Un bróker en Wall Street. EFE

Economía | Finanzas

Invertir no es sólo cosa de mayores

La industria de la inversión se esfuerza por concienciar a las generaciones más jóvenes de la necesidad de dar importancia a la planificación financiera

Mi empresa me duplica todo lo que aporte a mi plan de pensiones, pero nunca me lo he planteado. Imagino que aún soy joven para eso», sostiene en una conversación entre amigos un hombre que debe rondar la treintena. En sus palabras se recoge una realidad que parece fuera de toda duda en España: el desapego de los jóvenes -e incluso los no tan jóvenes- hacia el mundo de los productos financieros.

Ibercaja Gestión señalaba recientemente que un 79% de los clientes de sus fondos de inversión cuentan con edades superiores a los 49 años, una radiografía que coincide con la ofrecida recientemente por el VI Barómetro del Ahorro del Observatorio Inverco, que muestra que el perfil medio del inversor en fondos en España es el de un hombre de más de 50 años.

Lo cierto es que la razón detrás de esta brecha generacional tiene poco de misterio. Entrada cada vez más tardía al mercado laboral, bajos salarios para gastos elevados… «Hasta los 40 años la principal actividad de la gente es gastar y pedir crédito. Los millennials no tienen dinero. Tienen que hacer frente a muchos gastos, en la casa, para los hijos, la escuela… Si no tienes mucho que ahorrar es normal que no te preocupes por ello», resume Víctor Alvargonzález, fundador de Nextep Finance, una empresa de asesoramiento financiero.

Un 27% de los ‘millennials’ cree que no cobrará pensión, pero la mayoría no ahorra para la jubilación

El problema es que, según defienden los expertos, sí que deberían preocuparse. Y bastante, si no quieren encontrarse con dificultades cuando llegue la hora de la jubilación. «Es evidente que las pensiones no van a ser lo que eran y sería conveniente contar con unos fondos con los que complementarla si se quiere disfrutar de una jubilación sin demasiados apuros», corrobora Alvargonzález, quien considera vital comenzar a ahorrar en cuanto se tenga la capacidad para ello.

Los millennials no son ajenos a esta amenaza. Un reciente estudio de la Fundación Edad & Vida, elaborado en colaboración con Sabadell Pensiones de Vida, muestra que hasta un 27% de los jóvenes de esta generación (que comprende a los nacidos entre 1981 y 1996) cree que no llegará a cobrar una pensión pública, a pesar de los cual, casi dos tercios de ellos no realizan ningún ahorro para el momento de la jubilación.

Para José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales, esta aparente contradicción responde a dos causas, la falta de conciencia sobre la necesidad de una planificación financiera a futuro, «algo que es muy propio de la cultura latina», y el desconocimiento sobre las opciones de ahorro e inversión existentes, dos cuestiones para las que, defiende, es esencial dar un impulso a la educación financiera en el país.

Luna señala que a muchos millennials el conocimiento financiero con el que cuentan les viene derivado del ejemplo de sus padres o abuelos y entre éstos ha imperado una cultura de ahorro e inversión basada en el inmobiliario y en el efectivo depositado en cuentas remuneradas. El escenario de tipos de interés en negativo ha hecho de estas últimas un producto en vías de extinción, mientras que la inversión directa en ladrillo requiere de unos fondos que sólo están al alcance de unos pocos.

Esta situación obliga a aquellos que quieren sacar un rendimiento a sus ahorros a buscar opciones más arriesgadas, que tradicionalmente han tenido un difícil encaje en el perfil predominantemente conservador del inversor español y que sigue siendo el imperante entre las generaciones más jóvenes.

El escenario actual obliga a iniciarse en la inversión con productos más arriesgados que los tradicionales

«Comenzar tu experiencia ahorradora con un fondo de inversión es más complicado que el típico depósito remunerado pero mucho me temo que el futuro no pasa por volver a confiar en el depósito para rentabilizar nuestro ahorro», observan desde Ibercaja Gestión, una de las entidades que más éxito ha tenido en los últimos años a la hora de atraer nuevos clientes a sus fondos.

Desde la entidad aconsejan, para introducirse en el mundo de la inversión en fondos, «establecer un plan de aportaciones para ‘obligarnos’ a ahorrar un poco cada mes, 50 euros por ejemplo, como la mejor manera de iniciar a conseguir un capital y amortiguar las variaciones de valoración de los mercados».

Dar este paso supone, en primer lugar, tal y como observa Luna, dejar de lado el axioma existente de que para invertir en bolsa hace falta mucho dinero. «Se puede invertir desde muy poco dinero cada mes y gracias a la llamada tasa de interés compuesto el dinero se multiplica a largo plazo. Si inviertes, por ejemplo, 1.000 euros y ganas un 10% anual, trascurridos 12 meses, el capital será de 1.100 euros. Un año después, el interés del 10% se calcularía sobre 1.100 euros -no sobre los 1.000 euros iniciales- y así sucesivamente. En 10 años, la cifra se convierte en 2.594. Si fuera un 5% a 10 años, 1.629 euros», explican desde MyInvestor, el neobanco de Andbank.

Pero una vez decidido dar el paso de invertir llega el momento no menos difícil de decidir el dónde. En un universo tan amplio de activos y productos, es habitual que el inversor particular carezca de los conocimientos elementales para decidir qué opción es la que más le conviene. Un paso natural en esta tesitura es buscar el asesoramiento de una entidad bancaria de referencia. Pero, con la excepción de los grandes patrimonios, son pocos los casos en los que éstas ofrecen un asesoramiento realmente personalizado. Y, además, la tendencia a vender los productos propios puede generar ciertas situaciones de conflicto de interés en los que los intereses del cliente puedan verse perjudicados.

