto el Gobierno como sobre todo la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia apuestan por mantener), el consejero delegado de MásMóvil, Meinrad Spenger, reclamó al Gobierno este martes, en el congreso de la patronal tecnológica DigitalES, que le reserve una parte del espectro en condiciones especiales.

“Queremos que España siga el ejemplo de otros países y reserve una parte de ese espectro para un operador atractivo que no dispone del mismo”, reclamó Spenger, que apuntó que el Gobierno “entiende” su punto de vista y confía en que la Administración acabe facilitando  que un cuarto operador se acabe haciendo con una parte del espectro.

Igualdad de condiciones

Sin embargo, sus principales rivales rechazan que haya diferencias de trato en la subasta y piden igualdad de condiciones. Fuentes del sector de las telecomunicaciones subrayan que, en caso de que a MásMóvil se le reservara una parte del espectro, el resto del espectro en liza se encarecería para las otras compañías. Un punto que es el que más temen las grandes telecos.

“Las condiciones tienen que ser las mismas para todos”, sentenció el presidente y consejero delegado de Vodafone España, Antonio Coimbra, este miércoles tras intervenir también en el foro anual de DigitalES. “Hasta ahora se ha hecho bien con las subastas de espectro.

La subasta del próximo año es fundamental para el 5G y debe celebrarse sin proteccionismos”, apuntó el ejecutivo de Vodafone, al tiempo que reclamaba que la puja fuera “proinversión y no prorrecaudación”.  Ni Telefónica ni Orange se han pronunciado públicamente, pero fuentes del sector apuntan que su postura también es la de defender que haya igualdad de condiciones.

El Gobierno aún tiene que fijar las reglas que regirán en la subasta, y las telecos ya han empezado a meter presión al Ministerio de Economía para evitar que el precio de compra del espectro se dispare y suponga un lastre para acometer las multimillonarias inversiones necesarias para el despliegue de la red del 5G y para conseguir que los servicios sean rentables.

El fantasma alemán

El fantasma de una subasta con precios disparados está más que presente en el sector después de la puja que acaba de celebrarse en Alemania y que ha llevado a las compañías a invertir más de 6.500 millones de euros (en el caso de Telefónica destinará 1.425 millones) sólo en la compra de espectro. Aunque ambas subastas, la alemana y la futura española, no son estrictamente comparables, las compañías ya maniobran para evitar un importe desorbitado.

Desde la Secretaría de Estado de Avance Digital se insiste en que las normas no están fijadas de momento y que no hay nada decidido sobre los criterios que se utilizarán para la subasta de los 700 Mhz. Ahora toca estudiar las alegaciones presentadas por todo el sector en el proceso de consulta pública de la subasta, y ya se verá cuál y cómo se atienden. De momento, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ya ha tratado de apaciguar temores y ha subrayado que no habrá afán recaudatorio alguno por parte del Gobierno en la puja del próximo año.

Si establece un precio de salida alto o no, si se paga todo el importe ofertado en la subasta al principio o de manera anualizada, si las concesiones son a perpetuidad o por unos años… todos esos criterios, y algunos otros, condicionarán que haya, como temen las telecos, una subasta cara o no.

Las compañías no se mojan públicamente, pero fuentes del sector apuntan a que las empresas auguran que el importe conjunto final que se pague por el espectro de 700 podría estar entre los 1.500 y los 2.500 millones de euros. Y serían cifras que al menos algunas de las compañías podrían dar por buenas.

“Los viejos modelos no valen”

“En España hemos hecho los deberes en fibra óptica, ahora toca hacer los deberes en 5G”, apuntó Emilio Gayo, presidente de Telefónica España, durante su intervención en el congreso de DigitalES. Y esos deberes, según reclamó el ejecutivo, pasan no sólo por el despliegue de las redes y la puesta en servicio del 5G sino también por una regulación que haga el negocio sostenible.

“Los viejos modelos no valen para los nuevos momentos y a lo mejor modelos basados en puras subastas o en inversiones fijas a lo mejor no tienen sentido…”, subrayó Gayo, sin precisar cuáles son esos modelos por los que apuesta, pero dejando claro que la posibilidad de una subasta que un precio disparado puede poner en jaque cuándo y cómo está listo el 5G en el país.

“Vamos a pensar qué modelos son necesarios para habilitar esta tecnología y para que el sector sea sostenible. Porque si el sector no es sostenible, no va a llegar esta tecnología”, sentenció. Una exigencia, la de que la regulación no sea un estorbo y que sólo sirva para engrasar la expansión del 5G, que muchos ejecutivos han compartido durante el congreso de la asociación tecnológica.