Es por eso que Alvargonzález afirma que «aquí hay muchos huérfanos de asesoramiento. Sin un gran patrimonio es difícil que recibas un asesoramiento de calidad». Contra esta tendencia se presentan desde hace varios años una serie de empresas de asesoramiento como Nextep y otros robo-advisor, que, valiéndose de los avances tecnológicos, tratan de acercar al particular un asesoramiento y unos productos de calidad a precios asequibles.

Alvargonzález considera que este tipo de plataformas pueden resultar útiles para personas que cuenten con ahorros a partir de entre 20.000 y 30.000 euros. «Con menos es difícil que te merezca la pena, porque necesitas ciertas cantidades para poder diversificar», se sincera, al tiempo que recomienda a quienes quieran gestionar cantidades inferiores que recurran a algún fondo indexado a un índice de bolsa mundial como el MSCI.

La opción de los planes de pensiones

Pero si en el objetivo del joven que se plantea invertir está obtener unos ahorros de cara a la jubilación es lógico pensar en los productos precisamente diseñados con este fin: los planes de pensiones. Estos productos cuentan entre sus ventajas con la posibilidad de desgravarse el dinero aportado.

En su contra están su menor liquidez -sólo se puede rescatar el dinero antes de la jubilación con base en una serie de contingencias o, a partir de 2025, cuando el ahorro tenga un mínimo de diez años- y la creencia extendida de que estos productos suelen ser de baja calidad y, por ende, de escasa rentabilidad.

Sin embargo, como en todo, las generalizaciones esconden realidades muy diversas. MyInvestor acaba de presentar una oferta de hasta 65 planes de pensiones de 25 gestoras diferentes, seleccionados siguiendo criterios de rentabilidad histórica, consistencia y potencial de revalorización, que baten de forma significativa la media del sector.

Una selección adecuada de los planes de pensiones puede suponer una diferencia de rentabilidad elevada

«Los jóvenes que van a invertir tienen ante sí un horizonte temporal de largo plazo por lo que pueden optar por planes de pensiones decididos (de renta variable) que, según la rentabilidad media de Inverco, en los últimos 10 años han rentado de media un 6,44% en tasa anualizada. Los planes de esta categoría que hemos seleccionado en MyInvestor ganan un 7,76%», explican en la entidad.

Esta diferencia, planteada en un horizonte temporal de 30 años, implicaría que, con una única aportación de 8.000 euros, al término del periodo el ahorrador que hubiese elegido uno de los planes con mayor rentabilidad habría obtenido hasta 23.000 euros más que si hubiese entrado en un plan medio. «Si las aportaciones de 8.000 euros son anuales durante 30 ejercicios, la brecha se amplía considerablemente. En un plan ‘del montón’ el ahorro se convertirá en 727.690 euros con una rentabilidad anualizada de 6,44%. Con un plan MyInvestor dando el 7,76% anual, el patrimonio crecerá hasta 934.622 euros, es decir 206.932 euros más, un 28% más», aseguran en la entidad.

En cualquier caso, el reto antes de la elección del fondo o el plan está en atraer a los millennials hacia este mundillo. Para esto, como insiste Luna, es fundamental el fomento de la educación financiera y de la conciencia de la planificación financiera a largo plazo, una tarea de largo plazo.

Pero la industria también puede recurrir a ciertos ‘ganchos’ que hagan más fácil ese camino a los jóvenes. MyInvestor, por ejemplo, trata de salvar el obstáculo de la escasez de ahorro ofreciendo a los clientes de sus planes de pensiones financiación por hasta 8.000 euros a largo plazo y a un tipo fijo reducido (para los 1.000 primeros que los contraten), que, a priori, podría sufragarse fácilmente con los rendimientos que iría dando ese dinero.

«Cada vez más entidades financieras estamos alineadas para fomentar el ahorro y contribuir a la educación financiera. Revierte en el bien de la sociedad a largo plazo. Una sociedad que no invierte se empobrece. Nuestras campañas, como la recién lanzada de planes de pensiones, busca generar el hábito del ahorro entre los clientes, desde pocos euros al mes», observan en MyInvestor.

Los productos de inversión adaptados a sus estilos de vida son una de las vías para llegar al público más joven

Otra forma de atraer a esas nuevas generaciones al mundo de la inversión puede ser promoviendo un acercamiento entre sus estilos de vida y los productos financieros, «que comprendan que sus decisiones de vida están cambiando el mundo y que eso se refleja en los mercados», puntualiza Luna.

En la misma línea se expresan en Ibercaja Gestión, donde observan que, por ejemplo, la creciente gama de fondos de inversión sostenibles está encontrando un mayor eco entre los jóvenes, porque cuentan con mayor concienciación sobre este asunto.

«Otro tipo de fondos son los que invierten en empresas que encarnan las nuevas tendencias en el
mercado de consumo. ¿Por qué no invertir cómo vivimos?. Las megatendencias son fuerzas
potentes y transformadoras que van a cambiar la economía, la sociedad y el mundo empresarial», señalan en la firma, que cuenta con un producto de este tipo, el fondo Ibercaja Megatrends.

En resumen, se trata, como resume Alvargonzález, de encontrar unas nuevas formas de interactuar con el cliente joven, que van más allá de «revestir de tecnología servicios antiguos», sino que se trata de aunar las ventajas del servicio digital, la mejora de la relación calidad-precio y un buen asesoramiento, adaptado a las necesidades de este segmento de población.

Todo para concienciar a los más jóvenes de la conveniencia de conocer el mundo de las finanzas para evitar algunos de los errores financieros que han marcado a generaciones previas y aprovechar esos conocimientos y herramientas para alcanzar los objetivos de futuro, teniendo claro, como indica Luna, que «si quieres construir tu futuro debes empezar a hacerlo desde ya».

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